Una conferencia inolvidable de Umberto Eco. Por Zoé Valdés

No recuerdo exactamente en qué año de la década de los ochenta asistí a una conferencia del célebre escritor y profesor Umberto Eco en el Instituto Cultural Italiano de París. Yo había leído casi toda su obra publicada, notablemente La definición del arte, La estructura ausente, Socialismo y consolación, El superhombre de masas, Apocalípticos e integrados, El nombre de la rosa, editados por Tusquets y Lumen, y que mi querida amiga, escritora y editora, Esther Tusquets me había enviado muy amablemente a París. El péndulo de Foucault, entre otros libros que aparecieron posteriormente a esa conferencia los leería más tarde, por supuesto. En aquella época yo leía de manera avorazada, sin muchas veces entender lo que leía. La lectura de Umberto Eco poseía esas características, me dejaba varada en una especie inocencia ignorante, pero por suerte, Eco introducía sus fuentes de lectura en sus libros, y su lectura nos conducía a estrenar otras lecturas que me iban abriendo las entendederas.

Así recuerdo aquella conferencia de Umberto Eco, donde no sólo fue explicativo de sus libros, además brindó una amplia demostración de sus lecturas, abriéndonos un camino inteligente hacia el conocimiento. Yo tenía veintitantos años y era la primera vez que podía escuchar y preguntarle a un sabio. La sala estaba repleta y aunque mi timidez se interpuso al inicio, una vez que varias personas hicieron sus preguntas yo me lancé con una, muy simple: ¿Qué le recomienda usted a un joven escritor? Y su respuesta fue también sumamente sencilla: «Le recomiendo lecturas, devorar libros. Escribir con la intuición y el intelecto, en este orden, catarsis, vida y conocimiento». Su respuesta siguió en una elaboración que yo sería incapaz de repetir aquí, pero que me penetró muy hondo y nunca más me abandonó.

Era todavía una época en que no existían los celulares y había que ser un conocido y tener un nivel de confianza con el escritor para poder pedirle una foto. Por mi cabeza no pasó entonces llevar una cámara. Yo iba estrictamente a oír al escritor y lo que me llevaría como eterno recuerdo serían sus palabras. Así ha sido. Durante todos estos años ha permanecido intacta en mi memoria aquella conferencia. No me llevé su imagen guardada dentro de un aparato, conservé sus palabras sembradas en mi alma. Sí, ya lo sé, es algo que no se puede colgar en Facebook, pero se puede adivinar en mis libros.

Zoé Valdés.

3 respuestas para “Una conferencia inolvidable de Umberto Eco. Por Zoé Valdés”

  1. Millones hemos devorado cientos de libros y apenas logramos alguna frase que roce la Literatura. Siempre recuerdo una cita del sargento Roberto Fdez Retamar, el grado se lo adjudico el Premio Nobel y comunista empedernido y excelso poeta Pablo Neruda. Retamar esciribio que «se nace escritor como se nace jirafa». Desde jovencita adivinamos que llegarias a la cumbre de la Lit. Universal. Y asi fue.

  2. el tambien tiene que haber quedado impresionado con la flaquita mas linda y con mas swing que produjo la habana de esos años.

  3. una pequeña dama entre los grandes que se ha hecho grande entre los grandes y no podia ser diferente.

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