La República. Por Julio César Gálvez.

Coat of arms of Cuba. Español: Escudo de Cuba....
Coat of arms of Cuba. Español: Escudo de Cuba. Русский: Герб Кубы. (Photo credit: Wikipedia)

La República.

Por: Julio César Gálvez.
Sección: Una isla perdida en el mar.
“ Contra la lluvia la República ( … )
Contra la nada estará la República ( … )
Yo, que no se decirlo:
La República ”.
Eliseo Diego.
El 20 de mayo de 1902 quedó constituida la República de Cuba. Nacía para unirse al conjunto de naciones libres de América. Era el país más joven de todo el continente. Atrás quedaban años de intensa lucha por lograr la independencia de España, quien había gobernado de manera autoritaria y sangrienta sobre ¡ La siempre fiel Isla de Cuba ¡

Atrás quedaban también los cerca de cinco años de intervención estadounidense, primero en la guerra de independencia convirtiéndola en guerra hispano-cubano-americana, dando un vuelco total a la lucha, en tan solo seis meses, con el triunfo de las armas mambisas, y posteriormente en el titánico trabajo de ayudar en la restauración de todo lo perdido durante la guerra, con la creación de escuelas en todo el país, la implementación de un plan de saneamiento y limpieza de pueblos y ciudades, el montaje de todo el sistema de salud publica y la vacunación obligatoria contra diferentes epidemias y enfermedades, la creación de las bibliotecas públicas en toda la nación y el fomento de la lectura y la enseñanza, así como alentar el cultivo de la tierra para producir alimentos, planes que se llevaron a cabo en todo el país.

En la actualidad entre la población cubana, a vox populi, en los centros escolares, y hasta en los libros de textos de todos los niveles de enseñanza, se insiste en catalogar al nacimiento de la República de Cuba como “ la neocolonia ” o “ la seudorepública ” dirigida y gobernada desde Washington. Una mentira sin fundamento jurídico alguno, toda vez que las constituciones cubanas de 1901, 1940 y de 1976, así como todas las enmiendas y arreglos hechos a las mismas mantiene inalterable la fecha de su nacimiento como república, su nombre y los símbolos patrios que la identifican. En ninguna de ellas se alteró su nombre.

El nacimiento de la República de Cuba fue el resultado del sueño y el pensamiento de muchos hombres y mujeres ilustres, que partiendo de una modernidad cubana con sus paradigmas centrados en la idea de progreso, racionalidad y, a la vez, en la irracionalidad, de la lógica de los acontecimientos, fuera la creación de una nación sobre la base de la formación del ciudadano a través de la conciencia y de las suposiciones de credibilidad de los proyectos sociales asociados a las diferentes alternativas económicas posibles. Todo ello tuvo un núcleo unificador, la idea cubana, que surgida del sentir e interpretar una realidad, elaborada en el siglo XIX desde Félix Varela a José Martí – sin exclusión de nombres ni de debates –, permitiera crear conscientemente la idea de la nación, tanto pensada como soñada, donde vivieran libres y felices las futuras generaciones. “ Con todos y para el bien de todos ”, como señalara el Apóstol.

Independientemente de las interpretaciones políticas e ideológicas de turno, el nombre de la República de Cuba ha sido siempre el del Estado cubano desde 1902 hasta la fecha, aunque lo quieran eliminar u omitir en provecho propio.

Sobre la base de lo arriba señalado se pueden enmarcar, desde el punto de vista histórico y sociológico, la existencia de la Primera República entre 1902 y 1933; la Segunda República entre 1933 y 1959, y la Tercera República, entre 1959 y el momento actual.

Los males de la Primera República nacieron antes que ella. Fueron extremos y contradictorios. La Habana del siglo XX, majestuosa y altiva, echaba a un lado a la Vieja Habana colonial, encerrada en sus oscuras entrecalles y callejuelas, mientras el nuevo Malecón resolvía el serio problema de insalubridad que tenía — ¿ es que algo a cambiado en más de cien años ? – la ciudad, a la par que era punto de encuentro y desencuentro de habitantes propios y paseantes de turno, que admirados se retrataban ante el majestuoso Capitolio que mostraba orgulloso una de las cúpulas más alta del mundo entero, exhibía la renovación del corto y bello Paseo del Prado, con sus leones de bronce rugientes, los bellos edificios del “ muy ilustre ” Centro Gallego de la Habana en eterna porfía con su vecino de enfrente, el Centro Asturiano, el Palacio Presidencial y un antiguo cuartel militar español convertido en la Universidad de La Habana con su imponente escalinata de 87 escalones con su Alma Mater, protectora de estudiantes izquierdistas, anarquistas y abecedarios, más tarde convertidos en revolucionarios, políticos y empresarios de éxito; las nuevas avenidas extendiéndose hasta el cruce entre el Vedado y Miramar y el florecimiento de la pintura, la arquitectura; las letras y el arte en general, lado del solar habanero, un heredero social y cultural único, que provenía del barracón de muelle y ciudad, de negros esclavos y esclavos libres, el de la ciudad que procreó la cultura marginal, esa cultura contada y cantada en primicias en las páginas del Diario de la Marina por Emilio Ballagas, Nicolás Guillén, Gastón Baquero y muchos más.

