El Pacto de Zanjón. Por Robert Alonso

EL PACTO DE ZANJÓN

En 1868, los independentistas cubanos le declararon la guerra a España… una cruenta guerra que duró 10 años y de ahí su nombre histórico: “La Guerra de los Diez Años”. Los independentistas capitularon en un pequeñito caserío llamado El Zanjón, en la provincia de Camagüey, donde el 10 de febrero de 1878 se firmó el histórico “Pacto de Zanjón”.

Sin embargo, el Mayor General Antonio Maceo y Grajales (hijo de Don Marcos, un venezolano y de Mariana, una dominicana) no estuvo de acuerdo con tal capitulación y elevó su desacuerdo en lo que la historia conoce como “La Protesta de Baraguá”.

Tras el “Pacto de Zanjón” y a pesar de “La Protesta de Baraguá”, la paz retornó a Cuba… pero no duró mucho. Un año y seis meses después, en agosto de 1879, reventó lo que se conoce como “La Guerra Chiquita”, que duró poco más de un año, finalizando en diciembre de 1880. Por cierto, el grito de “¡Patria o Muerte!”, que Castro hiciera popular, es una copia modificada de aquel que se escuchara el 24 de agosto de 1879 en las cercanías de la ciudad oriental cubana de Holguín: “¡Independencia o Muerte!”

Los españoles volvieron a derrotar a los independentistas cubanos y el 3 de diciembre de 1880 se firmó la capitulación por parte de los “mambises”, patriotas cubanos.

Pero ahí no terminó “la cosa”. Los malos acuerdos no conllevan a una paz duradera. Así sucedió en 1919 cuando los alemanes firmaron la capitulación, poniendo fin a la Primera Guerra Mundial, en la ciudad francesa de Versalles, en lo que se conoce como “El Tratado de Versalles”.

En la Cuba colonial, los españoles habían derrotado a los “mambises” en dos oportunidades, pero no habían eliminado las ansias de independencia del pueblo cubano. En consecuencia, el 24 de febrero de 1895, reventó “La Guerra Necesaria”, que terminó unos tres años y medio después: el 12 de agosto de 1898.

Para lograr derrotar al poderío imperial español, los cubanos necesitaron de la ayuda del gobierno estadounidenses, quien le declaró la guerra a España el 25 de abril de 1898, conflicto bélico que tuvo una duración de 3 meses y 17 días: hasta el 12 de agosto de aquel mismo año.

Diversos presidentes estadounidenses, como John Quincy Adams, James Polk, James Buchanan y Ulysses S. Grant, habían intentado – por su fuerte valor económico, agrícola y estratégico – comprarle a España la isla de Cuba. España siempre se negó a venderla, ya que Cuba no solo era una cuestión de prestigio para la corona española, sino que se trataba de uno de sus territorios más ricos y el tráfico comercial de su capital, La Habana, era comparable al que registraba en la misma época la importante ciudad de Barcelona.

En plena “Guerra Necesaria”, llevada a cabo por los “mambises”, Estados Unidos – sin solicitar permiso – envió a La Habana un acorazado de segunda clase llamado “Maine”. Hubo protestas por parte de España, pero el asunto se resolvió diplomáticamente y en la noche del 15 de febrero de 1898, el capitán general de España en Cuba – Ramón Blanco – le dio un agasajo al capitán de navío Charles Dwight Sigsbee, encargado del “Maine”. Justo cuando todos disfrutaban del baile, siendo las 9 y 40 de la noche, el cielo de la bahía habanera se iluminó con la tremenda explosión que partió en dos al acorazado “americano”. De los 355 tripulantes del navío, murieron 254 marineros (la mayoría de raza negra) y dos oficiales.

La prensa estadounidense, liderada por el editor William Randolph Hearst, inmediatamente acusó a España de lo que se decía fue un “acto de guerra”. En consecuencia, luego de abrumadoras presiones mediáticas, EE.UU. le declaró la guerra a España, a pesar de que hasta la fecha jamás se supo qué, quién o por qué explotó “El Maine”. No obstante, en 1975, el Almirante de Estados Unidos, Hyman G. Rickover, al frente de un equipo de investigadores, reunió todos los documentos e informes de las comisiones encargadas de la investigación en 1898, las de 1912, cuando se extrajeron los restos del buque y cuantas declaraciones, publicaciones y fotografías pudo obtener. Después de un exhaustivo análisis de todo el material dictaminó, sin lugar a dudas, “que una fuente interna fue la causa de la explosión del Maine”.

Como resultado de la capitulación de España, Estados Unidos se convirtió en el propietario de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam y estas islas pasaron a ser dependencias coloniales estadounidenses.

Las tropas estadounidenses abandonaron Cuba en 1902, pero se le exigió a la nueva república que otorgara bases navales a Estados Unidos. Asimismo se prohibió a Cuba suscribir tratados que pudieran atraerla a la órbita de otra potencia extranjera. También se garantizó la capacidad de intervención de Estados Unidos en el nuevo estado a través de la Enmienda Platt, vigente hasta 1934. A Filipinas se le concedió un autogobierno limitado en 1907 e independencia absoluta en 1946. En 1952 el Congreso de los Estados Unidos aprobó para el territorio no incorporado de Puerto Rico, un gobierno propio limitado en lo que se llamó “estado libre-asociado”, el cual persiste hasta la fecha.

No pocos cubanos se lamentan hoy de que España no le vendiera Cuba a Estados Unidos, pues sería hoy un estado más de la Unión. Otros ven con buenos ojos la independencia de los estadounidenses. Queda abierta la pregunta si los “mambises” hubieran logrado vencer al poderío español, sin la necesidad de la ayuda militar “americana”. Cosas de la historia.

Venezuela se encuentra hoy donde se encontraba Cuba en febrero de 1989, justo antes de la explosión del “Maine”. ¿Se convertirá la expulsión de los “americanos” de Venezuela por parte de Maduro, en la espoleta que emulará a la explosión de aquel acorazado estadounidense de segunda clase? Difícil saberlo.

Lo cierto es que “El Pacto de Zanjón”, no le resolvió el problema a Cuba, como no le resolvió “El Tratado de Versalles” el problema al mundo de entonces. Una cosa sí es cierta y nadie lo pone en duda: Cuba estaba mucho mejor con los españoles y con los “americanos” que como lo está hoy y desde hace ya 60 años.

Saquen Uds. sus propias conclusiones.

Miami 26 de enero de 2019
Robert Alonso
“El Guarimbero Mayor”

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