El día de América Latina en la MAL.

Ayer fue el Día de América Latina y me invitaron a la Maison de l’Amérique Latine donde celebraron ese invento francés de llamarnos latinoamericanos. Llegué temprano, antes de que el señor Jean-Pierre Bel, presidente de la Asamblea Nacional, y según se dice casado con una cubana, diera su discurso. El salón de Brasilia estaba lleno de embajadores, políticos y hombres de negocios. Enseguida reparé en los diplomáticos cubanos.

El discurso de Bel, lo esperado: mencionó los grandes negocios que Francia avizora tener con los países emergentes latinoamericanos y con Cuba, homenajeó a Chávez diciendo que había insuflado un aliento inigualable a América Latina, añadió que había estado en Argentina, en el Memorial de las Madres de la Plaza de Mayo, comentó la buena noticia de la muerte de Videla, saludó al exilio latinoamericano (menos al cubano, claro), mencionó que había estado en Cuba, y nada más. Allí no se reunió con disidentes, ni con las Damas de Blanco, ni nada por estilo.

Cuando terminó el discurso y todavía se encontraba él en el estrado conversando con algunos invitados, subí, me presenté, hizo gesto de conocerme, y aproveché para preguntarle: «Estimado señor Bel, me gustaría saber cuáles son los grandes negocios que tiene Francia con Cuba, y por qué el presidente Hollande no responde a las cartas de los exiliados. Supongo que el gran negocio comprenda la libertad y la democracia y los presos políticos como Sonia Garro Alfonso y Ramón Alejandro Muñoz». De ahí para allá ya no sé más todo lo que dije, pero dije mucho.

Respondió que ellos estaban trabajando en eso de manera discreta. No entiendo por qué tanta discreción con nosotros y ninguna a la hora de condenar otras dictaduras. El señor que estaba al lado se presentó, le di la mano, y me bajé del estrado hacia el Salón de los Embajadores.

Le enviaré una carta al señor Bel, recordándole nuestra conversación.

En el Salón de los Embajadores me topé varias veces con su rostro bronceado conversaba con toda esa recua de sospechosos de toda la vida. Al rato me paré al lado del busto de José Martí y bromée con Anne Husson: «Aquí estoy, dándole terapia emocional a Martí, porque con lo que acaba de oir de Nuestra América se vuelve a morir esta noche, y sin el caballo blanco, de un infarto…»

Y nada de eso de lo que allí vi sí es verdad que no lo soñó Martí, ni la cabeza de un guanajo.

Zoé Valdés.

6 respuestas a “El día de América Latina en la MAL.”

  1. Zoe, perdoname la expresión, pero eres una papayua, estoy orgulloso de ti. Tu actitud demuestra que la mujer cubana esta dando muestras de que tiene un coraje infinito y han tomado la batuta de la libertad de Cuba. Mira Berta Soler y las Damas de Blanco, cuanto valor demuestran cada día.Me quito el sombrero ante Uds.

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  2. Me alegro de leer algo así, hay mucho facha de izquierda suelto en Europa, la indigencia intelectual , política y humana de muchos representantes europeos es propia de los que aplauden la dictadura de Cuba. También me alegro y me quito el sombrero ante Ud.

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  3. Es lo que Zoé Valdés ha hecho (sin tregua) desde que llegó al exilio en 1995 (y antes también). Es inspiración y ejemplo.
    Gracias.

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