Las palabras no se las lleva el viento, quedan impresas en Google. Por Marta Menor.

El Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino nació el 18 de octubre de 1936, en Jaguey Grande, diócesis de Matanzas Cuba. Habiendo cumplido 75 años recientemente, el Cardenal tiene el deber como todo Obispo de la Iglesia Católica de presentar su renuncia como impone el Código de Derecho Canónigo 401 y exige la norma establecida por Pablo VI.
LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA EL VIENTO, QUEDAN IMPRESAS EN GOOGLE.
Marta Menor.

El Cardenal Jaime Ortega fue ordenado sacerdote el 2 de agosto de 1964 y poco después en 1966 internado en la UMAP, (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) campos de concentración de trabajos forzados donde cerca de 25,000 hombres, mayormente de edad militar que se negaban a hacer servicio militar obligatorio por objeción de conciencia o aquellos rechazados en la Fuerzas Armadas Revolucionarias clasificados como homosexuales fueron encerrados. Jóvenes cubanos que según Raúl Castro en aquel tiempo Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los tildó de un grupo de jóvenes que no habían tenido la mejor conducta ante la vida, jóvenes que por la mala formación e influencia del medio habían tomado una senda equivocada ante la sociedad y han sido incorporados con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino acertado que les permita incorporarse a la sociedad plenamente.»

Años más tarde, el 10 de Octubre 1995, solo unos meses de ser proclamado Cardenal se escucharon sus palabras en la Basílica de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba. Su homilía en ocasión de la celebración de los 100 años de la muerte del Apóstol José Martí era en aquel entonces palabras llenas esperanza para el sufrido pueblo cubano. Predicaba en aquel tiempo: «La motivación que nos retiene hoy a los pies de la Virgen de la Caridad, es de carácter patriótico. Estamos conmemorando cien años de la caída en combate de José Martí, el Apóstol de la libertad de Cuba, decisivo forjador de nuestra independencia.»

«Independencia y libertad fueron juntas en el pensamiento de los fundadores, en el ideario de José Martí. No puede subordinarse la libertad a ninguna circunstancia, no puede aplazarse a tiempos de mayor bonanza. “Ni el viejo concepto «liberal» de libertad, que es el falso derecho a hacer lo que nos plazca; ni una libertad concebida como herencia colectiva satisfacen las ansias del corazón humano. Una Cuba libre de toda injerencia y de toda sujeción, debe ser una Cuba de hombres libres. La justicia está en relación con la libertad.”

¿Qué ha sucedido desde entonces que hiciera cambiar al cardenal? Ayer nos decía «En Cuba no solo las dificultades económicas deben ser consideradas al mirar al futuro en vista de la felicidad del pueblo, es necesario también encarar con decisión el problema de la libertad, porque el hombre necesita de ella tanto o más que de los bienes materiales.»  Hoy nos pide que nos reconciliemos con ese mismo régimen como si el pueblo cubano fuera el culpable de su propia miseria y esto se debiera a la intransigencia de los “históricos” a negociar mejora económica sin obtener libertad del individuo. O sea, mayor bonanza sin ninguna relación con la libertad

¿Qué le hace creer hoy al cardenal que ese mismo régimen ha cambiado, un régimen que clasificó en aquella homilía como “esta forma de justicia social no puede darse sin garantías de justicia en las relaciones del Estado con los ciudadanos. Un papel demasiado amplio del Estado ahoga las iniciativas individuales, familiares o de grupo.”

Las palabras del Cardenal Ortega clasificando a un grupo de 13 opositores que tomaron refugio en una iglesia católica en Cuba como un grupo de delicuentes, enfermos mentales e incultos así como sus palabras sobre un supuesto comentario del fallecido Monseñor Agustín Román, han creado división, dolor y confusión dentro de los cubanos católicos y es hora que el Cardenal Ortega nos dé la explicación que merecemos. Una explicación a todos los creyentes y no creyentes, ya que gústenos o no, es nuestro cardenal cubano, y como tal tiene el deber y obligación de apacentar a todas sus ovejas donde quiera que éstas se encuentren.

