La plaza a reventar. Por Zoé Valdés

Origen: Libertad Digital

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12 comentarios en “La plaza a reventar. Por Zoé Valdés

  1. Zoe, felicitaciones por ese formidable artículo. Pienso igual que tú en ese aspecto; tengo familia allá pero afortunadamente no están en el grupo de los carneros apruebalotodo. Y un sobrino que está acá pero creo que, paradójicamente, íntimamente lamenta el no vivir por el momento en la náusea que es la Cuba hoy y desprecia a los exilados de Miami. Hoy día hay de todo en la familia cubana. Vicente Boffill.

    > Yn May 3, 2018

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  2. Es tan triste como bochornoso, pero se trata, claramente, de un pueblo enfermo, muy enfermo, (de)formado en un ambiente anormal, patológico y miserable. Son lo que conocen, lo que saben, lo que han vivido toda sus vidas, aunque por supuesto se ven como gente normal y razonable. Por eso ignoran o rechazan todo intento de hacerles ver la realidad y de reformarlos, lo cual parece imposible, pues han crecido torcidos. Es una gran tragedia, y esto es el “triunfo” del castrismo.

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  3. Y desgraciadamente, el pueblo cubano, incluyendo el “de antes,” no mereció ni merece seres como Martí, Heredia, Varela y otros semejantes. Tanta angustia, tanto sacrificio, tanto trauma, y para qué? La historia, implacable, lo dice todo.

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  4. Ese es el problema, que no se trata solamente del desastre del “hombre nuevo,” o sea, que la podredumbre viene de lejos, de antes de 1959–y eso no lo creó Fidel Castro, aunque muy bien que le vino y mucho provecho que le sacó. Lo que pasa es que, antes de la era castrista, los podridos estaban en el closet, y solamente se destaparon cuando la “revolución” les dió la luz verde. El hecho es que había mucha, muchísima miseria humana antes de Castro, y no se sospechaba su magnitud hasta que se quitó la careta e hizo ola, por no decir tsunami.

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  5. Que se puede esperar de los que viven en la finca castrista? Hasta muchos de los que vivimos en el exilio se rindieron, tiraron la toalla y regresaron a pasear a ver la miseria que se convirtió el pais que nos echó, incluyendo mi hermana y otros familiares. Se rindieron a la nostalgia, se comieron el orgullo bajaron la cabeza y regresaron al escenario del crimen.

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  6. Los sentimientos pueden ser contraproducentes, por no decir traicioneros, y muchos cubanos han sido y son presa de ellos. Eso explica el enorme poder de lo que acaba siendo un chantaje sentimental, a base del cual billone$ entran a Cuba a cambio de nada anualmente, provenientes de cubanos en el exterior–y eso es uno de los principales sostenes de la tiranía castrista. También explica la persistente comeduría de mierda de los cubanos con nuestra puta madre patria, lo cual debió terminar con el genocidio de Weyler, sino antes. Y por supuesto la nostalgia puede resultar traicionera, algo que yo también he visto en mi familia–pero no en mi madre, que siempre estuvo muy clara al respecto: la Cuba “de antes” fue liquidada y deió de existir, y ella la enterró como se hace con muerto.

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  7. “Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas. Diógenes contestó: Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador”

    Diógenes de Sinope
    (Filósofo griego perteneciente a la escuela cínica).

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