Carcajada sardónica. Por Ramón Muñoz Yanes

Carcajada sardónica.
A duras penas me sumerjo en el tráfago matutino aliviado por las carcajadas, secuelas de las noticias de la ergástula insular. Leo un post de Zoé Valdés donde profetiza con ese argot tan suyo, que Díaz Canel puede ocupar en un futuro la dirección de la emisora floridana reconvertida en altavoz de Villa Marista y me lo creo. Hijos de generales, edecanes de dictadores y toda una ralea de culpables conversos, integran su nómina. A Zoé me le pueden endilgar cualquier epíteto de sus enemigos declarados, pero la chinita tiene una puntería de francotirador de élite.
Otro titular cobra protagonismo, una paladar en Placetas desmantelada por la policía. ¿Noticia? La noticia es lo imprevisto, relevante y no lo cotidiano en la isla carpenteriana y tan junglera de Lam. Todo lo que prospera en Cuba es aniquilado por un ejército de nagües y una multitud de desdentados envidiosos conocidos como cederistas, lo demás es como decía mi vecino Fillo, p… y cepillo.
Hay que ser un coprófago consuetudinario para pretender ser un empresario nativo, esa potestad es propiedad de la familia biranesca y sus secuaces más cercanos. Algunos imbéciles se repatrian e invierten sus ahorros en un cuchitril y zas, de la noche a la mañana les fabrican una causa, le decomisan todo y justo es decir que merecido, por comecatibías de nivel olímpico. Otra carcajada.
Ahora corre el rumor de que Eliancito, el niño que cogió para el relajo al ya cansino exilio miamense, único plusmarquista mundial en tropezar quinientas veces con la misma piedra, será posiblemente elegido para un cargo de alto nivel en Cuba.
Todo va según lo previsto, Cuba algún día será dirigida por quien llama papá al asesino de su madre. Así debe ser, una isla de villanos, envidiosos y delatores no puede ser dirigida por otro que un canalla. Así debe ser, para gozar de un único detalle lógico dentro de su absurda existencia.
A la carga, mejor dicho a la recarga, mambises del XXI. Los dioses son sabios, según afirman algunos los ritos orishas introdujeron el caracol gigante africano. Cada día para atrás, la isla Cangrejo.
Pásame el cabo, Tacoronte.
R.Muñoz.

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