Los fuertes dolores atormentan a Chávez. Por Ludmila Vinogradoff.

ABC.

5 Replies to “Los fuertes dolores atormentan a Chávez. Por Ludmila Vinogradoff.”

  1. Esta bien el dolor, su muerte, mucho mejor seria, ahora, que viva para que SU DERROTA electoral experimente, y que de sus criminales acusaciones se defienda en La Haya, al igual que TODOS sus compinches ladrones, descarados, ASESINOS.

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  2. Quien es la mujer que sale al comienzo del blog? Se parece a Marlene Dietrich pero tambien a Joan Fontaine ( la Rebecca) y a Joan Allen

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  3. llevatelo viento de agua que el vendaval de las elecciones te darà el tiro de gracia

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  4. |Share on facebookShare on emailShare on favoritescompartir|Maduro, los homosexuales y la hombría
    RUBÉN DE MAYO | EL UNIVERSAL
    jueves 19 de abril de 2012 03:42 PM
    Recientemente escuchamos cómo el Sr. Nicolás Maduro, canciller de la República, tildó a la dirigencia opositora de sifrinitos, homosexuales (no vamos a repetir aquí el vocablo soez, despectivo y degradante de la homosexualidad pronunciado por el canciller) y fascistas.

    Respecto a la expresión: “sifrino” o pijo, es el propio Maduro quien podría calificarse como tal, por poco que observemos sus finos trajes y primorosas corbatas, así como sus constantes viajes al exterior en representación de la heroica y digna (estas dos palabras Maduro las emplea para todo, tratando de emular el lenguaje ampuloso y cursi-patriota de nuestro Comandante Presidente) República Bolivariana de Venezuela, alojándose a cuerpo de rey en lujosos y elegantes hoteles de camas y almohadas mullidas; y es que el vocablo pijo (que equivale entre nosotros a “sifrino”), según el Diccionario de la Real Academia Española, es un adjetivo despectivo que señala a una persona que posee gustos propios de una clase social acomodada.

    En lo atinente al ya manido insulto de “fascista”, utilizado con desproporción y abuso por los regímenes socialistas más despóticos y sangrientos del siglo XX para justificar persecuciones y asesinatos en masa de opositores políticos (recordemos la purga que hiciera Stalin, donde millones de personas inocentes murieron acusadas de fascistas y traidores a la revolución; o a Mao y su Revolución Cultural, en la cual se asesinaron a centenares de chinos acusados también de fascistas por salirse de la ortodoxia maoísta expresada en el Libro Rojo), es el propio Maduro quien nos ha dado el mejor ejemplo de pensamiento discriminatorio, por fascista, al calificar a los principales dirigentes opositores con un término vejatorio de la homosexualidad, en medio de una muchedumbre que exhibía a la ministra del Poder Popular para la Juventud, Mari Pili Hernández, y al diputado chavista Robert Serra riendo ambos a mandíbula batiente por la chuscada y monería del canciller.

    Cuando Maduro empleó tal expresión vejatoria lo hizo para cuestionar y rebajar la hombría del candidato presidencial de la oposición: Capriles Radonski, como si ser hombre o mujer dependiera de la orientación sexual; sin un marco de valores que condicionara en un proceso de socialización el fraguado y la hechura del hombre, que no es el simple macho: estereotipo y caricatura, a la vez, del hombre.

    Para Maduro la hombría viene determinada por la heterosexualidad, por tal razón los homosexuales, los bisexuales y transexuales (entre un 25 y 30% de la población venezolana si incluimos a la mujer) tienen negada la condición de hombre. Condición que vamos haciendo y construyendo a lo largo de nuestras vidas (seamos heterosexuales, homosexuales, bisexuales o transexuales), en un laborioso y complejo proceso de humanización, de aprendizaje, que sólo termina con la muerte.

    Quién podría decir, por ejemplo, que Platón, por ser homosexual, no fue un hombre, y uno de los más grandes hombres que ha dado la humanidad. Y a la escritora inglesa Virginia Woolf, por su homosexualidad, cómo no reconocerla como mujer. Cómo no reconocer y exaltar la hombría, por ser homosexuales o bisexuales, de: Dante Alighieri, Goethe, Shakespeare, Alejandro Magno, Miguel Ángel, Pessoa, Julio César, Foucault, Leonardo Da Vinci, Virgilio, Lord Byron (que tanto admiró a Bolívar, por cierto), Andy Warhol, y otros muchos altos nombres del mundo de las letras, las artes, la política y las ciencias.

    Algún día escuché a José Ignacio Cabrujas decir que sus mejores amigos eran homosexuales; y que él tenía por defecto no serlo. Homosexual era su amigo Isaac Chocrón, y a mucha honra: este gran hombre del teatro venezolano, que se nos fue en noviembre del 2011, se autodefinía orgullosamente como: judío, zurdo, escritor y homosexual.

    Pero el problema de Maduro no es tanto la homofobia, sino el no saber; su bronca ignorancia es ofensiva a cualquier espíritu. Maduro no sabe, el pobre, que el único poeta que Chávez se ha leído en su vida: Walt Whitman (sí, Maduro, el mismo que escribió Hojas de Hierba, ese canto hermoso a la democracia que el presidente Chávez tanto nombra), también es homosexual. Invitemos, pues, a Maduro a que se lea a Whitman, un homosexual, a ver si algo de la hombría de este excelso poeta estadounidense se le pega.

    Rubén De Mayo.
    Twitter: @rubdariote
    Correo: rub_dario2002@yahoo.es

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