ÁLVARO LEYVA DURÁN, OTRO INTOCABLE AGENTE DEL MARKETIN DE LA GUERRILLA DE LA FARC. Por Salomón Zahav Aretz

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Fue Leyva quien logró el histórico encuentro entre el jefe de las Farc y Andrés Pastrana. Y a la manera sigilosa del propio bicho político, consigue, a pocos días de las elecciones presidenciales, la reunión con Andrés pastrana, Manuel Marulanda Vélez y Jorge Briceño, el Mono Jojoy; es cuando las Farc hacen presidente al Andrés Pastrana.

De similar forma llega a ser Leyva, el anfitrión del encuentro que tuvieron en San José de Costa Rica, Raúl Reyes y Phill Chicola, emisario del presidente de los Estados Unidos Bill Clinton.

Leyva, después de ser concejal y diputado, en 1978 salió elegido a la Cámara de Representantes por el “ospino-pastranismo”. Entonces, entre sus contradictores empezó a coger fama de insolente y engreído. “Francotirador”, llegaron a decirle en debates.

Mientras algunos hacían esfuerzos por conservar los rezagos del Frente Nacional, él sacaba a relucir su enrojecido mamerterío comunista en torrente verbal para desajustar los esquemas. En 1982, su estilo le dio resultado y con 120.000 votos y su consigna “Leyva responde” accedió al Senado. El nuevo presidente Belisario Betancur enarboló sus banderas de paz y no dudó en respaldarlo. Aunque dos años después ejerció el Ministerio de Minas y Energía, su labor principal fue integrar la Comisión Nacional de Verificación, organismo clave para los acuerdos de paz con las Farc…¡ cojones! y con Leyva las Farc, ahiii…que ahii…ahii y ahiii.

En ese contexto, Leyva Durán inició sus contactos con la guerrilla, visitó sus campamentos, escuchó sus historias y construyó una relación con sus principales líderes que aún conserva. En el plano público, no se cansó de advertir que las observaciones de la Comisión de Verificación del cese al fuego suscrita en 1984 no eran atendidas. Además, fue de los políticos diferentes al anexarse, sin ambages, a la Unión Patriótica, brazo político de las Farc., que se atrevieron a decirle al Ejército Nacional que “actuaba como una rueda suelta en la política de paz del Gobierno”.

Para febrero de 1986, no solo la paz estaba lejos, sino que el propio Álvaro Leyva sufrió en carne propia los rigores de la estigmatización. En una gira política en Tudela (Cundinamarca), su comitiva fue atacada a bala.

Después, durante el gobierno liberal de Virgilio Barco, iba sintiéndose un Leyva, como pez en el agua por lo de una violencia exacerbada y los colosos de la guerra a sus anchas, donde la tregua con las guerrillas se va rompiendo de un todo. Siendo aquí cuando con las Farc, el puntillazo fue la emboscada a un convoy del Ejército en Caquetá en junio de 1987 con saldo de 27 militares muertos. Y de manera asquerosamente chantajista sabe aprovechar Leyva, dándoselas de perseverante en la búsqueda de la paz. El primer momento fue a raíz del secuestro del dirigente conservador Álvaro Gómez por parte del M-19 en mayo de 1988, cuando un Leyva, estuvo haciendo parte de la comisión integrada para negociar su liberación.

El 20 de julio fue liberado Gómez Hurtado y Leyva animó los encuentros que impulsaron a la sociedad civil a recobrar los diálogos de paz. A finales de ese doloroso 1988, conocido como el año de las masacres, las Farc y el M-19 le hicieron saber al exministro su apoyo a la creación de una comisión para la cesación de armas, que él se encargó de promover. Su idea era integrar un grupo de cinco personas de resonancia nacional para examinar durante 30 días las condiciones y establecer diálogos directos entre Gobierno e insurgencia.

La respuesta de algunos sectores políticos fue acusarlo de obtener provecho económico de los secuestros. En el Congreso se oyeron voces señalándolo de “intermediario de la industria montada por el guerrillero cura Pérez yTirofijo”. En vez de amilanarse, Leyva persistió en su cruzada y en marzo de 1989 no sólo se creó la Comisión Promotora de la Política de Reconciliación, con la presencia de los expresidentes Alfonso López y Misael Pastrana, sino que las Farc replicaron decretando un cese unilateral del fuego que no duró mucho tiempo.

