Ad Astra. Por Zoé Valdés

Acabo de ver Ad Astra. Cuánta cacharrería intergaláctica para retomar la parábola de Jesucristo y Dios Padre y entretenernos con Brad Pitt mudándose de un reverbero a una cafetera y de ahí a una olla de presión.

Eso sí, es él solito quien sostiene hasta el final ese tremendo clavo, más cerca de aquellos soporíferos desbarajustes soviéticos que de Stanley Kubrick -quien sigue siendo el mejor.

Brad ha ganado muchísimo como actor desde su soltería. La otra lo tenía encorsetado.

Bah.

Zoé Valdés.

2 respuestas para “Ad Astra. Por Zoé Valdés”

  1. Siento informarle a Pitt y toda la putiferia farandulera que ni los necesito en absoluto ni me interesan. Hace mucho rato que no tienen lugar en mi mundo, y si no fuera porque los medios siguen comiendo mierda con ellos sin parar, ni me acordaría de su existencia.

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