“Lis Cuesta junto a la Reina, pues me ha parecido lo mismo que un mojón de lindero junto a un clavel rojo español.” Ángeles López entrevista a Zoé Valdés

-Flamante ganadora del Premio Jaén 2019… ¿Cómo te ha sentado, después de tanto tiempo viviendo fuera de España? (aunque de premios no andas nada mal: Fernando Lara de Novela por Lobas de mar. Finalista en tres ocasiones del Premio Médicis Extranjero en Francia, finalista del Premio Planeta…)

El Premio Jaén de Novela me hace mucha ilusión porque no es la primera vez que participo. Es un Premio de mucho prestigio, que se ha ido consolidando con la calidad de las obras y el paso del tiempo. Me ha sentado estupendo, porque lo anhelaba y lo necesitaba. Vivo fuera de España, pero paso largas temporadas en España, en Andalucía sobre todo. España es mi país literario y parte de mi sangre mestiza.


-Lo que más  me gusta de todo es que le has dedicado el libro a Sócrata tu gata ¿por qué es quien más lo merece?

Socrata me salvó la vida. Ha estado junto a mí mientras escribía esa novela. Me ha dado mucha paz, armonía, como sólo suelen darla los animales. Merece esa dedicatoria y más. También lo he dedicado a mi editora francesa Valérie Dumeige. Ella fue quien me condujo a trabajar junto con la RMN (Réunion des Musées Nationaux) y el Grand Palais, esa obra inmensa e intensa de Paul Gauguin.

 
-Postrado por la enfermedad en una isla de la Polinesia Francesa, Gauguin, ve comparecer ante él a los fantasmas de su pasado… ¿Ese sería el leiv motiv de tu novela?

Absolutamente lo es, los recuerdos del pasado, en medio del delirio de la enfermedad, como una suerte de cura, o de alivio.


-¿Cuáles eran sus miedos? ¿Son los miedos de cualquier humano? ¿Qué le aterra a Gauguin en sus últimos instantes?

-A Gauguin le aterra perder el deseo, que es el verdadero sentido de su vida. El deseo de crear y de amar.


-Morfina y todo tipo de drogas… El dolor era insoportable… ¿Podía pintar en esos días?

-Podía pintar bajo los efectos de los medicamentos, pócimas, y drogas. Dibujaba muchísimo. Lo febril y la cercanía de la muerte le insuflaban una fuerza irracional, pero real.


-¿Te has planteado cuánto dolor en el mundo, que tiene paliación y la comunidad internacional no hace nada?

-Sí, desde luego, es una de mis obsesiones. El dolor de los otros, porque calculo por mi propio dolor, el que sentí de niña bajo un régimen totalitario, y el que siento como exiliada, día a día. Pero el dolor de los otros ocupa más mis pensamientos, me perturba a diario. Escribir no me aleja de ese dolor, me acerca, puedo palparlo e intento explicármelo. Educación religiosa, oblige.


-¿Sitúanos, como lo haces en tu novela, el escenario de su final: su casa, la muchacha que le lleva la comida..? Me ha fascinado el papel de Xia.

-Xia existió de verdad. Aunque sólo imaginé situaciones y las recree a partir de lo que un día supe por sus labios. Xia estuvo allí, murió muy anciana en Nueva York, pero muy lúcida. Yo parto siempre de un hecho, real o imaginario, o de la estela de los sueños. Los acontecimientos oníricos me han inspirado una enormidad de historias, pero no he podido escribirlas todas. Me gustaría poder hacerlo. Mentalmente están ahí, físicamente sería imposible, o casi. La locura también me ha inspirado. Pero salir de la locura cuesta, para después ponerse a escribir sin sentirla ya, sin padecerla, sin estar dentro de su abrazo.

 
-La amistad con Van Gogh y su hermano Theo… ¿Cómo la recuerda en esos momentos finales?

-Es lo que con más delirio y desenfreno recuerda. Primero, porque tanto Théo como Vincent fueron para él fuentes de creación, aprendizaje y hermandad. La entrada real de Gauguin como artista, en la piel de un creador, se la ofrece Théo, y Vincent le confía sus enseñanzas, también sus locuras y egoísmos. Segundo, porque hubo un amor profundo, de darse, y como escribió José Martí: “el hombre vive de darse”. Un amor libre y al mismo tiempo dependiente, en relación esto último a la pintura de ambos.

 
-¿Cómo fueron, realmente, sus días en «La casa amarilla», junto a Van Gogh?

