Francesca Woodman – Fondation Henri Cartier-Bresson

Francesca Woodman – Fondation Henri Cartier-Bresson

Origen: Francesca Woodman – Fondation Henri Cartier-Bresson

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En 1998 recibí un hermoso regalo de la editorial Actes-Sud, donde yo edité y edito mis novelas y mi poesía. Alzira Martins me envió un grueso libro dedicado a la obra de Francesca Woodman (1958-1981), una joven fotógrafa norteamericana que se suicidó en Nueva York lanzándose de uno de los célebres inmuebles de la ciudad a los veintidós años. Su obra me impactó y me absorbió. Empezó ella a deslizarse furtivamente en mi vida, dentro de mi, y no podía sacármela de ahí donde se me hundía. Sus fotografías me han perseguido y yo las he recibido, muy estudiosa, durante veinte años. Me impresiona que una mujer tan joven haya construido una obra como de cien años, con una precisión conceptual admirable.

En Londres, hace ya algún tiempo, fui yo la que se introdujo en su vida a través de las fotografías que se mostraron en la galería que celebraba su desbordante creatividad.

Marcela Rossiter, amiga y también fotógrafa, a quien conocí en los años ochenta en París, me invitó ayer a esta exposición de la joven artista en la Fundación Henri Cartier-Bresson de París. El azar concurrente lezamiano quiso que nos encontráramos con una primera foto en la que aparece una mujer recostada encima de su mano junto a un caracol. Un cobo, como el que yo le traje de Cuba a Marcela hace más de tres décadas. Un cobo como el que aparecía en aquel último cuadro de otra exposición, aquella dedicada al Marqués de Sade en el Musée d’Orsay y que fue la última que Marcela y yo visitamos juntas. Aquella exposición cerraba con un caracol, esta de Francesca Woodman se nos abrió con el mismo caracol, en forma de cobo, igual al de mi primer obsequio a Marcela.

Después de la exposición asistimos a dos conferencias magistrales de los escritores Hélene Giannecchini y Yannick Haenel.

Francesca Woodman realizó su primera serie de fotos a los catorce años, se autorretrató desnuda en el cementerio de Boulder, Colorado. En una de esas fotos se la ve desnuda atravesando el monumento de una tumba.

Zoé Valdés.

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