Danny Rojo, Matador. Por Zoé Valdés

DANNY ROJO, MATADOR.

Danny Rojo es en todos los sentidos un ‘matador’. Es mi amigo porque es un artista que admiro ‘à part entière’, y luego viene lo otro: la lealtad. Sin lealtad no se va a ninguna parte.

Danny Rojo lleva su música como un estandarte, un emblema del amor y la verdad. Allí donde se instala, se acomoda el amor, el deseo, la carne y sus consecuencias, la sinceridad y sus variadas estelas.

Este año entre los artistas triunfadores está Danny Rojo, como no podía ser de otra manera. Y entre los artistas cubanos que más han trabajado y mayor número de conciertos han ofrecido se encuentran el gran Danny Rojo y su banda.

Atrás quedaron los dorados tiempos de Pornoson, (él sabe cómo adoré aquellos años), ahora Danny va desde su moldeado instrumento musical a la afilada espada, pasando por el cuchillo punzante y de ahí al sable tajante; es además de ‘matador’, un samurai en toda regla. O ambas cosas: un matador samurai. Invariablemente ‘matando canallas…’ para citar al Necio.

No hay sitio que se le resista en Nueva York, ni a él ni a su grupo, lo sabemos los que hemos disfrutado a través de sus ‘lives’, sea la hora que sea, yo desde París, preferiblemente de madrugada. La cosa se pone buena cuando ellos aparecen y tocan, por tocar que no quede, porque la «economía está buena» y la mañana, cualquier mañana, también está buena para eliminar ñangaretas.

Se preguntarán por qué he elegido este 25 de diciembre para elogiar a Danny Rojo. Porque es el día de un hermoso y exclusivo nacimiento, y es el día que yo dedico con mayor énfasis -aunque no sea el único- a ofrendar un gesto de generosidad merecido.

Los que me conocen saben que no regalo palabras. Danny Rojo me conoce, o al menos me intuye bien intuida.

Sólo pido que un día podamos unirnos todos frente a un escenario donde actúen los grandes de la música cubana actual: Lucrecia, Boffil, entre tantos otros, no muchos, no crean… Y en ese escenario no podrá faltar Danny Rojo, conciliador de ritmos, bendecido desde el cielo por los grandes del rock, del son, y de la decencia.

Hey, Danny Rojo, buen amigo, mejor padre, excelente y sutil artista, I Love You, Man!

Zoé Valdés.

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