La Segunda República se nutre del nuevo pensamiento forjado con la Revolución Mejicana, la Revolución Rusa, la Primera Guerra Mundial, el surgimiento del fascismo, el desarrollo de movimientos intelectuales, científicos, sociales y políticos de tendencia izquierdista que se debaten entre una Reforma Moderada, Reforma Revolucionaria o establecer una Revolución.

Con la caída de la dictadura de Gerardo Machado y el golpe militar del 4 de Septiembre de 1933, en el que se unieron soldados y sargentos contra la vieja oficialidad selectiva y aristocrática junto a los viejos políticos de la antigua República, se abría el camino para una restructuración general de todos los mandos de cualquier índole.

Ramón Grau San Martín, el hombre del lema de “ la cubanidad ” y el símbolo del pollito meneado con su mano derecha, se negó a jurar su cargo de presidente ante los integrantes del Tribunal Supremo, diciendo que la Constitución de 1901 tenía un apéndice ofensivo a la soberanía nacional.
En 1940 el exsargento ya general Fulgencio Batista Záldivar, y presidente de Cuba por el voto popular aprobaba el segundo texto constitucional que se diferenció del primero por la fuerte influencia socialista, populista y de un liberalismo reformado. Previo a la nueva Carta Magna se había suprimido la Enmienda Platt, se había efectuado un nuevo Tratado de Reciprocidad Comercial y se habían introducido importantes reformas sociales, laborales y económicas; entre ellas la jornada laboral de 8 horas y el voto femenino. La discusión política se centró en proyectos de transformaciones socioeconómicas; ampliación de los mercados hacia Europa y Asia; la diversificación de la agricultura, aunque el azúcar seguía siendo el principal rubro exportable; elevación del nivel educacional de la población y mejoras en la asistencia de salud, pero existían grandes lagunas en estos indicadores a lo largo y ancho del país. Nada es perfecto en este mundo y la República era joven, apenas medio siglo.

Pero el estudio y análisis de las dos primeras Repúblicas no puede estar ajeno, a lo que pretenden ignorar y hasta hacer desaparecer de los libros de historia actuales, es que esta etapa fue sin duda alguna, la más genuina creación cubana; la de una cultura, un pensamiento y una sensibilidad cubana muy propia, nacida del dolor, la frustración, la lucha por una Patria mejor y de la esperanza surgida de poder ver el camino hacia el progreso y la democracia.

Debemos señalar que al inicio de la etapa de la Tercera República – primero de enero de 1959 –, Cuba descollaba como uno de los países más desarrollados, no solo en el continente americano, sino de muchos de los actuales países desarrollados de Europa y Asia. Baste señalar que el cubano no emigraba en busca de libertad o mejoría económica a ninguna parte del mundo, al contrario, la isla era el paraíso encantado con el que soñaban españoles, italianos, alemanes, húngaros, turcos y de otras nacionalidades, eso sin hablar de que la colonia china residente en Cuba era la mayor y más poderosa económicamente de toda América, solo superada por la que habitaba en los Estados Unidos.

Mientras más agudos fueron los conflictos antes de 1959, más se logró una reafirmación nacional de la expresión de los valores, que la realidad política y social, hizo nacer en los más variados hombres y mujeres de nuestro país. “ Vergüenza contra dinero ”, el lema de Eduardo Chivás – el famoso “ aldabonazo ” que no pudo demostrar –, tocaría el corazón de todos los cubanos, independientemente de ideologías, clases sociales o razas.

Cuba constituía una sociedad pluralista, abierta, donde todos eran hermanos sin discrepancia o diferencia política alguna. Contaba con la opulencia de una minoría, residente de los exclusivos repartos de Miramar o el Country Club; una pujante clase media en aumento constante, formada por una masa heterogénea de funcionarios, obreros, intelectuales, pequeños empresarios, profesionales diversos, comerciantes, médicos, abogados, trabajadores de los servicios; que habitaban en Habana Vieja, Centro Habana, El Cerro, La Víbora y El Vedado, todos mezclados como una gran familia, que constituían el motor impulsor de la floreciente economía del país, y otros en un nivel de pobreza bien pobre, como en cualquier país del mundo en esa etapa o en la actualidad, fundamentalmente aparceros y subarrendatarios agrícolas o braceros y trabajadores agrícolas haitianos, jamaicanos y de otros países del área del Caribe, contratados temporalmente como macheteros en épocas de zafra azucarera o recolectores de café en las zonas montañosas de Oriente, los que se quedaban en el país, huyendo del hambre y las dificultades que afrontaban en sus respectivos países de origen.

