La embajada frente al Malecón. Por Tania Quintero

Según reporta la AP, la actual Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba volverá a albergar la Embajada de ese país.

Desde su inauguración en 1953 y hasta el rompimiento de relaciones entre los dos países, el 3 de enero de 1961, en ese edificio de siete plantas rectangulares funcionó la Embajada de los Estados Unidos de América. En 2009, en mi blog, en el fotorreportaje titulado Antes del embargo pueden verse imágenes de aquellos días.

Hasta que los rusos levantaron su mastodonte arquitectónico en Miramar, la estadounidense era la sede diplomática más grande que había en La Habana. El lugar escogido para su construcción no pudo ser mejor: el área de El Vedado que comprende las calles Calzada entre L y M y la avenida del Malecón.

Desde sus oficinas se pueden ver las aguas del Golfo de México y el Oceáno Atlántico. También, barrios habaneros, la zona costera de la ciudad, desde la desembocadura del río Almendares hasta la bahía y puerto de La Habana, incluido El Morro y la Fortaleza de la Cabaña.

El diseño y construcción estuvo a cargo de los arquitectos estadounidenses Max Abramovitz (1908-2004) y Wallace Harrison (1895-1981), cuya firma, Harrison & Abramovitz, radicaba en Nueva York. Es de estilo modernista-brutalista, similar al Lincoln Center y la sede de Naciones Unidas en Nueva York, de los mismos arquitectos.

Los jardines son obra del arquitecto californiano Thomas D. Church y el mobiliario estuvo a cargo de Knoll Associates. Las paredes fueron revestidas con piedra de Jaimanitas rosa-gris. Los cristales son verdiazules, para que la luz solar no moleste. Tiene aire acondicionado central, pero las ventanas se pueden abrir y disfrutar la brisa marina. El edificio recibió una reparación capital en 1997.

En 1977 fue reabierto para acoger la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Treinta y cuatro años antes, en 1963, Fidel Castro ordenó su confiscación, pero parece no lo logró: el inmueble sigue siendo propiedad del gobierno de los Estados Unidos.

En la década de 1940, la Embajada de Estados Unidos y la Oficina de la Cámara Americana de Comercio funcionaban en el Edificio Horter 115, en Obispo entre Oficios y Baratillo, Habana Vieja. Entonces, era habitual que en esa zona de la capital se alojaran embajadas, bancos, firmas de abogados y peritos mercantiles, grandes almacenes, tiendas y librerías, entre ellas La Moderna Poesía.

De aquella época, en internet se localizan cartas, documentos e informes, como el estudio realizado en 1947 por el escritor H. Bartlett Wells sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y que tal vez a los especialistas interese leer.

Por su arquitectura, por su importancia política y por estar situada frente al Malecón, es la Embajada más fotografiada.

Tania Quintero

Foto: Tomada de Miami Herald.

2 respuestas para “La embajada frente al Malecón. Por Tania Quintero”

  1. Gracias Tania Quintero y Zoé Valdés por publicar el estudio de Barlett Wells. Es simplemente fascinante y tristemente cierto. Las carácteristicas que describe de los politicos y comerciantes cubanos a finales de la década de los 40 son exáctas. La indisciplina, las intrigas y a la vez la actitud suplicante de los dirigentes fueron causas de lo que vino después.
    Un documento devastador para los seguidores del Partido Auténtico, que según el autor no se alejaba mucho de la plataforma comunista, escondido bajo un manto «populista» algo que ahora sabemos es un concepto fatal para sociedad en desarrollo.
    Insto enfáticamente a los lectores de El Blog que lean detenidamente ese informe secreto entre diplomáticos estadounideses escrito en La Habana en 1947.
    Gracias de nuevo a Mmes. Valdés y Quintero.

  2. la conciencia de la periodista robo–ilucionaria

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