Homenaje al poeta Esteban Luis Cárdenas en La Otra Esquina de las Palabras.

Recomiendo mucho estos testimonios, importantísimos:

Primera Parte en La Otra Esquina de las Palabras. Con Orlando Alomá.

2da Parte. Con Ángel Cuadra.

3ra Parte. Con Luis de la Paz.

IV Parte.  Con Reinaldo García Ramos.

Vta Parte. Con Rolando Jorge.

Del libro Un café exquisito.

Brevedad del poeta antes de morir.

Estaba de pie contra el paredón de fusilamientos. Frente a él los soldados y, más allá, las altas tapias coloniales de la oscuridad, tan inmensa como la eternidad y el cielo, goteado por estrellas dispersas.

-¡Preparen!

La voz del jefe del pelotón militar, parecía tener la intención de un afeminado por proyectar, más que la voz de un hombre, la de un macho.

El prisionero pensó en Dios y en su madre, y también en que no era bonito ser un poeta con 18 años y morir de noche, sin posibilidad para seguir escribiendo. Sólo había terminado un libro, conocido -igualmente- por un único amigo, que lo mantenía oculto para las garras de las autoridades revolucionarias. Se reprochó no haber concebido una buena imagen sobre la muerte.

«¿Cómo será la muerte?… Nadie sabe.»

-¡Apunten!

La imagen de la ciudad, sus calles, la brisa marina sobre los edificios y su parte antigua, adoquinada -expresión de su belleza múltiple, en la Catedral-, se delineó con nitidez en la bruma de la madrugada. Recordó ciertos espacios del amor y a varias amigas y amigos… No, no era bonito ser un poeta y morir tan joven. Sin mácula llegaron a su mente Keats y Esenin, y entonces sonrió…, y siguió haciéndolo. Sus ojos se dilataron con el brillo de los astros.

-¡Fuego!

La descarga se demoró, llegó justo con la línea de su pensamiento, que zigzagueó en la atmósfera como una cinta de oro. Cuando el jefe se acercó al cuerpo, portando la Estrella Roja para darle el tiro de gracia, su pulso tembló por un segundo. Los grandes ojos del poeta permanecían bien abiertos y, se iluminaban como si fueran tan mortales, lo mismo que el disparo, cuando brotó con sequedad de la pistola rusa.

Ya había dejado de ser un poeta a punto de morir. Estaba, definitivamente, muerto.

***

Del poemario Ciudad mágica.

Variación del poeta.

Un poeta repleto de limosnas

sonríe ante las brumas del río.

En una sugestión mira

a los barcos sobre las aguas,

en busca de ciudades. Luego,

con humildad, cuenta sus limosnas y piensa

en Altamirano, en los carruajes griegos

y en la frondosidad de África.

Vuelve a levantar los ojos.

El río continúa brumoso

y apacible.

***

Esteban Luis Cárdenas.

Más poemas de Esteban Luis Cárdenas.

6 respuestas para “Homenaje al poeta Esteban Luis Cárdenas en La Otra Esquina de las Palabras.”

  1. Gracias, Zoé, por darle cobertura a este merecido homenaje que le hicimos a Esteban Luis Cárdenas, así como a otros eventos de La Otra Esquina de las Palabras.

    Un abrazo,

    Joaquín Gálvez

  2. El poeta cubano es distinto… no sè si serà esta enfermedad llamada Cuba… no sè por què los versos de poetas cubanos siempre me estremecen… hay una carga elèctrica en ellos… un silencio contenido…

    «Brevedad del poeta antes de morir»… y se me hizo un silencio apretado… 🙁

  3. Me tomó tiempo leer lo todo. Emocionada les agradezco el lujo.

Deja un comentario