Remedios Varo: El arte de existir.

REMEDIOS VARO : EL ARTE DE EXISTIR.

Zoé Valdés.

Tras haber publicado mi novela La cazadora de astros, editada por Plaza Janés en el 2007, inspirada en buena parte en la vida y la obra de Remedios Varo, no he conseguido desprenderme fácilmente de la presencia, digamos que espiritual, de la artista y escritora, y además no lo he deseado. Fueron muchos años de hechizante convivencia con sus escritos, con su vida contada por otros, y con su obra, y con su vida a través de su obra; aún cuando sólo conocía reproducciones de sus cuadros, hasta que pude ver un original en la FIAC, el anual mercado del arte de París, un pequeño cuadro perteneciente al poeta surrealista peruano César Moro.

Lo que me sucedió con la obra de Remedios Varo fue lo siguiente: Desde que vi un primer cuadro, en un libro, me reconocí en ella, reconocí, no a mi persona, reconocí a mi otro yo laberíntico, palpé ajena a mí mis dolores, mis ansiedades, mis vacíos, mis plenitudes, mis recovecos, reconocí en su obra una manera de contar donde la ilusión, el sueño (cuando todavía era el zoeño) y la fábula añaden peso narrativo en la relación entre la obra y el espectador.

Con su pintura describió a la novelista que yo soy, que en aquel momento iría a ser, fue impactante descubrir en sus personajes a los que ya yo empezaba a entretejer, y entonces se me abrió un mundo nuevo de preámbulos a mis sueños y de palabras asentadas en mi recóndito deseo de pesquisas y hallazgos.

Cada cuadro de Remedios Varo cuenta una novela, cada pincelada es una página y cada toquecito de color o de difuminación del color constituye una propuesta poética, y eso rara vez lo consigue un pintor de manera permanente en cada uno de sus cuadros. Es cierto que Remedios Varo empezó escribiendo; ella misma lo contó, dijo que siendo niña componía cuentecillos, poemas, y los escondía debajo de las losetas de la cocina. Ahí empezó probablemente a delinear el arte de sucarnal  existencia, en su pueblo natal, en Anglès, Gerona.

¿Qué pasó después con su vida y con la mía? A grandes distancias en el tiempo ella y yo teníamos y tenemos una misma manera de ver la vida, de concebirla: “no vale la pena vivir la vida sin arte”; lo que resulta muy ambicioso. Eso significa que cada gesto, cada instante de la vida, aún sin consciencia de la existencia de futuro, y desde muy niña, la existencia transcurrirá inmerso en la creación perpetua. La vida se presentará como una extensa partitura musical que habrá que interpretar a través del arte, o como una pieza teatral, o un extenso poema, como una larga secuencia cinematográfica, similar al colorido de un lienzo.

Remedios Varo es sin duda, una de las más grandes pintoras, o sencillamente, una enorme persona surrealista del siglo veinte, pese a eso su obra resulta bastante desconocida. Supe de ella a través de unos amigos, a partir de entonces me dediqué a estudiar su pintura y me fascinó su enigma. Las resonancias de ese misterio poblaron mi escritura. Empecé a identificarme con su vida, leí todos los libros que se habían publicado y comprendí que concebíamos la existencia y el arte de la misma manera: más que unidos, confundidos en una unión compleja y festiva.

Una tarde, en una playa viví el presentimiento de que me rondaba muy de cerca, de que escuchaba y se hacía eco de mis susurros, y aunque sé con claridad que esas visiones forman parte de mi mundo cotidiano, no he querido, como señalé antes, que Remedios Varo desaparezca como lo han hecho personajes de mis otras novelas, una vez terminadas, que se han dispersado demasiado temprano, huyen, y a veces regresan cuando menos los espero para desalentarme o desdibujarme. Yo he querido que Remedios me acompañe como una hermana, o una buena amiga. Ella nació surrealista y me atrajo a su mundo, y no pude menos que rendirme a sus exigencias.

Incluso podría aventurarme y afirmar que escribí La cazadora de astros para que ella no se apartara de mí. Quizás lo haya conseguido, porque en ocasiones voy por la calle, veo algo, y le pregunto mentalmente si a ella le gustaría tal o mas cual escena, si cree que sería un acto digno de ser contado o pintado. Y de buenas a primeras percibo una señal, como si me estuviese contestando a la pregunta. Sí, a eso muchos le llaman locura. Yo lo estoy. Los locos somos cuerdos, decía uno de los más grandes poetas de la lengua española, el cubano José Martí. Pero eso también es surrealismo, soñar en el sueño con paisajes soñados.

A través de la historia de Remedios he podido contar la mía, sin rencores, apasionadamente. En su arte, cada detalle destila pasión. He podido también gracias a ella, escribir con amor, y describir de manera racional lo irracional, y a la inversa: el amor repensado y manoseado.

