Bah y Rebah. Por Zoé Valdés

Leo por ahí por arriba de la coqueta polvorienta de Facebook que la patética castrista Yadira Escobar, con su inmensa incultura y su carente formación política -aunque sí ideológica-, se postula para un distrito de Miami (el 25 de Hialeah, según me comentan). Se veía venir. Le han dado mucha ala a esta tiparraca, demasiada ala, y no es de pollo. Invitándola a programas de televisión con opositores que, dicho sea de paso, han permitido que los mezclen con esa pedazo de imbécil, porque esos mismos opositores debieron responder: «NO, con esta basura no me siento en ninguna parte. NO le doy el prestigio de discutir conmigo porque no se lo merece, ¿quién es ella? No es nadie.» Pero no lo hicieron, se plegaron al ‘show’. Pues ahí tendrán ‘show’ para rato, y algo más: castrismo dentro del exilio y en el poder político.

Ahora algunos quieren, ansían, anhelan, y hasta exigen, que Otaola pida su expulsión de Estados Unidos, cual nuevo mago del exilio cuasi duro. No le pidan a los demás lo que ustedes no hicieron cuando se podía y se tenía que hacer. Ya es tarde, y ustedes mismos se tiraron la paletada de excrementos encima (con perdón de los excrementos), porque esta tipa es peor que la mierda, al querer ser tan democrátícos y permisivos con estos mojones comunistas.

Con gentuza como la Yadira Escobar y su familia es que el castrismo ha penetrado Estados Unidos hasta el tuétano, y con su presencia en la política de ese país es que lo irán destruyendo. Sepan que ustedes contribuyeron a esa destrucción.

De nada. Bah y rebah.

Zoé Valdés.

Una respuesta para “Bah y Rebah. Por Zoé Valdés”

  1. Si, …también en Miami hay muchos «camuflados» como disidentes conversos que hacen la puñeta a los verdaderos disidentes.

    Y lo digo yo, que tengo varios familiares que aprovecharon lo de «pies secos pies mojados» de Obama para irse a USA a vivir sin dar palo al agua y hacer de «mulas» para ganar un montón de $$$ revendiendo en Cuba lo que llevan en sus visitas a fimiliares (pero que a los familiares solamente le dan las «migajas» de lo que allí venden).

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