Benedetti en la memoria. Por Julio César Gálvez.

Benedetti en la memoria.

Por: Julio César Gálvez.
Sección: Una isla perdida en el mar.

“ Mi primer compromiso es con la literatura ”, dijo en muchas ocasiones el poeta uruguayo Mario Benedetti. Sin duda lo demostró a lo largo de su vida y a lo ancho de su obra. Desde joven interiorizó que su primer compromiso era el del deber como ciudadano justo y honesto de este mundo. Y como tal cumplió. Su preocupación por el ser humano está en casi toda su obra, y muy en especial en sus poemas.
“ La vida es una máquina/ para la que no hay respuestas / ni repuestos ”, dicen unos versos de Máquina, un poema de Testigo de uno mismo, un libro publicado – el último en vida de Mario Benedetti – pocos días antes de su muerte a los 88 años, el 17 de mayo de 2009, en Montevideo, su querido Uruguay.
Nacido en Paso de los Toros, ese microcosmos literario al cual regresó de todos sus exilios, él que se autotitulaba un desexiliado.
En 1950 publicó “ Solo mientras tanto ”, en 1953 “ Quién de nosotros ”, su primera novela y en 1956 “ Poemas de oficina ”
Sus grandes años serían 1959 y 1960 con la publicación de “ Cuentos montivedeanos ” sobre los pobres urbanos donde el realismo se entrelaza con el costumbrismo. En 1960 sale a la luz “ La Tregua ” la que fue traducida a diecinueve idiomas en más de cien ediciones, y que fuera llevada al cine por Sergio Renán y compitiera al Premio Oscar de 1974 como la mejor película extranjera.
Llegó a Cuba por primera vez en 1966 invitado como jurado del premio literario de Casa de las Américas. La isla y su gente lo cautivaron, a lo que se unió su simpatía por Fidel Castro, y en ella se quedó. En 1967 fundó en La Casa de las Américas el Centro de Investigaciones Literarias, y estuvo trabajando un tiempo en ella hasta que regresó a su país. Desterrado, uno más en estas tierras, por quienes llegaron al convencimiento de que nunca lo podrían domesticar, se fue a la Argentina, donde la Triple A — que asesinaba por igual a liberales, progresistas e izquierdistas – puso precio a su cabeza. En Perú también tuvo dificultades, por eso Julio Cortázar decía que era uno de los literatos que siempre estaba en peligro de muerte. Fue una época convulsa y brutal de dictaduras y golpes militares que asolaron América Latina.
Benedetti siempre fue un defensor de ideas claras y justas, pero jamás participó activamente en política. Criticó los errores e insultos de la revolución cubana, la revolución que él quiso, respaldó y apoyó hasta que entró en contradicciones ideológicas por el rumbo que tomaron las cosas en Cuba. Esto lo puso en la mirilla de los gobernantes castristas y repercutió sobre el poeta, quien en 1980 se vio obligado a irse a residir en Palma de Mallorca, y en 1983 a Madrid.
Durante su estancia en Cuba el régimen castrista lo utilizó para sus fines o él escritor se dejó utilizar. Vivió relegado en el reparto Alamar, en un pequeño apartamento, en uno de los tantos edificios construidos por las microbrigadas según el modelo soviético prefabricado de moldes deslizantes, repetido hasta la saciedad por toda la geografía cubana, donde su esposa, Luz, la que estuvo a su lado toda la vida, en la libertad y el exilio, se veía obligada a cocinar temprano en la mañana, en ausencia de Mario, en una hornilla de keroseno ante la inexistencia de gas licuado en la zona, para no agudizar su asma pertinaz. Tomaba una guagua que lo llevaba hasta el Parque Central, donde luchaba como un cubano más para coger un almendrón, uno de esos automóviles estadounidenses de las décadas de los años 1940 y 1950 convertidos en transportes colectivos de pasajeros, que lo dejara en la calle Línea, para emprender la caminata hasta la Casa de las Américas.
Muy ingenioso en su vida real, también lo era en su poesía. Era un hombre de una gran actividad; notable periodista, gran prosista, buen cuentista, novelista de altura, destacado ensayista, pero sobre todo un exquisito poeta. Abordó temas como el amor y el desamor, el exilio y el “ desexilio ” como él mismo lo llamó. Era un veedor, un anticipado, un cronista de los casos simples o aparentes que ocurrían a su alrededor, como el más importante del universo.
“ Noción de patria ” ( 1963 ), “ Poemas de otros ” ( 1974 ), “ Cotidianos ” ( 1979 ) y “ El olvido está lleno de memorias ” ( 1995 ) le hicieron merecedor en 1999 del premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más importante del género en habla hispana. “ Corazón coraza ”, “ Hagamos un trato ” y “ Táctica y estrategia ”; en 1985 las canciones de Daniel Viglietti y Joan Manuel Serrat con sus poemas y un filme como “ El lado oscuro del corazón ”, de Eliseo Subiela multiplicaron su fama como uno de los poetas más populares y notables de América Latina, por supuesto, después de Jorge Luis Borges, y en mi modesta opinión, de igual a igual a Pablo Neruda.
“ La tregua ”, “ Gracias por el fuego ”, “ Primavera con una esquina rota ”, “ Letras del continente mestizo ” son algunas de sus novelas más gustadas y leídas. “ Padre nuestro latinoamericano ” su gran poema, ese poema cautivante, electrizante, descarnado, directo, que cala hondo en el alma y la conciencia de quien lo lee o escucha. La claridad y su apuesta por las emociones lograron que los lectores se identificaran masivamente con la obra del autor de “ Poemas de la oficina ”.
Pero el gran poeta uruguayo también trazó con su pluma a los tiranos en su obra: “ A la muerte de un canalla ”