Yo creo, como Lourdes Andrade y cito su magnífico ensayo, Remedios Varo, las metamorfosis (Círculo de arte, 1996) que “Remedios no vivió una vida, sino muchas, no cumplió un destino, sino múltiples, aquellos de cada uno de los seres fabulosos que pueblan sus telas”; y yo, una vez que conocí esa obra, empecé a desprenderme también de una de sus telas, me sentí un personaje creado por ella, renacida en su ficción, guiada en una especie de “Fenómeno de ingravidez” que es el título de uno de sus cuadros, donde una ventana desenfocada o doble, fuera de eje, se enfrenta a un hombre que parece que teje y al mismo tiempo juguetea con los planetas, desordenando el cosmos.

Dos personas del entorno de la pintora han testimoniado de su fragilidad física, su viudo Walter Gruen, con quien mantuve una breve y amable correspondencia y Lourdes Andradre, sin embargo en esa debilidad se percibe muy bien, siempre a través de sus escritos y de sus personajes, la intención de crear murallas, fortalezas, paredes por las que se puede trepar dada su lúcida carencia o abundancia de perspectiva -dependerá de los requerimientos de la obra-, recovecos, profundidades, donde cobijar reflejos espirituales, secretos. Todo eso nacido, lo pude comprobar personalmente, en su pueblo natal, Anglès.

Después de haber estudiado y bebido en su obra he entendido mejor el surrealismo, su verdadera esencia: la de la libertad absoluta del sueño por encima de toda realidad y verdad, la importancia del discurso estético femenino expuesto con el cuerpo y con la mente, al fragor del psicoanálisis y del automatismo. La vehemencia y plenitud del arte que completan a la mujer como un ser esencialmente surrealista.

No se convierte uno en surrealista, “se nace surrealista”, y cito ahora al pintor cubano, Jorge Camacho, que vivía entre París y El Rocío, cerca de Sevilla. Para Beatriz Varo, la sobrina de la pintora, su tía era un ser de presentimientos, presentida ella misma, creada para la creación y moldeada por el sueño.

Sin embargo, debemos tenerlo claro, cualquier barbaridad no es surrealismo, surrealismo no es absurdo. Surrealismo es la dimensión reflexionada del automatismo y de los sueños. Una mirada a los variados paisajes interiores del subconsciente con la consciencia de la fantasía. Eso aprendí del surrealismo de Remedios Varo, que es un surrealismo muy propio de sus aventuras líricas, íntimo, trágico, y por resultado pleno de un dramatismo telúrico, local y universal, aún o sobre todo siendo profundamente heredado de su ascendencia vasca y andaluza, por la parte de sus padres. Pero sobre todo de su vivencia infantil en un pueblo más poblado por gatos que por personas.

Sus primeros dibujos, sus títulos, de la época del Noucentismo y del Logicofobismo, tenían una carga irónica, incluso divertida, tanto que me arriesgo a afirmar que aprendió de la poesía de su amante, uno de los padres del surrealismo francés junto con André Bretón, Benjamín Péret, en aquella época en que estuvo casada con otro gran artista: Gerardo Lizárraga.

Remedios Varo nació un 16 de diciembre de 1908, en aquel pueblito de Anglés, esto es vital en su simbología de signos, en su tarot existencial, aunque mucho más en su obra. Su padre, ingeniero hidráulico y su madre, ama de casa, católica ferviente, su abuela, ambas dedicadas al bordado y a la costura, como debía de ser en aquellos tiempos la educaron en la resistencia y la exigencia;  tuvo dos hermanos, Luis que murió joven, de tifus, en la guerra, y Rodrigo.  Pero ya antes que ella naciera, había muerto una hermanita, en el momento del parto, a la que llamaron Remedios. De hecho, a ella la bautizaron con este nombre para recordar a su hermana. Este acontecimiento de la pérdida de su hermana, que llevó aunque por breves momentos el nombre que heredaría, la hizo pensar inevitablemente y durante toda su vida en el viaje circular del nacimiento hacia la muerte, y la afluencia de las identidades que también se transforman en ese instante en que los vasos comunicantes entre la realidad y la irrealidad provocan estructuras mentales germinativas, de futuros yoes embrionales alquímicos, fabulosas criaturas surrealistas.

El mundo infantil de Remedios Varo estuvo pleno de viajes y de fascinantes aventuras relacionadas con la variedad de culturas, debido al trabajo de su padre, quien fue un hombre muy amplio de mente y que le dio margen y espacio para que ella estudiara el dibujo y que descubriera el mundo a plenitud, sin embargo, su madre y su abuela la controlaban férrea y celosamente. Pero el mejor de los viajes, el más fecundo, el que veremos y apreciaremos en su obra, fue el que hacía de su casa a la fábrica donde trabajaba su padre, los juegos alrededor de la estación de trenes, y en las calles de Anglès poblada de sombras felinas y fellinescas; todavía hoy lo están.

