El satrapita. Por Zoé Valdés

Origen: Libertad Digital

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4 Replies to “El satrapita. Por Zoé Valdés”

  1. Si lo “suicidaron,” pudiera ser por cuestiones de (mucho) dinero y propiedades del padre (por malhabida que sea la fortuna) de lo cual el sería heredero, y que otros querían para ellos. El tipo políticamente no pintaba ni daba color, o sea, nunca iba a ocupar el trono ni mucho menos, y en ese sentido no era amenaza ni problema para nadie. Pero, aunque nunca se puede confiar en las explicaciones oficiales del castrismo, creo que probablemente se suicidó, aunque hayan “ajustado” los detalles del suceso para el consumo público, sobre todo en el exterior. En resumen de cuentas, “Fidelito” era una suerte de hijo bobo, lo cual cuadra con mi impresión de que su madre fue una comemierda y que él salió a ella en ese sentido.

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  2. Cierto, para ser físico nuclear no se puede ser tan bobo, pero eso se refiere a un físico nuclear de verdad, lo que no me consta que Fidelito fuera. Puede haber sido físico nuclear como la Aleida Guevara es pediatra y Mariela Castro es “sexóloga,” o como Raúl Castro es “general.” Siendo hijo de Fidel Castro, al tipo lo pudieron hacer prácticamente lo que le diera la gana al padre (como hizo al “Che” el zar de la economía cubana). La “revolución” siempre estuvo repleta de gente aparentando ser lo que no eran.

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