La Universidad de La Habana expulsa a reconocido economista | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg

El dinero proveniente de la venta de armas se invertía en drogas, que altos funcionarios en Washington introdujeron en barrios pobres de EE.UU.

Origen: La Universidad de La Habana expulsa a reconocido economista | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg.

Nota mía: Esta es la «apertura» y los «cambios» a los que se refieren algunos.

ZV.

2 respuestas para “La Universidad de La Habana expulsa a reconocido economista | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg”

  1. esos son los cambios nadie puede ser mas inteligentes que ellos, nadie puede razonar mas que ellos nadie puede reformar mas que ellos en fin que solo ellos tienen la barita magica para convertir todo en hambre miseria y destruccion todo lo demas tiene que ser eliminado

  2. Con mi nombre y apellido quiero expresar mi sorpresa y desconcierto ante la explulsión de este brillante economista cubano de su lugar de trabajo. Conocí a Omar durante mi estadía como diplomático argentino en La Habana (2006-2009) y lo invité a la residencia de nuestra embajada más de una vez. Me impresionaron siempre su solvencia como economista y –algo fundamental en Cuba– su prudencia y cintura política para decir cosas incómodas pero que responden a la más absoluta «verita effettuale», como llamaba Maquiavelo a la realidad más evidente.

    Omar Everleny Pérez Villanueva ha sido para mí, además, de gran ayuda cuando, ya alejado de Cuba, le solicité asesoramiento y material de investigación para mi tesis doctoral sobre los 50 años de la Revolución Cubana, que aún redacto. Los valiosos aportes académicos de Omar, traducidos en certeros diagnósticos y en respetuosas sugerencias sobre cursos de acción, no sólo han constituído una insustituible guía para mí sino, lo más importante, para muchos economistas, dentro y fuera de Cuba, incluidos varios centros de excelencia académica de Estados Unidos, que visitaba con frecuencia y donde sus conocimientos eran muy bien atendidos.

    Una verdadera lástima.

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