En su pintura se puede observar todo eso; ella misma se refirió con gran ternura a esa dualidad de aprendizaje en la que se vio envuelta desde muy pequeña. A su padre le agradecía haber aprendido a dibujar desde muy niña, de su abuela y a su madre se había apropiado de la transparencia del hilado, los hilos que tejen o enredan destinos, rumbos como telarañas, efectos en definitiva que con tanta frecuencia aparecen en la meticulosidad de sus trazos, como bordados psíquicos. Pero definitivamente ella es la pintora de la industria. Hace algunos años viajé a Anglés, y pude comprobar que todo está ahí, en aquella antigua fábrica, en las máquinas, en las bolas de hierro, en los carreteles de hilo, las poleas, las vacijas de metal. Lloré ante el taburete que aparece en su obra, solitario en medio de un baldosado en forma de tablero de ajedrez. ¿Cómo había podido esperar tanto tiempo un taburete abandonado en una fábrica para que yo percibiera su existencia en la obra de la pintora? La rueda de Homo Rodans también la encontré en los jardines aledaños a la terminal de trenes, y el palomar que inspiró las torres de sus cuadros, y las torres mismas. Hasta un gato amarillo ronroneaba ovillado encima de un techo oxidado de un automóvil de los años veinte o treinta.

La presencia del tejido es obsesiva en su obra, la suavidad de los hilos, la brusquedad de la manigueta de la tejedora, la espera petrificada en los relojes, la manipulación de la polea, de la palanca, la constancia del trabajo, el alivio liberador del esfuerzo. Remedios fue una niña traviesa, luego una estudiante constante, y finalmente una artista de horizontes infinitos y una mujer libre y esforzada desde muy temprana edad, desde casi la adolescencia, y una trabajadora precoz e insaciable, de lo que resultará el tema perpetuo de su obra: La voluntad.

Dos motivos recurrentes me llamaron la atención desde los inicios, a mi juicio, no sólo el tiempo es circular, el tiempo es representado también por ojos dispersos en las tinieblas, el tiempo que dura el dolor, la hincada, o la punzada. No debemos olvidar que Remedios realizó múltiples trabajos como publicista, ya de adulta, para poder mantenerse, y entre ellos obtuvo la plaza de publicista de la Bayer, dibujando para productos farmacéuticos; durante la realización de ese trabajo el cuerpo, el tiempo, y el dolor ocuparon pasajes muy importantes de su obra, metáforas incandescentes trastornaron los temas de sus cuadros, y no sólo de sus cuadros, también de sus cuentos cortos y de su ensayo Homo Rodans, un verdadero divertimento biológico-surrealista.

Para mí, además hay un tratamiento hexagonal del tiempo, seis lados que se bifurcan desproporcionados, torres góticas agigantadas, reminiscencias de las torres de Anglès, mujeres que tejen destinos, un poeta que cose el tiempo, sujeto al exuberante y extenso sonido del silencio, cobijado bajo pesadas sábanas. El tiempo circula redondo, y se desliza nadando, semejante a un desesperado delfín encerrado en una pecera hexagonal mientras escucha los bramidos lejanos del océano. El otro aspecto o motivo de su obra, inflamada por los sentidos, lo constituye la idea de la materia y de su desplazamiento; la ida o el regreso definitivos de algo esencial, de un núcleo, hacia espacios apacibles o turbulentos, confrontados ambos entre la impasibilidad del ruido o el aleteo de un insecto atrapado en una gota de azogue, o en una burbuja de aceite.

La escritura es la que relaciona al tiempo circular o hexagonal con la materia en continuo ajetreo. Cuando la pequeña Remedios escribe a un comerciante de Madrás para que le envíe una raíz de mandrágora, porque ella necesita asumir la soledad absorbiendo la magia de esa planta, la luz, el color que de ella se destilan, ahí se estrena el verdadero comportamiento surrealista de la artista. Su viaje hacia el eucaliptus que con sus raíces ha roto la piedra tumbal.

Es la razón por la que sus pinturas guardan una profunda coherencia con las cartas que empezó a enviar a los desconocidos, buscando sus nombres en las guías telefónicas mexicanas y escribiéndole cartas absolutamente lunáticas, atrevidas, insensatas quizás para los destinatarios; pero no para ella que creyó en el destino surrealista y que declaró que “a veces escribo como si trazase un boceto”. Ella escalaba de la palabra al dibujo, aferrada a la soga circular o hexagonal de las horas, nudo a nudo ascendía hacia la crisálida, que torpe la recibía intentado abandonar su antigua imagen de mariposa en el azogue enmohecido.

Para describir a Remedios sólo tuve que mirarme dentro, me imaginé que ella se veía como me contemplo yo, en demi-vigilia, que ella había sido como me veo yo, reservada, observadora, con una “pata” en la luna y otra en la tierra, capaz de lanzarse desde una roca hacia el fondo marino en búsqueda de una imagen, aquella donde el delfín arquea voces de un lenguaje seguramente ancestral, perseguido por tibias ensoñaciones.