Ese mismo 1989 lanzó su primera candidatura presidencial, avalada además por un libro que dio de qué hablar: La guerra vende más, escrito para resumir sus acciones como mediador de los procesos de paz. Al final, el elegido fue César Gaviria y él terminó como constituyente en las listas de la Alianza Democrática de la reinsertada guerrilla del M-19. Un escenario donde sacó a relucir sus dotes de legislador, sin ceder a sus detractores que lo calificaron de “estafeta de las Farc”. Sin pelos en la lengua, tildó de “vagabundo” al ministro de Defensa, general Óscar Botero, por sus señalamientos.

Entonces Leyva apareció protagonizando otro intento de diálogo. El 30 de abril de 1991, en compañía de una delegación política del Congreso con varios insurgentes de las Farc, el Eln y el Epl, e ingresó a la Embajada de Venezuela en Bogotá para reclamar conversaciones de paz para la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. El gobierno Gaviria aceptó la propuesta y el 15 de mayo se hizo una primera reunión en Cravo Norte (Arauca), en la que se convino iniciar una mesa de diálogos en Caracas (Venezuela). El 3 de junio de 1991 se instaló el proceso. ¡ y los castro y el chavismo ahiii…que ahiii…ahiii y ahiii…¡ No… cosa más grande….!

Lo anterior no duró mucho. En febrero de 1992 se trasladó a Tlaxcala (México) y para mayo ya estaba desecha la mesa de negociación, por la muerte en cautiverio del exministro Argelino Durán. En entrevista concedida a Los Informantes, Leyva Durán recordó que en una de las crisis de ese proceso de paz lo llamó el entonces ministro de Gobierno, Humberto de la Calle, para pedirle su ayuda porque se venían las elecciones y no podían romper. Lo hizo, y aunque el proceso duró un poco más, no pudo sostenerse en el tiempo.

Cuando llegó la era de Ernesto Samper, en 1994, Leyva estuvo atento a colaborar, sobre todo porque el nuevo gobierno dio un paso crucial: la adhesión de Colombia a los Protocolos de los Convenios de Ginebra que le dieron vigencia al Derecho Internacional Humanitario en el conflicto armado de Colombia. No obstante, cuando se avanzaba hacia diálogos con las Farc con desmilitarización del municipio de Uribe (Meta), estalló el escándalo del proceso 8.000 y los esfuerzos de paz se fueron a pique. Leyva nunca dejó de aparecer en escena.

La prueba es que cuando las Farc se tomaron la base de Las Delicias (Putumayo), en agosto de 1996, y además de 28 víctimas, se llevaron a 60 prisioneros de guerra, en el capítulo de 289 días de forcejeo entre el Gobierno y la guerrilla para liberarlos, uno de los negociadores fue Álvaro Leyva Durán. Aunque el gestor principal fue otro de los del mamerterío comunistas de niñosbien José Noé Ríos, un dirigente conservador quien estuvo aprovechando cercanías suyas con las Farc., y un 15 de junio de 1997, en un área despejada de 13.161 kilómetros, los militares recobraron su libertad y las Farc anunciaron sus condiciones para un proceso de diálogo.

Sin embargo, antes de que la historia del Caguán tomara forma, Leyva apoyó otra iniciativa que terminó en escándalo. El dirigente liberal Juan Manuel Santos buscaba la salida de Samper de la Presidencia a través de un acuerdo con los grupos armados de distintos bandos. En un helicóptero del zar de las esmeraldas Víctor Carranza, Leyva acompañó a Santos a hablar con Carlos Castaño. También ayudó para que hablara con la guerrilla. Al final, el asunto no cuajó, como tampoco la Constituyente planeada.

En 1998, Andrés Pastrana le ganó la Presidencia a Horacio Serpa y el artífice del golpe mediático definitivo fue Álvaro Leyva. La foto en la que apareció Pastrana con Manuel Marulanda antes de la segunda vuelta fue determinante. La promesa fue un nuevo proceso de paz y todos sabían que Leyva iba a ser el hombre clave. Pero se atravesó el entonces fiscal Alfonso Gómez Méndez, quien lo vinculó a un expediente por supuesto enriquecimiento ilícito. Por fortuna para Leyva, el gobierno de Costa Rica le dio asilo en octubre de 1998. Lo del fiscal Alfonso Gómez Méndez, llegando a ser un enfrentamiento de intereses particulares, puesto que el fiscal Alfonso Gómez Méndez, junto con Leyva, ya hacían parte de la narco guerrilla de aquel entonces.

