Con Georges Moustaki en La Canaille.

Fue hace varios años, en el restaurante La Canaille, donde nos conocimos personalmente Georges Moustaki y yo; en la sede original de la rue Crillon, la calle detrás de mi casa. Los dueños me invitaron en su compañía a una lectura y posterior conversación con el público .

Esos tipos de encuentros literarios y artísticos constituyen la marca de la casa, del restaurante.

Hacía calor, fue una primavera muy diferente a la de ahora, que en pleno mayo padecemos menos de ocho grados. Yo llegué primero que los demás, dada mi cercanía, y Moustaki llegó poco después, él también vivía no muy lejos, en la Île Saint-Louis. En muchas ocasiones nos habíamos cruzado comprando las famosas «ratatouilles» de un célebre traitteur de la «isla», y nos habíamos saludado, cruzando algunas frases, él con esos ojos tan sonrientes y pícaros, y yo tímidamente.

Ahora estábamos frente a frente, como viejos amigos, me abrazó, me confesó que había disfrutado enormemente La douleur du dollar (Te di la vida entera), y que se había reído y llorado mucho; que claro que sabía que Edith Piaf había estado en Cuba, y entonces empezamos a hablar de ella y de su amistad la Môme de Paris, muy naturalmente, como si nos conociéramos de toda la vida.

Al poco rato, Moustaki preguntó a los dueños cuándo empezaríamos la lectura, pues él tenía otras cosas que hacer y probablemente yo también. El propietario de La Canaille, con su boina encajada en la frente, nos comunicó en ese momento que sólo esperábamos para iniciar la lectura y conversación con el público a un  chileno-brasileiro, lo que no estaba para nada previsto y menos anunciado en el programa. Enseguida me pregunté  para mis adentros cómo se había operado este cambio de última hora. Ya eso me olió feo.

Por fin el «autor» llegó tarde, y algo mareado (no sé si por borrachera o por otra cosa).

Pasamos a la parte de atrás del restaurante donde se desarrollaría la actividad; allí nos esperaba una modesta mesita con tres sillas, y por supuesto los asientos del público enfrente donde se había instalado una buen cantidad de lectores que habían ido entrando mientras Moustaki y yo conversábamos tranquilamente en la entrada. Tras el supuesto autor añadido entró una claque de gente sudorosa y mal vestida que ocupó los pocos asientos vacíos que quedaban. Mi duda entonces se convirtió en certeza.

El propietario de La Canaille (uno de ellos) me dio la palabra, yo expuse mis ideas, y después tocó a Moustaki, que fue de una gentileza conmigo extraordinaria. El tercer invitado, el «pegado», inició entonces su discurso con varias frases incoherentes y desacertadas: «Yo no pertenezco al vedettarismo, no soy escritor de vedettarismo. No soy vedette, quiero decir…» Y ahí soltó toda su rabia camuflada, su enjundia procastrista mal disimulada, y sus tonterías de todo tipo, correspondientes a esa parte de la izquierda latinoamericana tan falsa, altanera, y empobrecida mentalmente.

Iba yo a tomar la palabra para responderle, visto que quien me acompañaba no sólo era, es, y será una gran figura de la cultura francesa, griega y universal, además es una vedette, en todo el sentido artístico de la palabra, de manera sana, un gran artista, un inmenso escritor y compositor, para colmo demostrado por su público que indudablemente lo considera una gran vedette de la escena. Pero igual, este señor, tan petulante, lo ignoraba -me dije- y había que recordárselo, aunque lo que sí era cierto es que sus palabras hirientes, su furia, las descargaba en mi contra, contra mis ventas, y mis lectores a los que consideraba también fruto del «vedettariat», como él lo llamó de forma despectiva. Entonces, a punto yo de pedir la palabra nuevamente, resultó que Moustaki, muy caballerosamente, lo hizo antes que yo, y con la voz baja, sin alterarse, fue destrozando cada una de las palabras que dijo este pobre mequetrefe que no era digno ni siquiera de la hermosa canción Le Métèque de Moustaki. (aquí en español)

El otro no se quedó callado, no, qué va, la arrogancia siempre se va por encima en estos casos, y su público amaestrado tampoco, y siguieron con su fanfarria inmetible. Moustaki reaccionó de manera admirable, pero esos no oían, no analizaban, les habían dado la orden y cumplían ciegamente la directiva bajada de «arriba». Seguramente hasta le habían pagado el almuerzo que, como es habitual en este restaurante, comparten los autores con su público en un ambiente convivial y agradable.

Visto que aquello se convirtió en guirigay indeseable para mí, una vez terminado mi trabajo, me levanté y me fui, por supuesto, no sin antes despedirme, fundiéndonos en un abrazo Moustaki y yo. No asistí al almuerzo, almorcé en mi casa, justo al doblar de la esquina.

En cuanto al tema que allí se discutió, viendo que se trataba de mi novela Te di la vida entera (donde la música juega un papel primordial), y de la obra de Moustaki, a la que apenas le pusieron atención los cretinos que habían asistido con la única intención de malograr el encuentro, como supondrán, se trataba de Cuba y de su actualidad, que a eso quieren siempre rebajar las conversaciones conmigo. Moustaki defendió la libertad y el derecho a la palabra de un escritor, de cualquiera que sea, con muchísima mayor energía y coraje que el otro cubano que se encontraba en el público, un «emergente» escritor, quien prefirió callarse, encogerse, y parapetarse en su miedo, antes que salir a apoyar a una compatriota.