Apasionada por Julio Verne, como Remedios, yo misma me dedicaba sus libros: “A mi joven lectora, con todo mi aprecio, Julio Verne”. O me tiraba en el suelo a imaginar los latidos del corazón muerto debajo de los tablones en un cuento de Egdar Allan Poe. También a ella le apasionaba Poe.

Después de años de viajes, debido a los compromisos laborales de su padre, Remedios y su familia se instalan en Madrid, hacia 1917, y debe acatar la rudeza de una educación profundamente obediente, sumisa en un colegio de monjas. Fue en ese instante en que se desarrolló su rebeldía, no sólo en la vida, aparece en su pintura, como sucede en el cuadro Hacia la torre, de 1961, las miradas de todas esas muchachas que poseen su rostro se tornan duras, acusatorias.

Por aquella época pinta a su abuela, a su hermano Luis, a su padre. Éste  advierte el inmenso talento de su hija, y pasa tardes con ellas en el museo del Prado, la adolescente se apasiona con Velázquez, con Murillo, con Goya, pero cae rendida ante el pintor holandés Hyeronimus Bosch, El Bosco, el rumor de aquellos monstruosillos, su ferocidad perfecta, la fascinan. Y volverá una y otra vez a estudiar El jardín de las delicias terrenales. Con su padre también se interesó en las matemáticas, lo que se nota en cuadros como El Relojero, cuya casa en la que se inspiró todavía existe en Anglès. A su padre le debe ese conocimiento exacto de la ciencia en armonía con la poesía.

Remedios Varo decide ingresar en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, allí estará hasta 1924, y en sus aulas asimila la academia, y adquiere una formación esencial para partir hacia otros derroteros que ya ella percibía con transparencia. Se hace amiga del joven artista Gerardo Lizárraga, quien será su primer marido, acude a la Residencia de Estudiantes donde conoce a Dalí, a Lorca, a Buñuel.

En 1929 se va a París, la sigue Lizárraga. Contraerán matrimonio en San Sebastián luego. Vuelven a París y se quedan hasta 1932. El primer exilio fue duro para Remedios, tuvo que acostumbrarse a vivir sin el apoyo y la presencia benéfica de sus padres. El mundo de las vanguardias se abría frente a ella, y prefería experimentar a profundidad la bohemia artística, inmersa en la creación y en las conversaciones filosóficas, que hacer vida de esposa o de ama de casa.

Remedios Varo fue una mujer desprejuiciada para su época. Amó a varios hombres, la mayoría grandes artistas, Esteban Francés, Benjamín Péret con quien parte en un segundo exilio hacia México en plena ocupación nazi de Francia; antes conoce y ama a Víctor Brauner, amigo de Oscar Domínguez, también entabla indestructible amistad con Leonora Carrington, con ella y con otros amigos se reencuentra posteriormente en México, en aquella tierra que tanto amó también consigue amar a otros hombres. Finalmente terminará sus días con Walter Gruen, quien mejor la apoyó en su trabajo. Fue ella también una amiga fiel de Oscar Domínguez, de difícil carácter, y él de ella, se respetaban, se admiraban, se veneraban.

A todos los hombres de su vida fue absolutamente fiel con el recuerdo, con ella todos se amaron en una suerte de paraíso surrealista del amor y de la pasión.

Todo esto es el tema de mi novela, pero también en ella cuento el efecto premonitorio de su obra en su vida, la relación entre los cuadros y los hombres y mujeres que poblaron su existencia llenándola de belleza artística, de profunda amistad antes que se hiciera real, primero en los sueños. La prueba mayor es ése último cuadro titulado Naturaleza muerta resucitando, donde tal pareciera que ella quiso representarse a sí misma como la llama de la vela alrededor de la cual gravita un mundo cósmico; si bien cotidiano, el mantel gira, los objetos vuelan en torno a su luz; a una luz ajena a cualquier otra dimensión que no sea la dimensión poética de la vida.

¿Qué relación podía haber, puede haber, entre ella y yo? Ella vivió dos exilios obligados, nunca pudo regresar a su país, consiguió volver a ver a su madre en países a los que ella podía invitarla. Sobrevivió a dos guerras, la Guerra Civil Española donde murió su hermano Luis y la Ocupación Nazi, no es mi caso.  No lo pongo en duda ni un momento, no comparo mi sufrimiento de exiliada cubana con los duros padecimientos por los que atravesó débil o sonriente. En estos temas las comparaciones resultarán siempre odiosas. Pero Remedios tenía un modo de reaccionar ante las dificultades que quiero yo pensar que es imuy semejante al mío. Nos salvamos inevitablemente a través de un sentido práctico de la supervivencia a través del arte, de mirar de frente a la soledad con reminiscencias oníricas, adelantadas y proyectadas hacia un futuro transformador y objetivamente positivo, fundador de resistencias. Ambas somos resistentes, apasionadas, y ansiamos ser justas, y la literatura hace de nosotras seres tragicómicos, para nada ambiguas en épocas convulsas, más bien peligrosamente transparentes.

