Mil caras de Augusto. Por Pedro G. Cuartango

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2 respuestas para “Mil caras de Augusto. Por Pedro G. Cuartango”

  1. Augusto sin lugar a dudas es siempre un personaje célebre de particular relevancia. No sólo transformó Roma en una ciudad de mármol, después de recibirla de madera. Creía en la dignidad y no en la pomposidad, favoreció la creación literaria y le dio aires nuevos al Estado romano, entre una infinidad de realizaciones. Tal vez, en medio de sus virtudes numerosas y sus defectos propios de una época; sobresale su sentido del humor caustico. En una ocasión fue a casa de un cortesano y le sirvieron una comida mala y mal elaborada. Al despedirse de su anfitrión le murmuró: «No tenía ni idea de que fuera tan amigo tuyo». Por otra parte, al morir un funcionario romano que había contraído deudas por una suma considerable (20 millones de sestercios). Augusto envió a un agente a la subasta de propiedades del fallecido. En la subasta, Augusto encargó la compra de la almohada del hombre muerto para su uso personal. La gente se asombró por aquello. Más tarde el emperador explicó: «La almohada en la que él era capaz de descansar con todas esas deudas debe ser especialmente propicia para el sueño.»

  2. Interesantes sus pinceladas Cubanotriste… Con tanto dictador vulgar yo, suspiro por Augusto..

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