Los canallas viven mucho,/ pero algún día se mueren./Obituario con hurras./Vamos a festejarlo/vengan todos los inocentes/los damnificados/los que gritan de noche/los que sueñan de día/los que sufren el cuerpo/los que alojan fantasmas/los que pisan descalzos/los que blasfeman y arden/los pobres congelados/los que quieren a alguien/los que nunca se olvidan/vamos a festejarlo/vengan todos/el crápula se ha muerto/se acabó el alma negra/el ladrón/el cochino/se acabó para siempre/hurra/que vengan todos/vamos a festejarlo/a no decir/la muerte/siempre lo borra todo/todo lo purifica/cualquier día/la muerte/no borra nada/quedan/siempre las cicatrices/hurra/murió el cretino/vamos a festejarlo/a no llorar de vicio/que lloren sus iguales/y se traguen sus lágrimas/se acabó el monstruo prócer/se acabó para siempre/vamos a festejarlo/a no ponernos tibios/a no creer que éste/es un muerto cualquiera/vamos a festejarlo/a no volvernos flojos/a no olvidar que éste/es un muerto de mierda.

Al cumplirse el tercer aniversario de su muerte podemos asegurar que Mario Benedetti recibió en vida el mayor premio al que puede aspirar un poeta: ser leído sin cansancio por sucesivas generaciones de jóvenes de toda Iberoamérica y gran parte del mundo, incluyendo los miles que lo acompañaron en su viaje final lanzando lápices y bolígrafos para cumplir uno de sus últimos deseos:
“ Cuando me entierren/ por favor no se olviden/ de mi bolígrafo ”.

Nota mía: Que recuerde, Mario Benedetti no alzó su voz lo suficientemente fuerte para defender a los presos políticos de la Primavera Negra del 2003, entre los que estaba Julio César Gálvez. Su primer deber era con la literatura, escribió, pero su literatura está llena de denuncias a la dictadura uruguaya de la época, y a todas las dictaduras latinoamericanas. No recuerdo un sólo poema en contra del castrismo. Es cierto, su novela La Tregua, publicada por Casa de las Américas me acompañó durante mi juventud, así como su poesía. Grandeza la de Gálvez de dedicarle este post. Pero, sobre todo por él, lo que queda es que bastante olvidó a los cubanos, en donde vivió, y que lo recibieron con júbilo y generosidad.