Créanme que todavía siento alegría al compararme con ella, como si me hallara al inicio de la estructura de mi novela,  con los ojos fijos en una reproducción de uno de sus cuadros en el catálogo razonado que realizó Walter Gruen posteriormente a su fallecimiento el 8 de octubre de 1963.

Tanto en España como en Francia y en México Remedios conoció la pobreza, y para salir de ella se vio obligada a trabajar en diversos puestos que tenían que ver con la inmediatez de la creación, como publicista, o como dibujante en laboratorios de biología en Venezuela. Sin embargo, jamás dejó de apreciar la pureza de la poesía de Benjamín Péret, la belleza de un trazo en un óleo de Víctor Brauner, y de agradecerle al surrealismo todo lo que le brindó. Nunca abandonó ella misma su obra. El mundo surrealista de París la preparó para afrontar sufrimientos inesperados, los encarcelamientos de Gerardo Lizárraga en un campo de concentración, su propio encarcelamiento del que bien poco se ha hablado porque ella misma jamás quiso tocar el tema de manera ligera, el exilio en México de ella y de Péret. Y otros asuntos privados que sólo pudo afrontar una vez que el tiempo los había patinado con el ocre de sus madura spinceladas.

Muy buenos y talentosos autores han escrito sobre ella. Yo me quedo con una frase de Octavio Paz de un breve ensayo que escribió en la India, luego de enterarse de su muerte: “No pintó el tiempo sino los instantes en que el tiempo reposa…”

No niego que La cazadora de astros, que es un cuadro impresionante, el astro enjaulado, el jamo en la mano, la vestimenta que flota, el personaje de Remedios que avanza en levitación, la incapacidad para explicar el misterio y la seducción que ejercen estas imágenes en mí, es la razón por la que lo escogí para título de la novela. No hay que obviar que Remedios no sólo brindaba títulos fantásticos a sus cuadros; además a la hora de describirlos, concibió verdaderas joyas surrealistas escritas, a las que por supuesto hago referencia en mi novela.

Pero confieso que La visita inesperada es un cuadro que me conmueve particularmente, en él Remedios se pintó sentada a una mesa donde una vela encendida ilumina pobremente la estancia. Remedios se halla semidesnuda, los cabellos revueltos. Se trata de un cuadro bastante rojizo en tonalidades; desde una grieta de la pared, que parece un sexo femenino, emerge el torso desnudo de otra mujer. La mesa está puesta, vestida con mantel blanco, y cubiertos para dos comensales, la otra silla, vacía. De la cortina que queda justo detrás de Remedios, una mano femenina se extiende como a tientas hacia un universo que no le pertenece, como si viniera del pasado, o tal vez del porvenir. Remedios también alarga la de ella, y sin mirarla, sus dedos vibran, apenas se tocan ambas con las yemas de los dedos.

Durante todo este tiempo, he querido imaginar que la visitante inesperada soy yo, y que esa mano que acaricia la de Remedios Varo es la mía.

Muchas gracias.

Conferencia Fundación Botín. Santander, 20 de marzo del 2012.

21 respuestas para “Remedios Varo: El arte de existir.”

  1. Magnifico texto, que me lleva de regreso a playas donde leia, y a la cazadora de astros, que es tambien cazadora de sueños. Regreso a los sueños. Tantas veces. Y los pueblos de España…. donde hay tanto a la vista y tanto oculto a la vista, y tanto que solo pueden ver algunos ojos. No los de todo el mundo, como sabes.
    Se nace surrealista, y se convierte uno en un simulador de la cordura, tambien eso. A espaldas del artista todos lo llaman loco. Y amanece.

  2. Esta noche no será el testarudo de Morfeo el culpable de mi insomnio. No. Hoy será esta poesía. Confieso que la esperaba con una especie de temor a sus efectos, aun sabiéndome presta a asumirlos.
    Remedios… No encontraré remedios para olvidarla. Una vez más la Cazadora me hace su presa. Esto es un sueño.
    ¡Qué grande! Gracias por compartir.

  3. Bella, bella, bella!… Aquì ya es tarde… se me cierran los ojos… allà, ya tendràs tus ojos cerrados… Mañana… si llego… vendrè… me voy con mis alucinaciones… «Salí de este bosque de avellanos, porque tengo un incendio en mi cabeza»… sin Remedios… a «zoeñar»!…

    Gracias!!!!!!!!!!…

  4. Zoe que precioso texto ! en la pintura eres la mano amiga , pero tambien la voz que ella sentada escucha , gracias a tus palabras los abismos de Remedios Varo se vuelven a abrir transparentes colmados de hilos invisibles

  5. La fama no te ha dejado sola ultimamente sin embargo tu alma no lo reconoce. En esta conferencia mueatras una soledad aterradora que todos tenemos aunque a veces nos eforcemos en ocultaros. Bravo!!!!! nos transportas a ese tiempo como si estuvieramos presentes.

