Mapa para huir de una ciudad agonizante. Por Reinaldo García Ramos

Mapa para huir de una ciudad agonizante | Revista Conexos.

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5 respuestas para “Mapa para huir de una ciudad agonizante. Por Reinaldo García Ramos”

  1. Uf este señor tiene el síndrome del lápiz rojo….

  2. También ésta es La Habana que me hubiera gustado conocer, además de la denostada habana batistiana: esta última, porque el tiempo va probando que no era tan terrible como la actual, en muchísimos sentidos. En cuanto a la Habana de los primeros años de la Revolución, habría que haberla vivido, experimentado in situ, cuando se iba cimentando firmemente el totalitarismo intolerante castrista, para probarme y probar al mundo, en cientos de páginas posteriores que aún escritas agregadas a las escritas, como las de CAIN en este libro, que demuestran palmariamente que lo que vino para quedarse en enero de 1959 se iba manifestando mucho peor que lo que había y que fue convenientemente maquillado hasta la deformación más absurda, hasta hoy. Pero no importa. Todavía existe gente confiable, muchísimos cubanos residentes en la isla y en el extranjero –la mayoría, aunque me refiero a los que han vivido en las dos orillas, no a los que nacieron en Miami y nunca recorrieron ni el malecón– que pueden hablar sobre lo de antes y lo de ahora. Por eso es un aporte tremendo esta obra de CGI, que se inscribe en esta intencionalidad indispensable. Una extensa, objetiva y contundente obra sobre la realidad batistiana aún nos deben los cubanos libres que, habiendo residido en la isla, hoy viven en el exilio. Porque los que viven en la isla no podrían escribirla nunca.

  3. Varias cosas… De los «libros» mencionados, he leìdo La ninfa inconstante y a mí, me fascinò. A diferencia de muchos,Tres Tristes Tigres no es mi preferido; lo es, La Habana para un infante difunto: cumbre, insólita y vigorosa en dosis exactas. El gusto literario es asunto amoroso, «quìmica» espiritual… pero bueh, como decìa Onetti: los crìticos son como la muerte, tardan pero siempre llegan… autosuficientes…
    Sobre el texto del señor Garcìa. Hay pàrrafos, lìneas, que me parecieron escritos con antipatìa, me sentì incòmoda al leerlos. Podìa sentir el morbo al «descubrir» el descuido gramatical comprensible por la misma naturaleza del texto que incluso, él mismo reconoce, pero sin embargo, machaca su «quejica» sin elegancia alguna contraponiéndose incluso a los criterios del editor, cuestión que no aporta nada al lector sino a un pendenciero interès de fastidiar… Despuès fluyes sobre el texto que gira 180 grados como justificando la cierta hostilidad subyacente. Los lectores agradecemos más «la imagen viva» de lo escrito que el análisis estilìstico, filològico u otras consideraciones perifèricas ajenas al hecho literario… Me gustó en general el texto… pero no sè, tengo un mal sabor.

    Charlie: ¿Què es el síndrome del lápiz rojo? 😉

  4. Moramai, llamo síndrome del lápiz rojo a esa capacidad e interés que tienen alguno de criticar nimiedades en el trabajo ajeno que es invariablemente superior al propio. Es un manuscrito, y esta publicado como tal, por tanto no hay que corregir al autor que ha presentado una realidad de primera mano sin ediciones. La pedantería crítica no tiene lugar en la reseña de un texto de testimonio como este, el autor escribía para sí mismo, no para el crítico o los académicos de la lengua….

  5. Gracias, Charlie… creo que lo has dicho mejor que yo…

    Naranjo en flor (sabrà Ud. que me encanta esa frase y ese tango :-), siempre lo digo)… Querìa aprovechar este espacio para agradecerle haber sido el «puente, un gran puente» para que a pesar de las aguas hirvientes de este campamento en el que vivo, Ud. haya persistido en enviarme Todo para una sombra, el magnìfico de Zoè Valdès que tanto ansiaba y que ella en su inmensa generosidad me obsequiò por su intermedio. Ya puedo decir que es mío. Mil gracias. Habìa perdido la fe.
    Saludos…

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