Al inicio fueron días de mucho silencio, aunque muy felices. Se observaban, se estudiaban, aprendían. Sobre todo Paul de Vincent. Hacia el final se instaló una cierta rigidez, tirantez, celos, y la violencia física dio al traste con el resto. De una amistad callada, precisa, tranquila, la relación se convirtió en una dependencia turbulenta, variable, y agresiva.


-También acude a su mente su esposa, Mette-Sophie, para él, la mayor enemiga de su intensa vocación… ¿Alguna vez le entendió? ¿Cómo fue la relación que mantuvieron tras su separación?

No presiento que Mette-Sophie entendiera a Gauguin alguna vez, a ella le interesaba otro modo de vida, burgués y próspero, lo que es perfectamente aceptable, era por demás su derecho, y para nada enjuiciable. Ella no entendía a los artistas, no pretendía hacerlo, no era de su interés. Además de que llevaba la carga de los hijos, la tarea de sacarlos adelante. Mantuvieron una relación algo más relajada después de la separación, pero siempre con alguna tensión. No conseguían la comprenhensión mutua, aunque sí pienso que ella estuvo muy enamorada de él. Él menos, él quiso, anheló, intentó amarla, pero suponía siempre que algo mejor que ella, la pintura u otra mujer, lo esperaban en algún otro sitio.


-¿Qué es una pareja? ¿Qué debe ser para no frustrar ni cercenar al otro?

-Una pareja es estar junto al otro, y nunca en el lugar del otro. Permitir los espacios propios. Debe de haber deseo y entendimiento, el amor se construye con eso.


-¿Qué relación tuvo con los hijos nacidos de sus numerosas amantes?

Eran sus hijos, los quiso a su modo. Tengo la impresión de que fueron ellas las que se marcharon por miedo a seguir bajo la tutela del pintor, del artista, más que bajo la del hombre. El arte ahuyenta, no lo olvides, y el arte pobre todavía más. Tenía una preferencia por su hija Aline, y por el pequeño Clovis. Por Aline, porque la consideraba muy decidida y valiente, y por Clovis por todo lo contrario, por su fragilidad física y de carácter. A los otros hijos los conoció menos, pero estaban muy presente en su recuerdo, en su añoranza de padre ausente.


-Cuántos niños sin padres vagan por el mundo… No sé qué opinión tienes para solucionar esta situación

-Una enormidad de niños sin padres vagan por el mundo. Algunos casos tendrán solución, otros no. El hecho forma parte del drama de la humanidad, que no es perfecta ni lo será nunca.


-Has codirigido un cortometraje —»Caricias de Oshún»— y has sido miembro del Gran Jurado del Festival de Cannes… ¿Tienes proyectos para el cine?

-Proyectos para el cine, ¡siempre los tengo! Pero el cine es un trabajo duro, de equipo, y peor, de enchufes y dineros por aquí y por allá. En la Europa de la burocracia izquierdista, o ideológica hacia un sentido único y tendencioso, realizar una película te puede llevar la mitad de una vida, o casi. Vivimos otros tiempos, muy restringidos a la libertad. No nos aceptamos a nosotros y pretendemos asumir y meter en nuestras vidas a ajenos. Esos extraños tienen cosas importantes que contarnos, pero ¿cómo entenderlas si ni siquiera nos entendemos a nosotros mismos? Esa superficialidad o banalidad ‘buenista’ se impone en el cine actual europeo, y lo castra. Por otro lado, mientras otras cinematografías exiliadas, chilena, argentina, entre otras, han sido sostenidas por ayudas económicas contundentes, la cinematografía cubana del exilio ha sido rechazada, abandonada y ni siquiera se le da la oportunidad en los festivales de cine, una vez que se consigue terminar una película hay que darse con un canto en el pecho, pero de ahí no pasará. No estoy lloriqueando, estoy diciendo la verdad. Es lo que hay, lo que trajo el barco.


-Te leemos en redes sociales y sabemos cómo te encerraste en el museo una noche para este libro…. ¡cuéntanos!

Me encerré en el Museo Thyssen-Bornemisza una noche, fue para otro libro, pero me ayudó mucho para este de Gauguin, porque me puso delante de una realidad: la pintura es mucho más que lo que cuenta una obra en un lienzo. La pintura es historia, historia personal e historia colectiva, y eres tú con tu historia frente a ese lienzo. No dormí nada esa noche, deambulé por el Museo, observé en duermevela, escribí febrilmente. Fue una experiencia única, muy intensa y misteriosa. 