¿Qué le ha hecho cambiar de opinión al cardenal? El régimen es el mismo hoy que hace 17 años atrás en ese 10 de octubre en la Basílica de la Caridad. ¿Qué lo mueve ahora a hacer esas declaraciones en la Universidad de Harvard? ¿Cómo explica el mensaje de hoy en su reciente conferencia en los Estados Unidos comparado con aquel de ayer lleno de amor de 1995?

Es hora de recordar sus palabras usadas para cerrar su homilía en la Basílica de la Caridad el Cobre cuando dijo a la congregación. «Un papel manchado de sangre sobre el que se lee una canción de paz fue encontrado en el bolsillo de la chaqueta del primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, asesinado a tiros mientras participaba en una manifestación por la paz. Su canción de paz quedo sellada con la propia sangre y ya esta dando frutos de vida: los opositores que antes criticaron sus esfuerzos de paz, ahora son los primeros en asegurar que su legado seguirá adelante.

«¿Bastarán las canciones y las palabras bonitas? ¿O, como Yitzhak Rabin, seremos capaces de sellar nuestros ideales con el rojo del sacrificio y hasta de la propia sangre?»

Como católicos y cubanos no pretendemos que el Cardenal Ortega estė dispuesto a sellar los ideales de libertad del pueblo cubano con su propia sangre. Pero sí que presente públicamente su renuncia irrevocable a la Santa Sede por límite de edad y de esa forma abrir las puertas a otras voces que puedan llevar nuevamente los mensajes cristianos y los de nuestro apóstol. Mensajes de aquel radiante 10 de Octubre de 1995 de esperanza, fe y amor, así como de independencia, y hombres libres.

Como el mismo Ortega bien dijo, canciones y palabras bonitas no son suficientes.

Para leer homilia completa visite 2 / L a Voz Católica

IGLESIA DE CUBA
17 de noviembre de 1995

Extractos de la homilia del cardenal Jaime Ortega el
lO de octubre de 1995, en la Basilica de La Caridad del Cobre,
por el centenario de la muerte de Jose Martí.

Marta Menor.

Nota mía: En el año 1994, durante la Crisis de los Balseros, la iglesia del pueblo de Regla de Nuestra Señora de Regla se llenaba de los familiares de los balseros que se iban a puñados hacia los Estados Unidos a riesgo de sus vidas. Ricardo Vega lo filmó todo, como se puede constatar en su documental Fiel Castro. Al final vemos el templo lleno de cubanos cantando un Dios te salve, María, llorando, niños, mujeres, hombres, ancianos, y Segurosos de la DSE, éstos últimos no lloraban, ni cantaban, ni rezaban, vigilaban como perros de presa. El Cardenal Ortega y Alamino, todavía no nombrado cardenal en aquel entonces, era quien daba la misa. No hizo absolutamente nada por expulsar a los policías del templo, los acogió como el que más, sabiendo que estaban allí para reprimir y golpear si hiciera falta. Esos policías no estaban en la iglesia para proteger al pueblo, sino para protegerlo a él. Así que este señor ni es mi cardenal ni yo soy su oveja. Para mí es un perro policía castrista más. Ni lo perdono ni me reconcilio con él, ni con ninguno que piense como él.

6 respuestas para “Las palabras no se las lleva el viento, quedan impresas en Google. Por Marta Menor.”

  1. Oye, Fidel, tu te acuerdas de los Testigos de Jehova’?

  2. Ese viejo decrepito, no se acordo de su madre cuando murio, no fue al velatorio ni a sepultarla, lleva mas 50 anos , pisoteando al pueblo cubano, separo a la familia cubana, por su culpa y por su regimen esclavista y absolutista se han desaparecido miles y miles de cubanos en el estrecho de la florida, y aun hay personas , si es que se les puede dar ese calificativo, tanto en la isla como aca en miami, que ayudan y defienden esa sapatra asesino, cuando los veo y los escucho, solo me viene a la mente, esa frase tan divina y acertada» los pueblos tienen lo que se merecen»…….

  3. Estupendo.
    Gracias a Marta Menor, a Zoé por este extraordinario post.

  4. Por suerte para mi este tipo es despreciable desde hace rato y que es un penco es un tremendo penco, si eres presidente, cura, ingeniero, carpintero, doctor, abogado o lo que sea, si eres un penco, seras profesionalmente lo que sea pero ademas seras un tremendo penco.

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