Editorial: Gina Pellón, la memoria de Cuba en Europa

GINA PELLÓN, LA MEMORIA DE CUBA EN EUROPA

Carta navideña Gina Pellón

Para los que vivimos en Europa hace ya varias décadas, y que supimos por allá por los ochenta de la existencia de la pintora Gina Pellón en París desde los años sesenta no es un secreto que Gina Pellón era la memoria de Cuba en esta ciudad y en Europa.

Durante todo el tiempo de su exilio, la pintora perteneciente al Grupo COBRA fundado por Asger Jorn, no sólo fue una constante luchadora anticastrista, además fue una luchadora por los derechos humanos en todas partes del mundo, a través de Amnistía Internacional y por su propia cuenta.

Pero lo más importante en su curriculum vitae, después de su hermosa obra artística, han sido los archivos de Cuba que Gina Pellón poseía en su casa del 15ème (barrio de Paris).

Los fines de semana Gina Pellón se iba a los anticuarios y coleccionistas y adquiría obras pictóricas, libros en primeras ediciones, mapas del siglo XVII, cartas de personalidades de la historia de Cuba, y fue conformando una especie de museo viviente, de Casa de la memoria de Cuba en el corazón de París. Además de la colección de arte cubano y de todas partes que adquirió.

Allí la visitaban los cubanos para preguntarle sobre tal o mas cual fecha, para indagar sobre un evento importante en el pasado de nuestro país, consultaban libros y documentos, cartas de Máximo Gómez, de Wifredo Lam (robadas por cierto), y Gina, tan generosa, le abrió las puertas a amigos y enemigos, todo fuera por el bien de Cuba y de su memoria.

¿Por qué no dudo en afirmar que Gina era la memoria de Cuba en el exilio europeo? No sólo porque su memoria, sus recuerdos, estuvieron intactos hasta su muerte, además porque debido a su edad y a su inmensa curiosidad conocía cada rincón de la historia dentro y fuera de la isla, y también porque ella fue un testigo directo de la Cuba que existió verdaderamente como CUBA. Nadie puede erigirse en ser la memoria de Cuba habiendo nacido posteriormente al fatídico 1959, porque nadie que ha desconocido Cuba tal como fue en su verdadero esplendor puede ser testigo y mucho menos memoria de nada.

En los últimos tiempos grande ha sido el dolor de Gina Pellón tras descubrir que una de las personas en las que más había ella confiado le robaba. Le robó durante años, abusando de su amistad. Lo descubrió la propia Gina cuando decidió ponerle una trampa al ladrón junto al pintor Joaquín Ferrer. Y el ladrón, creyéndose astuto, por supuesto cayó en la trampa. Poseo tres filmaciones donde Gina Pellón afirma y pronuncia el nombre de la persona que tanto daño le hizo. No las publicaré, no por el momento. La lista de los objetos robados circula por internet, Gina Pellón pidió a sus amigos que la dieran a conocer por si se podía recuperar algo de lo sustraído, entre lo que se encontraban los originales de la correspondencia con Wifredo Lam, como podrán imaginar, de un gran valor. La lista está incompleta porque en semanas y meses posteriores Gina fue descubriendo más desapariciones.

Lo terrible no sólo ha sido el robo de algunos de los tesoros que con tanto amor guardaba Gina para las nuevas generaciones de cubanos, y que han sido vendidas por el ladrón en Miami y en París, sino que para colmo ahora el ladrón se atribuye a sí mismo ser “la memoria de Cuba en Europa”, como ha escrito otra pituca por ahí.

No, de ninguna manera, hoy deseo que quede por escrito, claro y alto, que “la memoria de Cuba en Europa” y en este exilio lleva un nombre: Gina Pellón. Y que fue ella quien con su esfuerzo, con la venta de su obra, fue atesorando una especie de museo, el patrimonio de la memoria de una Cuba desaparecida en 1959, de la auténtica Cuba, la de una cultura libre.

El ladrón, como buen delincuente y farsante, también se dedicó a antologar escritos sobre Gina Pellón y con ellos conformó un libro que luego tuvo el “culot” (atrevimiento) de firmar con su nombre. Recuerdo que una vez que Gina descubrió que este Tartufo le robaba cogió todos los ejemplares de su libro -publicación pagada por ella-, y recortó el nombre del caco y en su lugar, paciente, fue pegando encima un dibujito suyo. Eso hizo con cada ejemplar.

Pero como Gina Pellón no sólo era una gran pintora y una gran mujer, siguió trabajando, siguió creando, siguió coleccionando documentos y objetos sobre Cuba, y pudo salir airosa del zarpazo que había recibido, lo que sin duda alguna fue un golpe espantoso, una traición inaguantable.

Ustedes se preguntarán por qué escribo sobre esto hoy, pues porque ya está bueno con tergiversar la historia de personas que han sido pilares en el exilio y en la Cuba de antes. Está bueno ya de apoderarse no sólo de sus prendas y objetos, sino además de sus títulos ganados con amor, con su trabajo, y con su enorme paciencia y gracias a su patrimonio personal.

Pasado un tiempo daré a conocer los vídeos que guardo a buen recaudo donde Gina Pellón, muy lúcida, declara cómo y quién le robó en su casa abusando de su confianza y amistad.

Reitero, para finalizar, sólo hay una memoria de Cuba (en cuanto a documentos, archivos y objetos relacionados con la isla) en este país: Gina Pellón.

Zoé Valdés.

Lista incompleta de lo robado en casa de Gina Pellón.

Carta navideña Gina Pellón (dorso)

9 respuestas para “Editorial: Gina Pellón, la memoria de Cuba en Europa”

  1. Gina Pellón, conoció el dolor profundo del exilio, la impotencia y sufrimiento de ser hermana de dos presos politicos.
    También logró la fama en su profesión, su arte llegó a todos los rincones del mundo y fué víctima de un ladrón vulgar que abusó de su generosidad y confianza estando ya muy mayor la famosa pintora. Ladrón de ancianas, asi le decimos los que conocemos su identidad, porque su nombre no pasa de nuestros labios, hasta que podamos algún dia pronunciarlo en una corte de justicia denunciando sus crímenes.
    Gina Pellón no sufrió el abandono ni la soledad, tenia amigos y familiares que la supieron querer. Entre ellos por supuesto está Zoé Valdés que es como una hija y que ha tenido la grandeza, en medio de su inmenso dolor,de exponer a grandes rasgos, el hecho criminal que sufrió la venerable artista en su ancianidad, perpetrado por un cubano. Ese despreciable ser responderá a la justicia en algún momento, de eso no me queda duda.
    Gracias Zoé Valdés, una vez más.

  2. El robo y el asalto a las memorias de Cuba -en el exilio, y en algunas memorias que resistieron en Cuba, que las hubo y ya no quedan- tiene todo un un lugar común y una definición común, los ladrones son siempre «jóvenes promesas» que se cuelan en el circulo mas intimo de esas personas, y chupan y desangran hasta que la persona o muere o descubre lo que le están haciendo. Y esos personajes tienen otro rasgo común, trabajan por lo general con las autoridades de la dictadura, o al menos reportan para ellos. Si están en Cuba tienen un amante seguroso, o de algún modo la seguidad los chantajea y les instruye que sustraer y como dañar, y eso llega hasta el asesinato «pasional» encargado por la seguridad del estado, como fueron los asesinatos de varios anticuarios que quedaban de antes del castrismo: jóvenes amantes los asesinaron después de robarle muchísimo. Casualmente, no creo que ni uno solo de ellos haya cumplido ni un día de prisión. En el extranjero, todo es mas sutil, esas sabandijas suelen encontrarse con agentes de la dictadura o personal de sus embajadas en los lugares mas chic y exclusivos de las grandes metropolis europeas o americanas. Barcelona, Madrid, Paris, Amsterdam, New York, Londres, Miami y Washington, y hasta las cortes del medio oriente llegan, los arrastrados.

  3. La identidad del ladrón es harto conocida por los amigos de Gina y por sus familiares, no sólo robó a Gina Pellón también robó en la casa de Robert Altman, entre otros… El silencio alrededor de su nombre y sus posteriores alianzas, siempre beneficiosas para él, sólo prueban no sólo lo miserable, oportunista y trepador que es, sino lo cómplice que es del régimen castrista. Antisemita para colmo.

  4. Zoé, debemos lamentar no haberle hecho una denuncia a ese ladron en su momento, con todos los elementos de que se disponia. Tiene que pagar ese delicuente que sigue plagiando, haciendo fechorias, diciendo que es profesor de la Sorbona y no sé cuantas falsedades mas.

  5. Es cierto, Fefa Cuba, pero eso sólo se podía hacer con Gina viva, y ella me dijo que ya estaba muy vieja para dedicar su energía a un juicio prolongado. Lo que no impedirá que se sepa la verdad con su propio testimonio.

  6. Todos sabemos quién es, él solito se hundirá, siempre anda buscando a una mujer o a una anciana de la cual engancharse para saquearla… Ya lo ha hecho con varias.

  7. Una pena que lo ignore. Ese libro además de haber sido financiado por Gina Pellón, o sea que el antologador se benefició, el antologador además censuró artículos que no quiso que se publicaran en ese libro, como el de Zoé Valdés, el de Álvarez Bravo, el mío, entre otros. Dicho por la misma Gina.

  8. Desconozco los hechos, es una verdadera pena que existan seres con principiios tan bajos. Q.E.P.D la señora Gina Pellón.

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