La revolución verde oliva que asumió el poder en enero de 1959 constituyó un hecho histórico. Los cantos de sirena hicieron soñar a la mayoría del pueblo cubano con la grandiosidad y lo sublime. De eso se encargó desde bien temprano el régimen castrista para tener sumido en el engaño y la mentira a todos. La historia de la República de Cuba durante su primer medio siglo es desconocida. En la actualidad solo se conoce el discurso oficial. Es lógico pensar que algunos sólo cuenten su experiencia personal, desfigurada por el tiempo. Otros la intentan fundamentar, muchos la tratan de olvidar, mientras otros fabriquen entre turbios recuerdos, imágenes borrosas e intenciones dudosas, un pasado que nunca existió.

La revolución cubana surgió de la traición, las ansias de poder total de un grupo de hombres encabezados por Fidel Castro, la falta de visión política – con la sola excepción del representante a la Cámara Rafael Díaz Balart — y la debilidad de los gobernantes al aprobar una amnistía en mayo de 1955 para liberar a quienes de forma alevosa y cobarde, durante la madrugada y enmascarados con los uniformes del Ejército Constitucional, asaltaron un cuartel, asesinando y masacrando a muchos sorprendidos militares dormidos, lo que hizo posible que hoy Cuba cuente con la dictadura más larga de toda historia.

Al rememorarse los ciento diez años de la República de Cuba se hace imprescindible la reflexión necesaria e imparcial de los hechos. Lo que más llama la atención es que los estudios realizados sobre la historia de la cultura y la vida política y social cubanas desde el 20 de mayo de 1902 hasta el presente, resultan incomparablemente inferiores en número y calidad a los del siglo XIX. De seguro que muchos han trabajado o trabajan en este tema crucial de la historia de nuestro país. Para mí esta muy claro. De pequeño lo aprendí en la escuela, el 20 de mayo de 1902 se instituyó la República de Cuba, y yo soy cubano de tradición y por convicción al ciento por ciento.

Julio César Gálvez.

6 respuestas para “La República. Por Julio César Gálvez.”

  1. Cuba era grandiosa en 1958, aunque quedaban cosas por hacer y seguramente se iban a hacer. Aventajaba a Latinoamerica, aun a paises mas avanzados como Argentina, en muchas cosas. Antes que el pais de Borges y Cortazar, de Evita y el Che, tuvo Cuba ferrocarriles y television en colores. Durante aquel ultimo periodo del «dictador» Batista habia en Cuba tantas cabezas de res como habitantes, unos seis millones, que se consumian diaariamente. Hoy la que fue Perla del Caribe es una piltrafa economica y social en la cual, cuando se habla de «carne», se refieren los cubanos a la del puerco, que ven solo para las grandes fiestas y criado muchas veces de forma escondida. Hoy tiene Cuba mas de dos millones de cubanos fuera del pais y muchos mas millones dentro, pasando necesidades impresionantes, que solo se ven visitando y recorriendo esa hermosa isla. Porque de afuera todavia muchos se creen la propaganda y el marketing oficial. Pero algun dia Cuba volvera a ser lo que fue y mucho mas. La biologia, por un lado (o por dos, mejor dicho) y los cubanos valientes que aun quedan, que son bastantes, dentro y fuera de la isla, tienen que hacer lo suyo.

  2. Cuba no debio ser independiente en 1902. El pais carecia de lideres con verdadera vocacion civica y democratica y lo que devino de ese Veinte de Mayo fue una Republica convulsionada por intereses personales y sentimientos de envidia y rencor que mancharon la Nacion desde el primer dia. Desde el primer presidente que se quiso reelegir sin apoyo popular hasta el alzamiento de los negros en las provincias orientales, todos los crimenes y abusos politicos, la Revolucion del 33 y la del 59 no tenian que haber sucedido si hubieramos sido una pais acomodado dentro de un Commonwealth con USA. Ahora vivimos en este pais, nos hemos hecho ciudadanos americanos y todavia ni asi comprendemos el error que se cometio en 20 de Mayo de 1902.

  3. Vivo retrato de nuestra historia, que pena de final. Gracias Zoe por el post. Los 20 de mayo siempre me recuerdan los actos patrioticos de mi ciudad honrando a las primeras maestras de la republica ,donde asistia mi abuela, pues ella fue una de las primeras maestras de la republica independiente. Viva Cuba Libre!

  4. No estoy tan seguro de eso, antfreire. Como se aprende a caminar si no es cayendose? En este momento, nadie sabe a ciencia cierta que paso en la Republica que trajo tan nefastas consequencias y como dice Galvez, es absolutamente imprescindible para los Cubanos, y tambien para el Mundo, someter la Republica al analisis critico de la Historia. Pisense callos o no y duelale a quien le duela.

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