Esto fue lo que dijo cuando fusilaron a tres jóvenes negros que quería irse de Cuba en una lancha, también en el 2003:

«En cuanto a su ubicación frente a los episodios de la prisión de disidentes y la ejecución de tres secuestradores, el escritor uruguayo dijo que «en este momento hay dos opiniones de gente respetable y progresista, uno es Saramago (José) y otro Galeano (Eduardo). Me encuentro mucho más cerca de la posición de Galeano que de la de Saramago. Este es un hombre progresista pero europeo y desde Europa las cosas se ven diferentes que como las percibimos los latinoamericanos. Estoy lejos de la posición de Saramago, puede tener razón en algunas cosas, sin embargo me parece el problema no es como para borrarse totalmente del apoyo a Cuba».

Benedetti advirtió que «siempre he estado contra la pena de muerte, en cualquier país del mundo, por tanto estoy contra la pena de muerte en Cuba. En alguna ocasión que pude hablar con Fidel Castro, le dije mi opinión sobre el tema y agregué ‘si ustedes dejan de utilizar la pena de muerte como castigo posible, dejarían a Estados Unidos completamente solo en el continente con la pena de muerte y sería una cosa de mucho efecto, que beneficiaría a la revolución cubana’. Evidentemente no me llevaron el apunte. Creo que ha sido un error, también los gobernantes progresistas se equivocan. Lo veo como una equivocación de Fidel Castro, no tanto a los que metieron presos, pues aparentemente estaban conspirando en conexión con el encargado de la oficina de intereses estadounidense».»

Para seguir leyendo aquí…

Zoé Valdés.

18 respuestas para “Benedetti en la memoria. Por Julio César Gálvez.”

  1. Seria un gran Poeta, pero tambien un gran Ingenuo, u Oportunista.

  2. A Mario como a tros tantos la Hipocresia les viene como anillo al dedo. Y eso de decir que desde Europa las cosas se ven con un cristal diferente yo creo que es porque algunos usan ‘lentes oscuros’ con un letrerito «odiamos a America’ y si tu eres enemigo de mi enemigo, entonces eres mi amigo…

  3. Ahora todo el mundo tiene que haberse ocupado del caso Cuba, cuando los propios cubanos nos la hemos pasado por los genitales. Benedetti fue y sera una de las figuras cimeras de la literatura latinoamericana….basta ya de querer ser el ombligo del mundo y de juzgar a todo el mundo por lo que dijo o dejo de decir respecto a la isla de m…..!

  4. Lucía, te la habrás pasado tú por tus genitales, no juzguez por tí y por lo que tú no hiciste lo que hemos hecho los demás, una gran cantidad de personas, que además han muerto por esa isla que tú consideras de mierda, y a veces yo también. La verdad es que Benedetti vivió como pocos cubanos en la isla, ¿que tuvo que coger dos guaguas y que tenía cocina de keroseno? Bueno, yo también soy asmática y desde niña en casa se cocinaba con luz brillante, estuve dos años en un albergue cuando se cayó el solar donde vivía, y no le dieron a mi madre un apartamento en Alamar…

  5. Excelente la nota de Zoé Valdés.
    Admirable su generosidad al publicar este texto de Julio César Gálvez que nos hace pensar, recordar cómo se extendió la crueldad y la mentira y quienes fueron cómplices y sobre todo, apreciar todavia más este blog.

  6. En una comparación muy personal, de la que me hago cargo, entre «amigos de Castro» –e hipócritas, como se dice aquí– que yo podría hacer entre Gabo, el colombiano y Mario, el uruguayo, me quedo con Mario. No podría explicarlo bien y no creo que tenga que ver con su proximidad geográfica respecto del Río de la Plata. Pero lo veo más auténtico. Por lo menos Mario tenía la entereza de condenar a todos los países con pena capital y de admitir públicamente que en eso se diferenciaba de Fidel. También rescato que, al parecer, Mario vivía en Cuba como un cubano, si bien no tan pobre, en Alamar, pero tampoco como Gabo o como esos intelectualoides izquierdosos latinoamericanos o artistas españoles o dirigentes de las Madres de Plaza de Mayo, que son alojados en Cubanacán, El Laguito y hoteles con todas las comodidades, a veces hasta con auto alemán a disposición (lo he visto yo). Es decir que no tienen ni puñetera idea de lo que es vivir como un cubano aunque defienden ciegamente ese sistema. Aunque Mario vivía en Alamar, probó las guaguas cubanas y su mujer cocinaba con kerosene. No creo que el autor de El otoño del Patriarca y Cien Años de Soledad sepa lo que es vivir así en Cuba. Por lo demás, «La tregua» también pobló mi juventud y su poesía era encantadora. A riesgo de que me tiren con algo, a él le perdono algunas hipocresías. Nobody is perfect.