  6. Anoche revisité la novela, y el embrujo volvió…

    «..Qué haría ella? Qué esperaban los demás que hiciera? Desde luego,nada por nadie, y menos por ella, tan apasionada, tan aventurera, tan a la medida del surrealismo. Remedios apenas podía ya pensar, apenas deliraba: presntía y sentía. Vivía en una dimensión totalmente onírica, influenciada por Péret y su atípica visión de lo cotidiano…»

    Zoé Valdés
    La Cazadora de Astros, página 98
    Primera edición, octubre 2007, Plaza Janés.

    Muchísimas gracias Zoé por compartir el texto de la conferencia. Leerte es un privilegio.

  7. |compartir|Familia real en La Habana
    ALEXANDER CAMBERO | EL UNIVERSAL
    miércoles 21 de marzo de 2012 02:31 PM
    Se fueron todos como en un crucero de quinceañeras. La familia real barinesa partió desde el morichal llanero hasta el corazón de la Antilla mayor, para estar con el presidente Hugo Chávez en el desiderátum de su existencia. La comitiva que acompañó al paciente oncológico se acercaba a las 200 personas, aumentando de manera significativa los fines de semana. Tenían dispuestos tres vuelos diarios que llegaban temprano al aeropuerto José Martí en La Habana, venían colmados con una serie de productos de empresas Polar que son imposibles de conseguir en la derruida isla del Caribe. La familia real barinesa buscó los catálogos para disfrutar de los hoteles más exclusivos. Una parte de los revolucionarios venezolanos se alojaron en el Cuba Luxury Hotels, considerado el más opulento del Caribe. Un paradisíaco enclave arquitectónico frente a las mejores playas de Varadero, con tiendas de grandes marcas internacionales, casinos y un sinnúmero de beneficios que tienen como atractivo principal el Cayo Libertad, una exclusiva islita en donde solo tienen acceso la elite del gobierno comunista. Los cubanos comunes tienen prohibido entrar a estos espacios, quienes lo hacen en calidad de empleados tienen que pasar por un arduo adiestramiento militar y doctrinario. La diferencia entre ambos mundos cobijados bajo el mismo ardiente sol del Caribe, es abismal.

    Estas aventuras de la familia real barinesa y los adulantes que medran de la ubre oficial, les ha costado a los venezolanos cuatro millones de dólares. Si bien estuvieron pendientes del convaleciente Hugo en el moderno hospital habanero, en donde luchaba denodadamente por mantenerse con vida, muchos de sus familiares y comitiva preferían la rumba total que se prendía en el Cuba Luxury Hotels, de Varadero en donde la fiesta nunca duerme. Algunos de ellos creían que estaban en Las Vegas y disfrutaban de las apuestas y las llamativas maquinitas. Nada de ron cubano, aquí gobierna el gran whisky escocés que recuerda los ambientes en donde el capitalismo inició su romance tumultuoso con la historia. Unas curvas despampanantes como las de Maigualida López, dejan boquiabiertos a los hipócritas que despotrican del consumismo pero cómo les encanta gastar el dinero que no es de ellos, y hasta se lo roban de manera descarada. Allá se quitan el antifaz y tiran por la borda su decimonónico recetario marxista; total, el policía universal que resguarda las cenizas del comunismo estaba en La Habana, peleando con un terrible adversario de armas tomar. En Varadero ninguno tendrá la osadía de cuestionar sus libertinos arrebatos, todos quieren salir de la pesadilla y hasta piensan que con Henrique Capriles, pueden terminar de librarse de su opresor ideológico.

    El espíritu del derroche anduvo de paseo en Cuba. Al no poder estar con Hugo Chávez, éstos tomaban sus avionetas para aterrizar en su paraíso tropical de Varadero, ubicado a ciento cuarenta kilómetros de la capital antillana. Y pensar que aquí engañan a los tontos con sus cuentos de falsa conciencia revolucionaria. Se llenan la boca acusando a los demás de sus propias miserias, son los falsos apóstoles de una doctrina podrida; ellos simplemente son los que viven usufructuando los dineros del pueblo en los grandes hoteles del mundo. En Cuba los niños hambrientos rondan durante horas en los basureros adyacentes a estos enormes complejos para extranjeros, buscando algún muslito de pollo que venga en los desperdicios. Dos realidades que traen de fondo la gran mentira de los dos regímenes, que se hacen llamar uno solo.

    Familia real que pasó de ser pobretones a vivir como verdaderos potentados, se olvidaron de las penurias antiguas, ahora se bañan en la miel de la boliburguesía. El socialismo totalitario jamás dejará de ser el gran embuste de la historia.

    alexandercambero@hotmail.com
    twitter @alecambero

    Más artículos de esta firma

  8. Con tanta politica a veces se me olvida la verdadera razon que me condujo a este blog y de repente esto, como un recordatorio para que no vuelva a olvidar jamas. No he leido el libro, confieso que no soy gran admirador de la pintura, pero ahora no me queda mas remedio que comprarlo. Mil gracias por tanto arte.

