El calificativo de ex-cubanos que dio Randy Alonso a atleta levanta ola de rechazo entre exiliados cubanos. Por Fabiola Santiago. Y una aclaración mía

Después que el atleta cubano Orlando Ortega ganó dos medallas de plata para España y se negó a que lo envolvieran en la bandera cubana, Randy Alonso, conductor del programa propagandístico de la TV cubana ‘Mesa redonda’, causó una tormenta cuando calificó a Ortega de ‘ex cubano.’ Los cubanos que viven fuera de la isla respondieron en las redes sociales con: #YoNoSoyExCubano

Origen: El calificativo de ex-cubanos que dio Randy Alonso a atleta levanta ola de rechazo entre exiliados cubanos | El Nuevo Herald.

Aclaración mía:

Leo que Fabiola Santiago responde brevemente en uno de los párrafos de este artículo que enlazo aquí a lo que afirma fue un insulto de mi parte a su persona, sin mencionar los insultos de su parte a los cubanos que la leen a diario, y mucho menos mencionar mi nombre (lo usual bajo el castrismo: borrar nombres del mapa). Deduzco, por su descripción, que se refiere a mi. Les recuerdo que en mi post empiezo dirigiéndome a ella afectuosamente.

Nos descubre Fabiola Santiago que ella me defendió cuando me atacaban de comunista (en Miami habrá sido), aunque yo nunca me enteré de esa hazaña suya, tan oportuna ahora y extremadamente bambollera, pese a que pudo contármelo en el pasado cuando nos encontramos en Miami como en París.

En París, donde vivo, los debates no se llevan con tanta vileza y extremismo y la elegancia y la ética periodística requeridas no autorizan a un periodista a usar el medio de prensa en el que trabaja para hacer gala y autobombo de una supuesta épica individual en relación a una figura pública.

Por otra parte, las autoridades político-administrativas que me otorgaron las ciudadanías, en este país y en España, averiguaron lo suficiente sobre mi para confirmar y asegurarse de que yo no había sido comunista. También lo hicieron las autoridades norteamericanas durante diversos mandatos que me dieron la visa de entrada a Estados Unidos en mis numerosos viajes, y mucho antes del relajito aduanero que se trae la administración de Obama en colaboración con los ñángaras terroristas castristas.

Primero: Supongo que nadie le pidió en mi nombre y mucho menos obligó a Fabiola Santiago a que me defendiera de una calumnia, acerca de la cual ella en calidad de periodista tampoco averiguó nada directamente conmigo. Si me defendió frente a esos molinos de viento que ella saca a relucir ahora lo hizo por su propio gusto e iniciativa y a desconocimiento mío. ¿Quién la mandó a hacerlo? Yo no fui, puesto que me entero ahora de semejante proeza, destacada en su periódico por sus propias palabras. Además, le aclaro a Fabiola Santiago: yo nunca fui comunista. Jamás milité en nada en Cuba, y siempre hice todo lo posible para evadir ese tipo de compromiso. De modo que le ruego no me confunda con otros con los que seguramente ella se ha codeado; y por si acaso y en sus aseveraciones hubiere una segunda intención y estaría queriendo meter ruido en el sistema o un venenazo rastrero, que en mi caso no tendría ningún efecto, porque reitero, soy inmune a todo lo que venga de la propensión cubana a sembrar la duda, la inquina, el odio y la maldad.

Segundo: No sé qué esperaba Santiago de mi. ¿Silencio eterno en forma de pago frente a un, pongamos que deber como ser humano, que yo desconocía? ¿Gratitud ante un chismorroteo que seguramente salió del mismísimo Comité Central como han salido tantas acusaciones falsas a otros escritores del exilio, y al que ella si de verdad me respetaba no debió de hacer caso, y para colmo tampoco se molestó en averiguar conmigo? Pero, ¿para qué hemos salido de Cuba si no es para entre otras cosas ejercer la libertad de opinión? ¿O es que sólo tienen derecho a opinar, digo, a insultar con sus opiniones, y hasta inventos, aquellos que se sienten amparados y respaldados por un cierto tipo de prensa?

Finalmente, tampoco voy a agradecer a Santiago que me haya defendido ante esos acusadores invisibles que asegura ella me llamaban comunista de manera infame, si es lo que ella pretende en su artículo, aunque lo dudo. No lo haré, y les diré por qué, pues porque ella todavía no me ha agradecido que yo permitiera que una periodista como ella, desconocida por mi en aquel momento y de la que yo también habría podido dudar en cuanto a su partidismo ideológico y político, de un periódico del sur de la Florida, me presentara a mi, una escritora reconocida mundialmente (como ella misma recuerda en su artículo) por su obra y sus públicas declaraciones anticomunistas, ante un auditorio de 1000 personas en mi primera participación en la Feria Internacional del Libro de Miami en 1996.

Zoé Valdés.

4 respuestas para “El calificativo de ex-cubanos que dio Randy Alonso a atleta levanta ola de rechazo entre exiliados cubanos. Por Fabiola Santiago. Y una aclaración mía”

  1. «Autora de una novela cubana clasica». Se trata de un halago despojado de cualquier ironia. Es que ella a veces se desborda. Yo votare por Trump y no soy supremacista. Calificar de cubanasa a Gloria Stefan es una hiperbole que roza la vulgaridad. Imaginense los gentilicios alemanasa, austriacasa, rusasa. Randy puede aspirar al Premio Nobel cantinflero. La Const. estalinista de los Castro de 1976 taxativamente expresa que el que adopte una ciudadania extranjera pierde la cubana y sin embargo obligan a los que ya son ciudadanos de numerosos paises a comprar un carisimo pasaporte cubano y a firmar una planilla en la Aduana donde tienes que marcar con una x que eres ciudadano cubano. Semejante descaro ratero y contradictorio no tiene comparacion en la historia universal de las infamias.

  2. Yo abandoné la ciudadanía cubana con gusto. No porque no era cubano, sino porque tenerla es ser esclavo de la dictadura. Ortega actuó bien al usar la bandera española, hoy día representa España, y debe respetar el país que lo recibió y le dio la ciudadanía. Y el que se rinda y marque ser cubano por un viajecito a la isla debe crecer los timbales (o las timbalas si es mujer).

    Supongo porque estoy más gastado y he pensado esto durante años, y porque ningún esbirro de la dictadura se va molestar escribiendo sobre mi, no me importa lo que escriben.

    El esbirro de la dictadura debe ser considerado como una rata de laboratorio, hay que leer lo que dicen, pesar lo que piensan, y después decidir qué se puede hacer con esa información. La meta final es eliminar la dictadura, destruirla, borrar eso del mapa como un cáncer maligno. Y eso llevará décadas.

    No se empantanen tanto en lo que dicen. En cuanto a lo de haber sido comunista, yo no sé lo echaría en la cara a nadie siempre y cuando hoy día no coopere con esos monstruos. Uno puede cambiar de opinión. Y quizá el que le meta una daga por el corazón a la dictadura es comunista hoy día, pero no está de acuerdo con el rumbo de dictadura hereditaria y más bien fascista que ha tomado el régimen.

  3. Zac zac ahi al duro y sin guante pa’ que te respeten a ella le vendria bien la cancioncita del arrabalero podemista esa de la «minga»

  4. No veo mucha diferencia entre supremacía cubana y ex-cubano. Los dos comentarios tiene semajante raiz, el desprecio, uno huele a envidia de libertad.

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