Beckett, ese pájaro negro y solitario. Por José Andrés Rojo.

También en los años ochenta me tropecé con Samuel Beckett en el Jardin de Luxemburgo. Yo salía de la Alianza Francesa del Boulevard Raspail. Él estaba leyendo con uno de sus gatos encima de sus piernas en un banco. Me presenté tímidamente, sólo respondió: «Ah, usted es de Cuba, Cuba…» Lo conté en una crónica en Bohemia, fue en el año 1984. Es el maestro de los silencios y uno de mis escritores favoritos. Yo iba con aquel suplemento de Libération titulado: Pour quoi ecrivez-vous? En cuyas páginas él respondía: «Bon qu’a ça», sucintamente.

2 respuestas para “Beckett, ese pájaro negro y solitario. Por José Andrés Rojo.”

  1. Qué enigmática y oscura reseña… hermosa!… “un pájaro negro y solitario, casi inmóvil, leyendo el periódico”… Tengo que encontrarlo! o quizás, sin querer, me encontró mí… Ya tengo el bichito inoculado…

    Recuerda la expresión de F. Vallejo cuando se refiere a José Rufino Cuervo… un cuervo negro con alma blanca… y ahora, caigo en cuenta… un alma negra debe estar llena de matices… sombras que se desgarran en la luz…

    Nada… amanecí intensa…

    Gracias, Zoé…

  2. Què roña me da cada vez que muere un escritor!… Carlos Fuentes… «terminado, el libro empieza»… 🙁