En numerosas ocasiones nos encontramos después Moustaki y yo, en programas de radio, de televisión, en festivales, o en la vecina île Saint-Louis. Pese a ser un hombre de izquierdas siempre reconoció mis puntos de vista y los apoyó, pero por encima de todo eso, podíamos bromear, recordar canciones que a él le gustaban del tradicional repertorio cubano, y contarnos anécdotas de esta amada ciudad donde ambos vivimos y creamos. Beso su alma libre.

Zoé Valdés.

13 respuestas a “Con Georges Moustaki en La Canaille.”

  1. La interconexión entre personas decentes es producto de la buena educación y de la seguridad en si mismos. La solidaridad entre artistas es algo que siempre me emociona. Un intelectual de verdad y un caballero de los que ya no abunda, M. Moustaqui.
    El artero «mareado» imagino ha quedado a la vera del camino, confundido con el polvo y los deshechos de su calaña.
    Un regalo de domingo el texto querida Zoé, me trasporté al evento…
    Muchas gracias.

    Me gusta

  2. A los grandes del arte siempre los persiguen canallas prestos a convertir una fiesta poética en un aquelarre. Bien por G. Moustaqui y por ti, Zoé. Especial el artículo. Describe muy bien el ambiente donde los zurdos de salón (expertos en coreografiar la barbarie, la mentira, la envidia, la soberbia…) invariablemente terminan aniquilados por la justicia poética que siempre se impone y se inclina del lado de los puros, los auténticos.
    Porque los canallas, incluso con todo el aparataje y la parafernalia de sus escoltas amaestrados, e incluso en un restaurante con ese nombre, simplemente, NO SON.
    Gracias, Zoé.
    Descanse en paz Georges Moustaqui.
    PD: Maravillosa Le Métèque. Nunca la había escuchado. Gracias por los links.

    Me gusta

  3. Yo tambien me transporte al evento y me senti alli entre la gnte viendo como «la canalla» esparce el virus de la vulgaridad y lo mediocre y senti impotencia porque esa «pleve» no hace ni deja hacer a los que como decia Marti «aman y construyen…pero tu como siempre te portaste a la altura de lo que eres y representas Zoe, te felicito y no me canso de decirte que te admiro mucho…

    Me gusta

  4. Entoces Moustaqui ( con K y con Q ) era un izquierdista sui generis.Para mi ellos casi todos con esta excepcion son engendros malignos y lo digo por experiencia como tu sabes Zoe.Los izquierdistas se van tan a la izquierda que se colorean de rojo y ese color cuando de expresar ideas y doctrinas se trata no es nada bueno.Tambien lo digo por experiencia.

    Me gusta

  5. Me pasa lo mismo que Silvia, cada dia te admiro mas, por ser tan exponente de la relidad y sobre todo por sobreponerte ante la plebe, canallas, algun dia pagaran al daño que han hecho a la humanidad.
    TQM Zoe, Gracias.

    Me gusta

  6. El meteque sefardí fue un artista auténtico. Un Facundo Cabral hebreo que se disfrazaba de griego. Esa postura era de por sí una obra de arte. «Le Métèque» no fue la única perla de su repertorio, también estaba la no menos emblemática «Ma Liberté» o la serena belleza de «Ma Solitude».

    Me gusta

  7. He puesto el apellido con la k pese a que al hispanizarlo debiera llevar «qu» (neoyorquino y no newyorkino, como deberán conocer), lo hago para complacer una vez más a otro envidioso. Ah, cobraré las clases de español, por cierto. En cuanto a de lo que se habla acerca de una persona fallecida, cuando esa persona no se ha conocido pues se habla impersonalmente de ella, pero cuando se ha conocido se habla de las experiencias que se han vivido con ellas, de otra manera no existirían los libros de memorias ni las autobiografías. Esa es la mía, mi experiencia con Moustaki, o Moustaqui, el gran artista. El que no ha tenido esas experiencias es porque no está a la altura de la persona en cuestión, y eso es lo que le duele al envidioso y pendejón que dejón el comentario anterior que no publicaré por supuesto. Gracias.

    Me gusta

  8. Leerla a ud es un privilegio. Pues si, debiera cobrar por las clases de español, este blog debia ser por suscripción, es mucho lo que se aprende y disfruta aquí.

    Me gusta

  9. Zoe cada dia te admiro mas.Pelos solo en tu cabeza y puede que en algun otro lugar de tu anatomia,si no eres como mi esposa que se los quita,enhorabuena,pero tu lengua limpia y recta como lanza al corazon de los imbeciles y cretinos que nacen para joderle la vida a los demas.Gracias por la aclaracion de la K y la Qu,entiendo y vale.Y como dije antes Moustaki fue un izquierdista difenerente y puedo afirmarlo ahora porque fue tu amigo, y tu no lo hubieras tenido en ese concepto si fuera un «rojo». EPD este artista que deja una brillante obra a la posteridad. Y tu sigue asi. Diciendo lo que piensas que yo aunque no con tu basta cultura alla en el viejo mundo, pienso igual aqui en el nuevo. Un fuerte abrazo compatriota.

    Me gusta

  10. Cuanto daria por haber estado en el restaurante, por cierto al lado del apto, que tan generosamente me cedian durante mis estadias en Paris, debe haber sido maravilloso. Olvidate del parlanchin de poca monta que trato de interponerse entre dos grandes , tu y el Meteque. Que en paz descanse.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: