El agente Argo. Por Charlie Bravo

Siempre me vi así como un turista accidental, en los espejos y en reflejo en las vidrieras –antes que fueran sustituidas por bloques o ladrillos, o planchas de plywood- como un turista accidental. Alguien que había llegado solo de visita al lugar donde estaba, y al cual le habían cerrado la puerta de salida, cortado las alas al avión, y puesto demasiado contrapeso en el barco, llevándolo casi al hundimiento. Lo que más recuerdo de mi juventud era la odiosa sensación de vivir sobre una prisión flotante, una isla de la cual uno podía escapar solo a gran riesgo. Vivía en el inxilio –palabra que ahora con asombro veo robada por una “autora” a la que publican en el diario El País. Como si fuera una autoridad de lo que sucede en Cuba. Bueno, sí lo es. Es parte de lo que sucede en Cuba y seguirá sucediendo allí hasta el fin del castrismo. Al parecer el robo de palabras lo aprendió de ese ladrón recién muerto, el señor García, un mentiroso congénito que inventaba la noticia como estafa literaria.

Y como yo vivía en el inxilio, con otros inxiliados y con otros turistas accidentales, pues me di a vivir la vida como me venía en ganas, o jugándomela con ganas, como se quiera decir. En fin, que mi objetivo era hacer lo que me venía en ganas, cuando quisiera, y sobretodo, llevándole la contraria a lo impuesto por la dictadura. Si ese no era mi país, a juzgar por el modo que me trataban…. Entonces ¿por qué tendría yo que acatar todas las estupideces que las masas aceptaban como moneda corriente?

Claro, crece uno escuchando historias, y se decide uno a investigarlas, como parte de la juventud que uno disfruta, pero que a uno le consume. Y como tenía la suerte de conocer personas que trabajaban en la cultura y restauración de monumentos y tanto más, pues investigar estas cosas era tarea mas o menos fácil. Una de las historias que había escuchado tantas veces se refería al famoso y talentoso Mr. Hemingway, mas conocido en Moscú como el agente Argo del KGB. El talentoso Mr. Hemingway se quedo a vivir en Cuba desde antes de la segunda guerra mundial, siguiendo las órdenes de sus jefes rusos, es decir: escribir en periódicos y revistas literarias americanas. A cambio le comprarían el Nobel. Y claro, tendría para eso que tejer una leyenda y hacerse amigo de ciertos intelectuales y bon vivants locales para ganar en credibilidad.

El escritor nunca escribió menos que cuando vivió en Cuba, a no ser reportes para el KGB. Pocos cuentos, pocas novelas, ya que la mayor parte de Islas en el Golfo las escribió fuera de Cuba, en Bimini, lo mismo que El Viejo y el Mar, pero esto no es lo mas importante. Durante la segunda guerra mundial aparentemente siguiendo órdenes de la KGB, el escritor informó al gobierno americano de que él artillaría su yate Pilar y pondría un sistema de lanzar bombas de profundidad para cazar y hundir submarinos nazis frente a la costa norte cubana. Naturalmente esto fue toda una patraña, ya que el único submarino nazi hundido frente a las costas cubanas –según fuentes de la marina de guerra de los Estados Unidos fue el U-176. El historiador oficial de la marina norteamericana, Contraalmirante Samuel Elliot Morison lo menciona en su texto “History of US Naval perations in World War II” y a continuación lo cito textualmente:

“…The CS-13 patrol boat, commanded by Second Lieutenant Mario Ramirez Delgado, turned toward the gas, made good contact through the sonar and launched two perfect attacks with deep charges which annihilated the U-176. This was the only successful attack against a submarine done by a surface unit smaller than a PCE of 180 feet, thus, the sinking is properly considered with great pride by the small but efficient Cuban Navy.”

Es decir, el agente Argo confundió a la opinión publica cubana y norteamericana, y desinformó a ambos gobiernos en tiempo de guerra, mientras él jugaba al marinero y 80 marinos cubanos perdían sus vidas en el hundimiento de sus navíos por los submarinos alemanes.

