La Academia infame. Por Orlando Fondevila.

LA ACADEMIA INFAME.

Orlando Fondevila

El historiador -¿académico?- cubano, Rafael Rojas, ha vuelto a la carga con una de sus antiguas obsesiones: la equidistancia “académica” entre el bien y el mal, entre víctimas y verdugos. No le parece bien el régimen cubano, que reconoce intolerante -¿sólo intolerante?- pero tampoco le gustan los opositores intolerantes. No soporta la intolerancia de Miami.Y es que la historia de Cuba es, para el académico, una larga historia de encontradas intolerancias, infamantes acusaciones de traición. Y claro, como tenía que suceder, “la cultura política revolucionaria heredó de la época colonial y republicana algunas figuraciones de esa metatraición que, exacerbadas por la ausencia de debate historiográfico y político, nutrieron la ideología oficial.” El académico Rojas lo tiene claro, la culpa de nuestros achaques, del HORROR con mayúsculas del último más de medio siglo en Cuba, la tiene toda nuestra historia anterior, y todos los actores de esa historia, unos y otros. Todos malos y enfermos de intolerancia. Así, para el académico Rojas, el poder colonial (Weyler y los otros) eran intolerantes, pero los mambises también. La salvación, por supuesto, al día de hoy, sólo nos podría venir de la mano de nuestros ilustres “académicos” (entre ellos él mismo, faltaría más), quienes con su suprema sabiduría filosófica y superioridad intelectual –y también moral- nos conducirían a una especie de reino cuasi beatífico de la tolerancia. Vamos, que lo que necesitamos es un tipo de orientadores, de gobernantes ilustrados, al modo de la República de los filósofos de Platón.

En su ponencia, o ensayo, o lo que sea, “Breve historia cubana de la infamia”, Rafael Rojas, en el más rancio estilo académico, refrito de referencias y analogías históricas que no vienen a cuento, hace una apología verdaderamente infame de lo que entienden él y otros muchos académicos cubanos -de dentro de Cuba y residentes en el exterior- como “objetividad”, “punto medio” o “equidistancia”. Cito in extenso la siguiente perla “académica”:

“En el último medio siglo el Gobierno cubano ha sostenido por medios constitucionales, penales y policíacos el principio de que la oposición y el exilio son ilegítimos. En las tres primeras décadas porque ambos, aliados a EE.UU., aspiraron al derrocamiento violento del Gobierno revolucionario. En las dos últimas décadas porque, aunque apelen a métodos pacíficos, persiguen, según el régimen, la misma meta destructiva, La oposición y el exilio, por su parte, también siguen presentando al Gobierno cubano como ilegítimo, a pesar de que las vías pacíficas y reformistas que ha experimentado en los últimos veinte años implican, en la práctica, un reconocimiento de la legitimidad histórica del Estado socialista.”

Para Rojas ambas descalificaciones de ilegitimidad son falsas. Lo que hay es que tolerarse y reconocerse mutuamente. Culpable todo el mundo de intolerancia. Lo que necesitamos es un poder superior mediador, a la cabeza del cual deben estar nuestros académicos. Todo solucionado. ¿Cómo no nos habíamos dado cuenta? Ya está, conformemos un equipo conformado por Rojas, López Calleja (alias López Levy) Jorge I.Domínguez, Juan Antonio Blanco, Uva de Aragón, Marifeli Pérez Stable, los académicos del Brooking Institute y los que se acomodan alrededor de la Revista Espacio Laical y tendremos garantizada la reconciliación nacional y el futuro esplendoroso de Cuba. Ah, y para darle más fuste, no olvidemos al Cardenal Ortega y a algunos intelectuales, periodistas y activistas que pululan por ahí. Las cualidades esenciales que deberán poseer los integrantes de tan selecta Comisión de Salvación para una Cuba mejor y posible, es que sean ante todo muy tolerantes (con la tiranía), muy conciliadores (rendición de las víctimas ante los verdugos), nada estridentes en sus denuncias del horror, y, por supuesto, contrarios al embargo y a todo tipo de presiones al régimen. Y por último, si son anti-yanquis y de izquierdas, mejor. ¡Fuera la derecha reaccionaria, pro-imperialista, heredera de Batista! ¡Nada de reivindicar la pasada República neocolonial!

El académico Rafael Rojas se duele de varias cosas. Le disgusta mucho el discurso anti-academicista y anti-intelectualista de algunos (de la extrema derecha) y le molestan las pertinaces acusaciones de traición. Comencemos por lo segundo. Por supuesto que es legítimo e incluso deseable el cambio de lealtades, sobre todo en dirección al bien, pero lo que es detestable es mantenerse en la cuerda floja equidistante entre varias lealtades. El lamentable y vergonzante “sí, pero no”, o “no, pero sí”. Puede que no traición, pero sí aquiescente complicidad. En cuanto al anti-academicismo y anti-intelectualismo debemos decir que están más que justificados, en tanto vienen desempeñando un sibilino papel de demolición de los valores éticos, políticos y civilizatorios de Occidente. Cualquier pase de lista por los académicos e intelectuales más renombrados en este mundo nuestro, entre los que se hallan los cubanos (al menos aquellos que exhiben carné de tales), nos mostrará cuan alejados están la mayoría de ellos de los valores mencionados, en primer lugar de la libertad.

El historiador Rojas debería saber que los más caros y defendibles valores, ante todo la libertad, siempre y solo son conseguidos luchando por ellos, y nunca de la mano de acicaladas teorías academicistas o de detestables equidistancias intelectuales. Y por descontado, los cubanos que por diferentes vías y desde distintos lugares están hoy peleando por esos valores y por la libertad lo continuarán haciendo, independientemente de sinsabores, de vaivenes políticos, de todas las trampas del pensamiento políticamente correcto. Y, finalmente, ellos sí harán la historia.

Link al artículo de Rafael Rojas y otro artículo de Manuel Ballagas en Baracutey Cubano.

3 respuestas para “La Academia infame. Por Orlando Fondevila.”

  1. Intetolerancia de Miami? Que poca verguenza, si aqui se mantiene a la dictadura y los verdaderos exiliados casi ya no podemos ni hablar.

  2. Serà muy academico, filosofo una eminencia pero vestido de una petulancia arrogante como pocos hubiera podido vestirse con un trapito de humildad y llegar a los pobre ignorantes mortales, intolerante quien yo? esta bien equivocado porque ese vocablo no me refleja si me hubiera llamado intransigente y recalcitrante me hubiera sentido halagada pero en el caso especifico de intolerante es una ofensa porque si El piensa que con los calladitos dialogueros pacificos y desde luego El en primera fila van a lograr con la bendicion de jaimito se tirò un peito van a sacar agua del pozo del castrismo seguirè siendo aun peor cuanta arrogancia cuanta petulancia como se puede ser tan comep
    Aclarando que toda esta rabia es con el rafael rojas ….o rojo?

  3. Los enredos «filosoficos» de este tipo, como los de Ichikawa todos terminan como que la culpa de lo que esta pasando en Cuba la tiene lo que ha pasado desde que Colon la descubrio hasta el 59, para ellos como para el resto de los demas descarados que menciona el Sr. Fondevila, la dictadura tiene razon de ser.