  7. Decirles a unos sicarios carniceros mejicanos que todos los dias descuartizan a decenas de rivales que yo desapruebo ese metodo y seguir como un perro faldero todas sus otras directrices es abominable. Con la agravante que los psicopatas asesinos Castros fusilaron a miles de personas sin que estos hubieran disparado un tiro, simplemente por ser opositores a su estalinismo rancio y mafioso. Lo que les pasa a millones de letrinos, incluidos los canteros de intelectuales y poetas, se debe a que los llevaron un poco recio los de la extrema derecha de los 70, y se desquitan apoyando o haciendose los suecos con bestias asesinas cien veces peores como los Castros.

  8. Una tal Blanca comento en cubaencuentro que Carter es un gran estadista, que le p arece? Como este seria un gran poeta pero carter dijo que Castro era un amigo, este aconsejando que deara de fusilar por la mera intencion de que EU fuera el unico pais con capital punishment? ESte poeta m etidoa estadista, sabe la diferencia entre los fusiamientos de Castro y las sentrecias en EU, que toman años en llegar a efecto

  9. Ah mira, Fernando Ravsberg es de Uruguay(pero no es ingenuo).

  10. Pues sí, Benedetti era mi poeta de los quince años… después, descubrí el poder amatorio de otros… de una razón poética superior… buenos amantes, comprometidos conmigo… entonces, se despegó de mi mente «como un jirón de humo»…

    Cómo se puede combinar la sensibilidad con la cabronería… de esa mixtura, está llena la historia del pensamiento… la ideología es la forma más brutal de alienación del hombre…

    La verdad… aún le quiero… 🙁

  11. No nos creemos ser el ombligo del Mundo, Lo Somos.

  12. Para mi gusto iba sobrado de azucar, aunque lei mucho «La tregua» en mi juventud. Paso, te vas quedando solo con lo mejor.

  13. No soy poeta ni me gusta la mayor parte de la poesía y, por lo tanto, no tengo elementos de juicio sobre su calidad o no como tal, pero en los 90, unos años después de emigrar yo a España desde Cuba, el Sr. Benedetti escribió un artículo en el periódico El País, donde ponía por las nubes a Fidel Castro y su dictadura, lo que me produjo un gran disgusto, escribí al director del periódico aclarando las mentiras en las declaraciones de Benedetti acerca de la dictadura y, por supuesto, no la publicaron.
    Para mi como poeta puede haber sido muy bueno pero como ser social fue despreciable por su complicidad con las dictaduras de izquierda.

  14. No me explico còmo aùn hay seres que se autotitulan de izquierda… què palabra tan hachepè!… alguien con sensibilidad, informaciòn y formaciòn deberìa prescindir de ella… a mì, me darìa verguenza a estas alturas seguir con el infantilismo decimonònico de la izquierda…

    Por cierto, recuerdo unos versos de un poeta ruso que decìa:

    «Muchachos… a la izquierda, a la izquierda,
    a la izquierda siempre, siempre a la izquierda muchachos…

    pero no más allá del corazón»…

  15. Puede haber sido un comemierda….

  16. Es que trabajamos mas en el Mundo metafisico que en el Actual.

  17. Si no condenó y rechazó sin tapujos a un Fidel Castro, todas sus condenas a otros dictadores son huecas. Tal monumental ceguera, o mejor dicho hipocresía, le quita toda credibilidad, y de respetable nada.

  18. Yo he descartado a todo el mundo letrinamericano. Cierto, existen excepciones, pero bien excepcionales son y no cambian el cuadro. Los cubanos no le debemos nada a ese mundo salvo rechazo y desprecio, pues se ha comportado con Cuba de forma imperdonable (sobre todo porque ni remotamente se arrepiente de haberlo hecho).