Suiza, como Bélgica, aún no se ha repuesto del dolor. Por Tania Quintero.

Suiza, como Bélgica, aún no se ha repuesto del dolor.

El accidente ocurrido el martes 13 en el túnel de Sierre, en el cantón francosuizo de Valais, al suroeste de la Confederación Helvética, dejó a los suizos y a los equipos de rescate en estado de shock.

En Suiza ocurren accidentes, pero casi nunca de esa magnitud y menos cuando pierden la vida 28 seres humanos, de ellos 22 niños. Los heridos fueron 24, algunos de gravedad. Regresaban a Bélgica, después de la tradicional semana de vacaciones en la nieve en la estación de esquí de Val d’Anniviers. Los alumnos, entre 10 y 15 años, procedían de las localidades flamencas de Lommel y Heverlee. El autobus, los choferes y los adultos que acompañaban a los menores también eran belgas.

Para los suizos y los extranjeros residentes en Suiza, el dolor y los sentimientos están por encima de nacionalidades, idiomas y colores de la piel. En Suiza hemos pasado unos días muy tristes, pendientes de los periódicos y noticieros locales, que le han dedicado amplios espacios. Y como es habitual en este país, desde el primer momento, rigor y respeto hacia las víctimas y sus familiares, que pidieron no ser expuestos a los medios.

Minutos después de conocido el accidente, cientos de personas fueron movilizadas: rescatistas, médicos, enfermeros, policías, bomberos y dirigentes cantonales y federales, así como ambulancias, helicópteros… Inmediatamente, ingenieros y especialistas en transportes y seguridad vial, entre otros expertos, se dieron a la tarea de analizar lo ocurrido. Al ser una nación pequeña, con sólo 8 millones de habitantes, la muerte evitable de un ser humano en Suiza se convierte en cuestión nacional.

En 2009, a raíz de una gran colisión que se produjo también en un túnel, fue creada una nueva y moderna tecnología para reconstruir accidentes complejos de tráfico. Anteriormente, los peores accidentes de tráfico habían ocurrido en 2005, con 12 fallecidos, y en 1982, cuando perecieron 39 personas, casi todas turistas alemanes.

Enemigos del sensacionalismo y la especulación, los suizos no sólo se volcaron operativa y técnicamente en la tragedia, si no también lo hicieron desde el punto de vista humano, dejando velas, flores y peluches en el lugar del siniestro o con oraciones, misas y minutos de silencio. La prensa y la televisión de todos los cantones publicaron fotos, dibujos y mensajes infantiles y ofrecieron conmovedores reportajes.

El viaje era la culminación de los seis años de primaria en el colegio privado de Sint-Lambertus, en Heverlee, de donde procedían 24 alumnos accidentados. Iban a ver y disfrutar de las montañas nevadas que no tienen en Bélgica. El costo del viaje por cada niño era de 360 euros, que lo aportaba el gobierno y los padres tenían seis años para pagarlo, a razón de 60 euros anuales. Como la cantidad no cubría todos los gastos, organizaban rifas y actividades para recaudar dinero.
En el blog realizado por los niños, contaron cómo era su vida en Val d’Anniviers. Entre otras diversiones, jugaban a casarse, publica hoy el Blick.

Ante tanto dolor, queda el consuelo de que pasaron una semana muy feliz antes de que un fatal accidente segara sus inocentes vidas.

Tania Quintero, Lucerna.

Una respuesta para “Suiza, como Bélgica, aún no se ha repuesto del dolor. Por Tania Quintero.”

  1. Que diferencia! en Argentina murieron 51 personas por un tren que descarriló que se podia haber prevenido y evitado ,pero los gobiernos que supimos conseguir no hacen nada y se llenan los bolsillos .
    La Sra PresidentA (como le gusta que la llamen) recibió a Roger Waters y no a las familias de las victimas que le habian pedido audiencia.
    No hay nada que hacer «El que nació para pito ,no llega a corneta»

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