Recordatorio para Lorenzo García Vega (Jagüey Grande1926 – Miami 2012).

Lorenzo García Vega. En paz descanse. (Este post quedará fijo encabezando el blog, debajo seguiré actualizándo).

(1972)

Enero 2.- El «gusano» que traje de Cuba está tirado en un closet. Es como si fuera la piel desollada de un avechucho. Se le pudiera fotografiar y fotografiar. Se le pudiera fotografiar colgado en la pared, tirado en el suelo, situado en el fondo de un pasillo. El gusano es, quizás, la única imagen, el único objeto, que nos queda.

Presencia inerte de los objetos. En mi casa. Siembra silenciosa de los objetos. Es un rastro que no logro tocar. Pero hay algo… También el día, o la noche, asoma. Asoma por la pequeña ventana, en la pequeña salita de la buhardilla donde vivo. Esto también es como un rastro, como un rastro que no logro tocar.

Espesas manchas. Un martillo. La rama, y un dedal. Alguien se asoma con un cerebro electrónico. El pedazo de tela, grueso con el ángel pintado.

La luz se quiebra, y es falsa. El cielo es un anagrama. (Todo es tan falso que embisto contra mí mismo).

Día gris. Me asoma la palabra paralelo. También hoy es domingo. Estoy en una lavandería, con Marta, lavando la ropa sucia de hace dos semanas. Me obsesiona una posible historia, una historia que podría narrar, pero todo se hace piezas, pedazos. ¿Entonces podría hacer una historia de mi historia? (…)

Como lo vi en París. Hacerme-construirme-una-festiva-aunque petrificada-colorinesca, Estación de Ferrocarril Impresionista. Pero será esto para conmemorar fecha en que habré quedado. Pues indudablemente quedaré tal como si vampirizara la sustancia de un día de 1936, sobre algunas fechas, solas, de mi vida.

La locomotora cargada de tesoros sucios.

Que se acerca (a la casa amarilla, a las casas amarillas del loco) lo avisado en el sabio consejo del Filosófo: «Por allí, donde sólo las llagas, un bodrio semejante al lucero de una tarde de 1936, destilando las capas, el más allá de las capas, que lo constituyen.*

Casas amarillas. Cuatro filas de casas amarillas.

Cuatro casas amarillas en cada fila. Un loco las pintó.

NOCTURNO PARA MATANZAS

Y las brisas tuercen sus cuellos largos

si en el puente tu estirada mano no subyuga.

Verde de río.

desciende de blancos caseríos.

También el bodegón con sus ventanas cerradas ya

¡y afloran señoritas en portales!

Este andar amainado

como risa, paso del tranvía,

y la sombra de los peces acurrucados en la playa.

Como ondas, tristezas

y los versos no escancian… También ebrios.

Noches de Matanzas,

barrocas, estiradas.

Corean los cafés,

rompen sus puertas últimas,

juego de notas.

Noche

en que aran cábalas las voces trasnochadas del ausente,

entre las fauces secas del pantano

y cocuyos de brisas.

Danza de bujías, recuerdos.

Y más: al bodegón, el eco, a las persianas.

Este libro lo tengo doble, uno regalado por el autor y otro por Guido Llinás, de ahí las dos dedicatorias:

Y en el Publix, en el lugar donde trabajan los bag boys, todos los días viene un cliente chileno que parece estar loco. El siempre está hablando, mientras se le empacan los mandados, de un localizador telepático.

Pero hablemos de otra cosa. Hablemos, por ejemplo, de los viejos. ¿Se quiere una cosa más sagrada que un viejo?

En Vilis (aunque sólo en ciertos niveles, por supuesto), se considera a los viejos como algo que tiene que ver con la Alquimia. Sin embargo, siempre hay que estar atento a la advertencia de Burroughs: «Si no aprendes a cagar en donde debes, no podrás cagar aquí ni en ningún otro sitio».

Hay, con la edad, que temerle a muchas cosas. Se puede tener que ver con la Alquimia, pero los dientes de los viejos se empiezan a caer.

Se puede ser Alquimista, pero en el Super Mercado, al ir a ponchar su tarjeta, dos viejos fueron recibidos por una norteamericana gorda y joven que, al verlos, se soltó la tripa y, con toda conciencia lanzó un peo largo, premeditado, Un peo de red neck, pues la gorda es red neck, y se llama Margaret.

Por eso aquí en Vilis, aunque los viejos sean Alquimistas, tienen que tener cuidado no sólo con la próstata, sino también en no enredar excesivamente las especulaciones que puedan tener con la magnesia vegetal. Siguiendo a Burroughs, los viejos deben de fijarse en esto que él ha dicho: «Conceptos abstractos, reducidos a estiércol negro o a un par de cojones envejecidos».

O los viejos Alquimistas de Vilis, si no quieren citar a Burroughs, pueden citar la Biblia. Allí también se habla de la defecación: «Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros; y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia: porque todo es vanidad». Eclesiastés: 3; 19.

Una de las primeras cartas que recibí de Lorenzo García Vega:

Video de una de sus lecturas en Texas, Universidad de Texas. Otro video en el blogroll.

Otros dos videos de Lorenzo García Vega presentado por Sergio Chejfec:

8 respuestas para “Recordatorio para Lorenzo García Vega (Jagüey Grande1926 – Miami 2012).”

  1. Que bien haces rindiendole este homenaje a Garcia Vega, la realidad es siempre estas en el lugar debido. Eres grande y bella Zoe.

  2. HACER HONOR,,,,ES EL ECO DE,ES UNA GRAN AMISTAD!!!.PORQUE LO MERECE!!!. ELIO ESQUIVEL.

  3. Por algo los buenos y los justos admiran a Zoé Valdés, por su sencillez ante los grandes siendo ella igualmente grande.
    Este homenaje al exquisito poeta Lorenzo García Vega es un regalo a los estudiosos de la historia de la mejor literatura cubana.
    Paz en la tumba del escritor.
    Gracias.

  4. No lo conocia. Un Grande, Cubano.

  5. El ultimo grande con un mundo propio.Poeta de letra y vida. Lo leo siempre. Me quede con las ganas de conocerlo. Debio abandonar su playa albina para recuperar el Jaguey grande de su ninez. Gracias por el post.

  6. La Playa Albina….