Los dueños de los perros. Por Miriam Gómez

Hace mucho tiempo otro esclavo (ahora un hambriento detrás de invitaciones para comer de los extranjeros. Yo estaba cenando con uno de esos extranjeros, un amigo, en uno de los mejores restaurantes de Londres, él me contó con verdadera lástima la merecida vejez de este rastrojo humano, a lo que le contesté que si yo supiera su dirección le enviaría el menú del restaurante para que viera cómo está pagando por vender el alma y a Cuba) dijo que Guillermo era un contrarrevolucionario visceral, a lo que Guillermo contestó cuando alguien le preguntó (Guillermo no hablaba con los perros) que sí, que él era un contrarrevolucionario de corazón, esa víscera tan principal.

Ahora a este otro esclavo con cadena larga le podría decir que sí, que Guillermo era un anexionista visceral, un anexionista de corazón de la democracia y del mundo libre. Pero recuerden a Guillermo, con esta clase de perros no se habla.

Miriam Gómez.

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