Otra historia, a la cual me di por investigar cuando mi alter ego turístico bebía unos martinis en El Floridita, y unos daiquiris en La Bodeguita como rezaba el slogan turístico castrista con relación a Hemingway, fue aquella de que el talentoso escritor organizaba picnics en los terrenos de Tiscornia para presenciar fusilamientos, a veces con anteojos y a veces tan cerca que se podía oler la pólvora y la sangre. Se preguntarán ustedes a quiénes llevaba y cómo seria esto posible. La segunda respuesta primero: con la completa anuencia de su más grande admirador, el Che Guevara, que veía en él un precursor, por lo cual lo llamó el Che Guevara Americano. Las personas que iban con él eran desde periodistas norteamericanos, como el patricio de la sociedad neoyorkina, George Plimpton –quien no tuvo valor para escribir de esto- o simplemente “simpatizantes de la revolución cubana” de paso por la isla. Pero había otra parte importante de las personas que vieron esas ejecuciones –y callaron- como huéspedes del americano. Ellos fueron sus amigos cubanos, capitanes de la industria, bon vivants, intelectuales, y personas del mundo de las carreras de caballos, y autos, el jai alai, y otros deportes. Naturalmente, la KGB le envió las instrucciones a Guevara y Hemingway, para que sirvieran las advertencias como un plato fuerte. Con mucha sangre, mucha muerte, y mucho terror. Y así hicieron. Al parecer lo mismo hizo en la guerra civil española, donde reclutó para los rusos al antiguo admirador de Francisco Franco, y nombre familiar en la historia reciente de Cuba, Hebert Matthews. Quién sabe si es cierto su propio relato de que también ultimó a algún prisionero alemán al final de la segunda guerra mundial, sin juicio claro está, cuando oportunamente apareció para desfilar con las tropas americanas con las cuales no combatió.

Ya pueden ver en quién se inspiraba el Che Guevara en sus cartas al padre, relatando sus asesinatos con la mayor sangre fría.

Curiosamente, ya que la estancia post revolucionaria de Argo en Cuba no dura mucho, en una banqueta del Floridita me enteré que un famoso escritor cubano habría recibido un puñetazo en plena clara asestado por Hemingway. Sali de ahí a hacer preguntas, y la lista encabezada por Lisandro Otero, y otros escritores se me hizo larga en las primeras horas. Tal parecía que algunos de esos escritores deseaban no tan secretamente ser apolimados por el puño del americano. Como dije antes, muy curioso. La relación entre este escritor y sus admiradores cubanos era punto menos que enfermiza.

Las preguntas me llevaron de nuevo al Ambos Mundos, y allí conversé con un antiguo empleado del hotel, de la época de oro, que me contó que el escritor era mas bien cobarde, y que cuando propinaba golpes más bien los recibían las mujeres que le acompañaban. Este anciano no tenía la menor simpatía por el agente Argo, y mucho menos por su eterno acompañante, Gregorio Fuentes. Por alguna razón el anciano se refería a Gregorio como un tipo que no era de fiar, fidelista rabioso, y quizás informante de la policía. Luego tuvo su famoso encuentro con el comandante, y la KGB dejó de suministrarle opiáceas y alcoholes exquisitos, cuando su misión estuvo cumplida. El agente desechado y despechado, volvió a los Estados Unidos pero la depresión pudo mas y se pegó un tiro.

En todo este tiempo no he dejado jamás de pensar del daño hecho por el Che Guevara Americano no solo a Cuba, sino al mundo, comenzando por las personas que pretenden separar la obra del autor, cuando esto es tan imposible como separar al pensamiento del lenguaje. Como dice Zoé Valdés en su novela sobre Dora Maar, “La mujer que llora” uno no puede separar a Pablo Picasso de su personalidad abusiva, del daño infligido a la mujer que le enseño a pintar soles. Pablo Picasso, además de coquetear con nazis y comunistas, fue amigo de Ernest Hemingway, con quien acuñó el término de generación perdida, cuando en realidad fueron de la generación responsable por las grandes pérdidas.

Charlie Bravo.

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18 Replies to “El agente Argo. Por Charlie Bravo”

  1. Acertados comentarios y descripciones de Charlie Bravo. He vivido viendo cómo toda esa “ralea” de indeseables, espías y seudo-literatos nos han amenazado hasta que se han “ido” al otro mundo para nuestra satisfacción.

