Congo: Justine Masika, una sobreviviente.

El sábado estuvo en mi casa una mujer muy valiente, Justine Masika, una sobreviviente, como ha llamado a estas mujeres congolesas Louis Guinamard en su libro Mujeres violadas en la guerra en República Democrática del Congo. Justine Masika nació y vivía en Goma. Es una mujer que ha sufrido mucho, y en su cuerpo lleva la prueba de ese sufrimiento, pero prefiere que no se hable de ello. Estas son las personas que a mí me interesan, de un gran valor y modestia.

Es una mujer joven, con cuatro hijos. Tuvo que salir del Congo en situación precaria, acompañada de sus dos hijos varones más pequeños. Las dos hijas grandes no las pudo sacar. Deberá regresar por ellas, y sin la certeza de que podrá volver a salir. Me asegura que, una vez allá,  preferiría quedarse, y seguir luchando desde dentro, pero no sabe si podrá continuar porque ya es demasiado conocida por los represores.

Por lo pronto sus hijos y ella viven desde hace un mes en Bélgica, con una documentación transitoria. Como saben el gobierno de Bélgica es íntimo del gobierno de Kabila -ya saben, antigua colonia, y negocios mediante-; Raúl Castro lo recibió también. Ambos regímenes son muy parecidos en las maneras de actuar. A ellos también le han puesto una especie de falsa disidencia interna, son los que chivatean, y un falso exilio; aunque no es tan fácil de describir tal como lo digo en su caso. Puesto que a ellos les han salido algo peor, los militares han devenido como una especie de Brigadas de Respuestas Rápidas, grupos paramilitares, que violan y matan, sin compasión, sobre todo a las familias con niñas y adolescentes. Así como las antiguas guerrillas y grupos armados que se dedican a lo mismo. A los niños se los llevan temprano y los meten en la milicia (existen múltiples), los desaparecen y los convierten en verdaderas máquinas de matar. Por esa Justine tuvo que sacar a sus hijos pequeños antes que a las hijas, porque se vio en la encrucijada de que le quitaran a los varones o le violaran a las hijas. Es como La elección de Sofía, pero en el Congo, y hoy en la actualidad.

Pese a que Justine recibió un premio (pienso que debería de recibir muchos más), no ha recibido todo el apoyo que necesita. Muchos gobiernos europeos que comercian con el Congo no reconocen las violaciones de los DDHH que se producen contra el pueblo congolés, sobre todo contra sus mujeres y niños, y se niegan a un embargo como el que se hizo en Sudáfrica o en Birmania.

Hoy Justine Masika se reunirá con varias personalidades francesas y con diversas ONG’s para que su caso sea escuchado.

Zoé Valdés.

Justine Masika en mi casa

 

Fíjense en este video lo explicado por Justine, cómo le hacen a ellos lo mismo que a los cubanos, en relación al embargo:

Fragmentos de Survivantes. Mujeres violadas en la Guerra den República Democrática del Congo, de Louis Guinamard:

 

«Estas mujeres viven en la República Democrática del Congo, una región en guerra desde hace más de quince años. Un día, en el camino hacia los campos de trabajo o estando en sus casas con sus hijos y su marido, hombres armados irrumpieron y las violaron. Desde 1996 al menos 200 mil mujeres han padecido estos actos criminales en esa región.

Con un coraje excepcional toman la palabra en este libro, cuentan al mundo lo que han tenido que soportar, denuncian a sus verdugos, miembros de diversas milicias que se batieron después del genocidio ruandés en 1994 por el control de este territorio rico en materias primeras. Son milicianos interahamwe llegados de Ruanda, Maï Maï, militares de la armada regular congolesa, niños soldados perdidos en la guerra, a veces también civiles que se sienten impunes.

En este libro esas mujeres hablan de su caos interior, y del caos que destruye a la sociedad, de sus hijos nacidos de las violaciones, de la lenta instrucción de la Corte penal internacional y de la justicia congolesa. Cuentan también sus esperanzas y testimonian con una tenacidad extraordinaria para intentar volver a vivir.»

«Hay ciertos grupos armados, digo ‘algunos’, que utilizan la violación como arma de guerra, estima Justine Masika, presidenta de la Synergie de mujeres por las víctimas de violencias sexuales, basada en Nord-Kivú. Alrededor del año 2008, cuando el Congreso Nacional por la Defensa del Pueblo de Nkunda avanzaba sobre Goma,, ellos utilizaron las violaciones como arma de guerra. Mataron a los militares y violaron sistemáticamente a sus esposas. Ignoro si los jefes los incitan, pero los dejan hacer, puesto que no han sido ni son sancionados. Sus jefes son cómplices. Nosotros encontramos a grupos armados, como los de CNDP… Les preguntamos: «Por qué violan a las mujeres?» El representante nos respondió: «Hoy, la posición que tenemos en relación al gobierno, es gracias a las violaciones (pese a su pasado han beneficiado de una integración en la armada, incluso con puestos relevantes). Humillando a las mujeres y a las madres hemos devenido muy poderosos. Somos muy poderosos. Es la razón por la que el gobierno tuvo que negociar con nosotros» (…)

(Traducción mía.)

 

3 respuestas para “Congo: Justine Masika, una sobreviviente.”

  1. La comparación con La elección de Sofía me llegó a la médula. Aún recuerdo la angustia que me produjo esa película cuando la vi. Siendo niña, cuando no me gustaba el final de una película, me entretenía cambiándoselo. Sin embargo, a esa película no solo le quería cambiar el final sino todo el guión. Y muchos, muchísimos años después escuché historias personales, trágicamente desgarradoras, como ésta que ahora mismo atraviesa la Sra. Justine Masika. Qué cosas tan horrendas, qué triste. Una mujer muy valiente, sin duda. Todo mi respeto hacia ella y mis más sinceros deseos de que se solucionen no solo los avatares personales que padeció y padece, sino que de una vez y por todas se ponga fin a la depredación de la que ahora mismo es víctima toda la población civil de su país.
    Gracias por compartirnos esta historia, Zoé.

  2. Gracias Zoé, por ilustrarnos, por defender a las mujeres, la libertad, una vez más.
    Muy apropiado que te visitara la Sra. Justine Masika después de que recibieras el último premio. Se les ve muy bien a las dos.

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