Editorial: Virginia Woolf en la National Portrait Gallery. Por Zoé Valdés.

Toda densidad, toda fragilidad, así era Virginia Woolf, la loba dulce de la literatura. Ayer estuve en la magnífica exposición que le consagra Londres y la emoción se me subió al cuello, a los ojos, al pecho.

Ahí están las fotos familiares, las cartas, su pequeña letra, las ediciones príncipes de sus libros, las fotos con Leonard y con otros escritores, los cuadros que la acompañaron durante toda su vida, los retratos que hicieron de ella pintores célebres. Ahí están sus diarios, sus manuscritos, la caligrafía recostada a la sabiduría. Ahí están sus ojos de una triste claridad, su soberbio perfil, la boca entreabierta a la espera de la boquilla con el cigarrillo en la punta.

Ahí está el retrato de Dora Maar, un boceto de ‘La mujer que llora’ que sirvió para Guernica, y que Picasso accediera a regalarle tras muchos ruegos de Leonard, luego del inmenso trabajo humanitario que hizo Virginia por los republicanos españoles y por la obra de Picasso. Pero Picasso se resistía a ofrecerle un detalle de su obra, que por otra parte, ella nunca pidió.

Ahí está el bastón que encontrara Leonard al borde de una piedra después que Virginia entrara y se sumergiera en el río camino al suicidio. Su bastón. Y la única piedra que no le cupo en los bolsillos, pues era demasiado grande. Ahí está toda ella. Sentí su presencia, entre nosotros, consternados huérfanos de su obra.

Zoé Valdés.

5 respuestas para “Editorial: Virginia Woolf en la National Portrait Gallery. Por Zoé Valdés.”

  1. Gracias por este editorial, querida Zoé, y por abrirnos tantas puertas al mundo.

  2. Sólo puedo imaginarme, lo que pasaba por tu mente, admirada escritora cuando tenias enfrente objetos, artefactos de la vida de otra grande de las letras. Siempre me he preguntado qué hubiera escrito VW sobre la Segunda Guerra Mundial si hubiera vivido más, apenas se fué a principio de 1941…
    «A lo largo de la historia, «anónimo» fué una mujer.
    Gracias por compartir tus pensamientos y emociones sobre VW en este elegante editorial querida Zoé.

  3. Precisamente acabada de mudar en otro pueblo de Texas, a pasos de Galveston, arreglo mi cuarto y habia preparado un pequeño rincón altar (diria yo) de Virginia Woolf: foto, libros, biografias, de todos aquellos que con ella fundaron Bloomsbury. Desde ayer trabajo en ese
    lugar que tendrá una luz especial para darnos compañia.
    Hoy, abro el internet y me encuentro con ese tan poderoso y honesto comentario de Zoé que nos hizo vivir ese momento. Me impresionó
    cuando hablaste de su bastón encontrado a la orilla del rio. Siempre pensé que ir alli seria para mi como un peregrinaje y rendirle honor
    a esas aguas de río donde dejó su vida.
    Gracias Zoe, nos abriste un mundo.

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