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  2. esos indeseables, nos guste o no, son parte de la historia, para la mayoría, de la buena historia. Los demás somos simples mortales que pasan sin pena ni gloria

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  3. Impecable análisis y testimorio.
    Por algo los castrofascistas se ensañaron tanto con el Capitán José Castaño, (padre de mi amigo y compañero Pepe, uno de los Brigadistas más jóvenes de la 2506 ) fusilado en La Cabaña por órdenes directas del argentino asesino simplemente porque el militar era el jefe del BRAC (Buró para la Represión de Actividades Comunistas).
    Gracias a Zoé Valdés y a Charlie Bravo por la valentía.
    Libertad y Vida!

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  4. Por supuesto que ese machismo de Hemingway escondia profundos sentimientos de inferioridad como hombre. Este breve analisis me valio obtener la residencia en Siquiatria en NYC. Obviamente, yo no soy machista.

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  5. Nos han desterrado sin tan siquiera tener uso de razon. Pero todavia estamos aqui. Y queremos Regresar.

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  6. interesante testimonio nos relata con valentia el Maestro Charlie, habia oido hablar de estas historias pero no asi en profundidad, en mi pueblo se dice semejantes con semejantes (simili con simili) la basura busca siempre el safacon (como dicen los portoriqueños). Gracias Zoe Gracias Charlie por estos detalles historicos

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  7. – Yo tuve una ni~ez muy dura, Doctor. Mi padre me hacia arrodillar arriba de las piedras. Un gallego bruto, Ud. sabe. – Si, pero el estaba enfermo tambien. Otros: Valeriano Weyler, Francisco Franco, el pichon Fidel Castro. Como es que Galicia se las arregla para producir tales Personalidades? Debe ser una tara.

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  8. Señor Óscar Canosa: Siento contradecirle al menos en lo de que Valeriano Weyler (de tan mal recuerdo para los cubanos) naciera en Galicia.

    Vea en: http://es.wikipedia.org/wiki/Valeriano_Weyler

    Weyler nació en Palma de Mallorca el 17 de septiembre de 1838, hijo del médico militar madrileño Fernando Weyler y Laviña. Y murió en Madrid el 20 de octubre de 1930, y en toda su biografía ampliamente conocida no consta que jamás viviera en Galicia ni que tuviera antecesores naturales de esa región de España.

    Cierto es que los gallegos tienen fama (todavía hoy) de ser brutos y obstinados, pero eso se debe generalmente a la falta de cultura de los naturales de esa región. Conste que yo tampoco soy gallego ni tengo antecesores de esa región. Mis padres y abuelos son de Zamora y de Cantabria.

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  9. Asi terminan sus vidas los individuos que van por la vida si escrúpulos hacia los demas, y finalmente hacia ellos mismos , inescrupulosamente se dan un tiro. Pienso que es lo mejor que hizo en su vida Ernest Heminway, meterse un tiro.

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  10. Olvidé decir que siempre he percibido en Heminway , Gabriel Garcia Marquez y Fidel Castro una profunda relacion homoerótica entre ellos dado los perfiles psicológicos de sus relaciones íntimamente amistosas y nada convencionales para un dictador y tirano. Una copia al carbon tal cual de lo que sucedía en la Roma decadente e imperial de los césares .

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  11. Yo no soy O’scar, yo soy Osca’r. Queremos Retornar. Que no se pueda? No importa. Tuvimos la Gracia de Tratarlo.

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  12. Si. Mas se aprende de una Pelicula bien dirigida y actuada que en 40 Libros juntos.

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  13. Tienes razón Oscar. En Cuba se usa mayormente la nomenclatura “Oscar” (con tilde no impresa en la a), pero en España es más usual la nomenclatura Óscar. Yo llevo tantos años en esta querida tierra que me acogió, …que ya voy adoptando ciertas costumbres y modos diferentes a los de mi querida Cuba.

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  14. (retornar a que, osca’r?). A lo Mio, a lo Mio, a lo de Dulce.

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  15. A Zoe’ le gusta mucho el Cine pero no le conviene por sus Libros. Hagan Cine, muchacha, Uds. tienen para eso.

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  16. Zoé es guionista de cine. Premiada. Y sus libros se venderian aunque se dedicara a conversar con duendes….
    Gracias.

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