El lío judicial a Leyva, le amargó la vida por seis años, lo marginó del proceso de paz y hasta fue capturado en Madrid (España) por la Interpol en 2002. A Álvaro Leyva lo venía buscando desde hace un año la Interpol, en virtud de una orden de captura internacional por presunto enriquecimiento ilícito con dineros del narcotráfico. Entre otras cosas ¿qué hacía Álvaro Leyva, un hombre con gran acceso a las Farc- en Madrid? Pero el capítulo más difícil de este viacrucis personal, lejos de Colombia y del proceso de paz en el que estaba destinado a ser protagonista, fue el asesinato de su mano derecha, el representante a la Cámara por Cundinamarca Jairo Rojas, ajusticiado por el paramilitarismo en agosto de 2001.

Cuando salió de esta turbulencia, Leyva volvió a Colombia y siguió en lo suyo. Entonces gobernaba Álvaro Uribe, y sacó a relucir la fórmula que llamó “el arca de Noé”, que consistía en parar la guerra seis meses y buscar consensos políticos. Era el final de 2005, pero Uribe sólo pensaba en reelegirse. Luego Leyva insistió en una zona de encuentro entre Pradera y Florida (Valle del Cauca), para negociar la libertad de los políticos y militares cautivos. Tampoco fue escuchado. Al poco tiempo cae en otra frustración intentando el “Plan retorno a casa” en 2007 y Uribe no se lo permitió.

Aun así fue la persona coadyuvante en lo de recobrar los cuerpos de los once diputados del Valle asesinados por las Farc en junio de 2007. Nunca dejó de aportar ideas para solucionar el drama de los secuestrados, algunos hasta una década en las cárceles de la selva.

Mucho antes de la Operación Fénix en marzo de 2008, en la que murió bombardeado en Ecuador el jefe guerrillero Raúl Reyes, que al hallar el Ejército Colombiano los computadores de Reyes, ya se le tenía vinculado a Leyva con la “farcpolítica”.

Desde habitual discurso de mamertismo comunista Álvaro Leyva Duran, se denomina así mismo proveniente de la élite de los clubes y el poder económico de “la sociedad instalada”. U otro niñobien, conformando desde la comodidad de clase otra de las fichas claves del comunismo armado contra su país. Pero de manera eufemística le hacen aparecer como el querubín recién descendido de los cielos con la varita mágica solucionando, más que todo a favor de los castro, la compinchería de la Habana. Al cual le han hecho aparecer como el autor intelectual del último logro de los diálogos de La Habana: la maniobra para constitucionalizar el acuerdo final, mediante el Derecho Internacional Humanitario y a partir de lo más grosero e insultante de estar reclamando un segundo plebiscito. No siendo sino otro de los niñosbien manteniendo parte activa en tales huestes mamertas, que de manera asolapada y por secula seculorum van socavando las instituciones. Cuando en sí, el director de Voz, semanario comunista de la guerrilla, Carlos Lozano, ha sostenido que Leyva es la persona del establecimiento con mayor credibilidad dentro de las Farc,. La verdad, es que éste siempre tuvo bien claro que lo suyo era prepararse para lo que se perfilaba como inminente: los diálogos de La Habana. Cuando se formalizó la fase exploratoria en febrero de 2012, el gobierno Santos advirtió que no habría mediadores. Un año después, el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, sin nombrarlo, lo acusó de reunirse con las Farc sin permiso del Ejecutivo.

Lo más funesto de todo es ver cómo las altas esferas del actual gobierno van enfatizando la cosa de La Habana, es decir, por acolitar con rabiosa obediencia la imperativa orden viniendo de los castro.

No se mueve en las sombras, ya que para nadie es un secreto que el Álvaro Leiva, es el agente de marketin de la FARC, como muchos niñosbien de la burguesía colombiana que de vieja data se mantienen activos con la guerrilla. Tengo la absoluta convicción de que si esto sucediera con los Israelí, unos Israelí, que si llevan en la sangre lo suyo, ya sin duda alguna el Mossad –Israelí, a este tipejo se lo hubiera quitado de arriba, como sucedió con el profesor de dramaturgia Argelino Mohamad Buidía en Paris…y otros muchos.

Salomón Zahav Aretz.-

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