  9. Excelente ese texto, Zoe. Felicidades!

  10. Runrunes El Universal 22.03.2012
    22 Mar 2012
    ALTO
    EL IMPACIENTE:

    Siguen aplicándole radiación en nueve pequeñas zonas de su cuerpo. Ha resistido muy bien a pesar de las molestias que ocasionan las ligeras quemaduras que a veces se producen. Hay tomografías con intervalos para chequear que la terapia funcione. No será hasta dentro de dos semanas que regrese al Cimeq para su chequeo más completo. Cada día, 2 o 3 veces, envían desde Miraflores y el Hospital Militar reportes de temperatura, ritmo cardíaco, tensión, valores requeridos y chequeos de la piel sometida a los rayos se envían al Cimeq en Cuba, a los dos médicos nacionales y a los médicos de Brasil. Por eso sus apariciones intercaladas o a través del hilo telefónico. Un dato nuevo: quien se fumaba al menos una caja de Belmont hasta junio del año pasado ya no lo hace. La presidenta argentina fue una de las personas que más lo empujó a dejar ese vicio…

    ¿CAMPAÑA ROJITA?:
    Una respetada productora comercial chilena, dedicada al mundo del espectáculo y a la televisión fue supuestamente contactada a través de su dueño y productor ejecutivo por un venezolano- chileno , cuyo nombre me reservo por ahora, con la propuesta de asociarse para producir una gira de Hugo Chávez por 20 ciudades de Venezuela. Siendo los chilenos responsables (y transcribo) de: “Montaje de escenario, técnica, sonido, grabación, planificación de la gira, logística y puesta en escena”. Quien me informa desconoce, hasta ahora, el monto de dinero de esta sociedad, pero si sabe que están ofreciendo muy altas sumas, como lo hicieron con otros que han tratado de reclutar para el proyecto político de la campaña venezolana hasta el 7 de Octubre de éste año. La idea es que en este escenario central, Chávez haría sus apariciones acompañado de presentaciones de grandes artistas nacionales (hasta internacionales tienen planteado) y videos de altísima confección. Así se eliminan los grandes mítines a los que ya ni pagando los decepcionados quieren asistir y un cansado caudillo no tendría que agotarse en esos recorridos. Ante la falta de juventud, que no quiere nada con el PSUV, se daría una imagen renovada y estudiantil para los nuevos votantes. Uno de los contactados se sorprendió de tal forma, ante los billetes ofrecidos, que salió a contárselo a un funcionario gubernamental del sur…

    MEDIO
    MEDIO PALO Y ROJO:

    Registramos cierta satisfacción y complacencia entre miembros del alto gobierno conocedores de la verdadera realidad financiera y económica del país -de la que saben las cifras verdaderas y que no se atreven a soltar ni a palo- por las explosivas declaraciones dadas por Víctor Moreira, interventor y liquidador de la empresa Econoinvest Casa de Bolsa.

    Luego de la destitución de Nahunimar Castillo y de su cuestionado equipo debido a las irregularidades detectadas y el incumplimiento con los ex clientes y ahorristas de esa entidad, Moreira sostuvo abiertamente que Econoinvest es una empresa que gozó y continua gozando de un patrimonio sólido, que tiene caja para pagar todas sus obligaciones y que al final de su proceso de liquidación definitiva le sobrará dinero, el cual deberá ser reintegrado a sus legítimos accionistas. Estas declaraciones del funcionario Moreira -quien de acuerdo a mis fuentes del Ministerio de Finanzas es un hombre probo, experto y a quien le gusta ponerle fecha de cumplimiento a las tareas que le asignan- echa por tierra la campaña de infundio de la anterior interventora y su jefe Tomas Sánchez, Superintendente Nacional de Valores.

    También deja muy mal parado al gobierno rojo rojito ante los miles de ahorristas que padecieron ofensas, largas colas, maltratos, engaños, innecesarios procesos burocráticos y hasta amenazas de cancelarle en bolívares los ahorros que tuvieron muy legalmente en moneda extrajera en esa entidad. Para el cierre de esta columna indagué por la situación personal de los jóvenes empresarios que fundaron y llevaron a Econoinvest a ser la más grande e importante casa del bolsa del país. Abogados vinculados al caso me señalan que “permanecen injustamente detenidos, sin acusación y sin juicio, luego de casi dos años de haber sido abusiva e ilegalmente intervenida esta empresa”. Nosotros nos preguntamos, ¿cuál es la opinión pública de propio Tomas Sánchez, en su condición de Superintendente Nacional de Valores, sobre las declaraciones de Víctor Moreira? ¿Opinará sin pensar en su “corazoncito y nido de amor” y se atreverá a afrontar la contundente verdad que ahora le estalla en las manos frente a Chávez y Giordani?. La robolución que se llevó hasta los muebles y las obras de arte abusando de la propiedad ajena no tiene vergüenza…

