Cómo que y qué. Por Juan Abreu.

En Emanaciones.

5 Replies to “Cómo que y qué. Por Juan Abreu.”

  1. El señor Abreu escribe maravillosamente bien, dice mucho en muy pocas palabras y eso tiene un gran mérito. Además, yendo al contenido de su breve artículo, tiene motivos de peso para decir lo que dice y resulta difícil contradecirlo, a él y a los cubanos que piensan como él. No pretendo eso, si ya aportar un matiz distinto me da cosa, como dicen los españoles, por esa obviedad siempre incómoda de no ser cubano y no sentir como cubano al hablar sobre los padecimientos de Cuba. Pero vayamos al grano, a Mandela. He conocido personalmente a cubanos ilustres, valientes amantes de la libertad, luego que han salido de las cárceles donde han estado más o menos tiempo. El más notable, por haber sido Comandante de la Revolución y por los años pasados en prisión, fue sin duda Huber Matos, a quien conocí en Buenos Aires hace ya bastante y de quien tengo dedicado su libro. Luego hubo otros de la Primavera del 2003, en fin. A riesgo de ser un “pesao”, y sé lo que eso significa en Cuba, disiento respetuosamente con el notable Abreu sobre Mandela e introduzco, una vez más en este espacio, mi incómodo “matiz personal”. No creo que disminuya los enormes méritos de Madiba, –ni sus grandes padecimientos– el hecho de su relación con Fidel. En la frondosidad de la vegetación sudafricana y de su historia política reciente, Fidel es sólo un arbolito, un yuyo, como decimos en Argentina. Y la política grande, que es la de los grandes, a la que entró definitivamente Mandela cuando salió de prisión, puede permitirse un poco de marabú.

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  2. Integridad… deberían quitarla del diccionario por arcaismo. Concuerdo con Juan Abreu… No es una simple simpatía o amistad personal con un dictador. No. Es el apoyo irrestricto a un régimen que ha sometido a un pueblo durante más de medio siglo a otra especie de nauseabundo y criminal apartheid. Ese marabú afecta la integridad del bosque. Hay hechos que afectan al ser entero… no vendan a Mandela impoluto. Su yuyito apesta.

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  3. “En la frondosidad de la vegetación sudafricana y de su historia política reciente, Fidel es sólo un arbolito, un yuyo, como decimos en Argentina.”

    Pues mire usted, Naranjo en Flor, mientras Mandela sembrara y abonaba ese yuyo aparentemente inofensivo en la frondosidad de la vegetación sudafricana, en el desierto de miserias cubanas perseguían, encarcelaban, torturaban y asesinaban a cuanto hombre o mujer se opusiera al apartheid (aún vigente) impuesto por el castrismo.

    Dejemos, pues, los eufemismos, o usémoslos como corresponde. Con dos yuyos como el que sembró Mandela ya no quedaría un cubano vivo para hacer el cuento.

    Estupendo tu comentario, Moramai.

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