    ¿DEMOCRACIA ROJA?:
    Los dos diputados del Psuv-Monagas, Jesús Domínguez y María Mercedes Aranguren, que formaban parte de la Comisión Permanente del Ambiente fueron removidos de sus cargos. La información se conoció porque ayer miércoles el Secretario de la AN, Iván Zerpa, envío una comunicación a esta instancia parlamentaria alegando que cumplía instrucciones del presidente de la institución, diputado Diosdado Cabello. La razón de su remoción es que estos diputados asumieron posiciones contrarias al gobierno en torno al caso del rio Guarapiche y asumieron la defensa del gobernador de esa entidad, José Gregorio Briceno. En dos palabras ningún diputado de Monagas formará parte de la comisión de ambiente. Los sustitutos son Nelson Enrique Escobar (Psuv-Portuguesa) y Juan Francisco Garcia Escalona (Psuv-Apure).

    Da risa que ayer el diputado Freddy Bernal, ficha directa de Cabello, señalaba que el partido rojo era “el partido más democrático que ha tenido el país en los últimos años”. Jajá…

    BAJO
    ROJA UNEFA:

    El pasado lunes 19 la consultoría jurídica de la Unefa realizó una auditoria por todas las oficinas de la sede de Caracas para hacer entrega de la carta de despido al personal contratado que firmó en el referendo revocatorio contra Hugo Chávez y que por ende aparece en la infame y segregacionista Lista Tascón. Esto ha venido sucediendo en las últimas semanas a nivel nacional. A todas estas sin que hasta los momentos hayan podido hacer algo a pesar de haber denunciado esta anomalía luego que fuera publicada en esta columna.

    Destacan que, supuestamente, una licenciada de nombre Margaret de la oficina de recursos humanos sería la persona encargada de chequear al personal, contrastando con la denunciada lista. En medio del pánico ya llevan 140 despedidos y siguen chequeando caso por caso…

    ¿Y EL MAGISTRADO?:
    Dicen las malas lenguas que “la cigüeña” se lo llevó con su novia a República Dominicana donde tiene propiedades de “amigos” que podrá usufructuar con altísima seguridad contratada. La dama fue juez de control para más señas y se ensañó en algunos casos emblemáticos…

    ROJA FARC:
    Sigue adelante con el plan de entregar diez rehenes militares el lunes próximo y así enviar un mensaje al presidente Juan Manuel Santos de continuar con el diálogo comenzado en Cuba…

  11. Acciòn retardada… No logro acallar mi mente…

    Hay un cuadro de Remedios que me hipnotiza… (que conste que hay muchos de ella que surten ese efecto en mì)… pudiera subirme al cuadro y quedarme en èl a vivir… allì toco el misterio… tambièn puedo habitar el poema… Las hojas muertas… quisiera comèrmelo con los ojos… hay detalles que se me escapan, pero dejo que sea, asì, sencillamente… lo dejo ser…
    Tu evocaciòn de La visita inesperada… pues eres una bàrbara describiendo… esas cirugìas tuyas me encantan!… còmo no recordar aquella escena canìbal y delirante en Cafè Nostalgia… era en Cafè Nostalgia?… parecìas una diosa antigua esperando la ofrenda del corazòn caliente y palpitante de alguna vìctima… -me sentì vìctima. :-)… Pero voy al grano… vuelvo a La visita inesperada… la he observado amorosamente… fìjate en la disposiciòn de la mesa… el gesto de la mano y la mirada confiada, fija… de quien espera… allì no hay nada inesperado… sencillamente, Remedios te esperaba…
    Sin remedio…

    Ahora sì, ida…

  12. Tu siempre has comprendido a los fantasmas y con los pintores has podido ser para todos nosotros una especie de traductora infalible, de esas que saben cojerte de la mano y llevarte dentro de los cuadros y explicar todo, todo, lo que ven tus ojos estudiados, adiestrados.Para muestra tu libro «Una novelista en el Museo del Louvre» .
    Remedios eres tu, por eso el encuentro. Los similares se atraen, es la LEY.
    Gracias por descubrirnos a ambas.

  13. Bello texto querida amiga, existe una comun ion impresionante entre ambas, la bella Turandot tiene razon. Me voy derecho al libro para seguir sonando.

  14. Zoe, hace ya casi 2años q leí tu libro , yo una eterna enamorada de MI Remedios , no podía creer esa complicidad q encontré en tu libro. Sabes? El día que acudí a una exposición aquí en México de los cuadros de Remedios Varo en el museo , cuando me acerque a ver el cuadro de mujer saliendo del psiquiatra no pude evitar derramar unas cuantas lágrimas q llevaba escondidas en la bolsa. Mi mente se puso en blanco , sólo estábamos su cuadro y yo. Esa misma conexión sentí cuando leí tu libro. Gracias!

Deja un comentario