-Por cierto te censuran continuamente los administradores de las redes… has tenido enganchadas con algunas autoras… ¿Por qué? ¿Te merece la pena?

-Sólo he tenido una enganchada y fue breve y leve, con una tipa que se la pasa insultando y difamando a los demás. Salí en defensa de alguien a quien conozco y de quien esta tipa difamó y difama. Mantengo muy buena relación con todo el mundo. Pero soy una solitaria empedernida, amante de la soledad. No merece la pena, claro que no, pero he querido salvar algunas cosas que creo que todavía pueden salvarse en España, cada vez menos, eso sí. Igual deba dejar todo al destino de la piedra minúscula que cae sin remedio al abismo.


-Lucía Etxebarria, te ha calificado como valedora de Vox en España y que le dijiste que : «La vagina le huele a semen». Dice textualemente: Zoe Valdés  me insulta diciendo que » el coño me huele a fana» Como me ha bloqueado, ¿podría alguien decirle a Zoe Valdés, inmigrante cubana, que en español se dice semen y no fana”.

Esta tipa que mencionas no es nadie para calificar moralmente a los demás. No soy valedora de ningún partido político, no milito en ninguno, y los políticos me valen una ‘porca’ miseria, casi todos por igual. Algunos seres humanos que hacen política pueden resultarme simpáticos, porque no todos son una basura, los hay de mucho valor, lo mismo de un lado como de otro. Esa es mi posición, que irá siempre en contra del extremismo de izquierdas y del comunismo, que quede más que claro. Ella insultó antes a una persona a la que aprecio, a Rocío Monasterio, a quien conocí en un Encuentro de Mujeres en la Política, en Madrid, mucho antes de todo esto, en el que me invitaron a intervenir. Mi impresión acerca de Monasterio fue la de encontrarme frente a una mujer brillante, serena y transparente, simpaticé con ella porque a mí me puede la inteligencia. Salí en su defensa porque esta tipa estaba difamándola y mintiendo, insultándola e insultando la inteligencia de todos los demás. Escribí que era una Peste a fana en la chocha. Y lo mantengo. A esta mujer todo le huele mal, pero lo que peor le apesta es el alma. No soy inmigrante cubana, soy exiliada política cubana, ciudadana española y ciudadana francesa. Fana no es semen. Fana es la suciedad que cría la cabeza del pene cuando no se asea, eso es fana. La que tiene que aprender español al parecer es ella.

 
-Es la primera vez que un rey español viaja a Cuba ¿Cómo ha visto a Lis Cuesta, la primera dama cubana, con Leticia?

-La visita me pareció innecesaria y ha posicionado al Rey junto a una tiranía sangrienta que lleva más de 60 años en el poder. Lis Cuesta junto a la Reina, pues me ha parecido lo mismo que un mojón de lindero junto a un clavel rojo español.

 
-Tuviste lo tuyo en un artículo sobre Francisco y el Rey, Felipe VI… ¿Por qué? ¿No te gustan ni uno ni el otro?

Este Papa me dio ilusión al inicio por el hecho de que es argentino, en fin. Luego me di cuenta que era un espanto de persona, cursi y melodramático en todo, irreverente que no es su papel, ideologizante. No me gusta. Pero a mi no me gusta casi nada del mundo actual. Sin embargo, a mi Felipe VI me priva, me gusta mucho, de lo poco que me gusta hoy. Y así lo he dejado claro en mis escritos en Libertad Digital. Y si no me gustara por alguna cosa, tendría que gustarme por España, por la unidad y salvación de España.

 

-¿Qué es una monarquía parlamentaria para ti?

Elecciones libres de poder legislativo y ejecutivo, de gobierno, y una figura imponente de equilibrio de valores que salvaguarda esos mismos valores, que vigila y protege su país desde el respeto y desde la historia.


-Y Miguel Díaz Canel, ¿que opinas del  presidente?

-Miguel Díaz Canel no es presidente de nada, nadie lo eligió en elecciones libres, porque Cuba no es un país libre. Este tipo no es más que un mamarracho puesto a dedo por el tirano Castro II, y eso es todo. Cuba no es más que una dramática farsa que aburre hasta a las piedras.


-Y… ¿Qué arreglo tiene Cuba?

-El único arreglo para Cuba, Venezuela, Nicaragua, y el resto, es la intervención norteamericana en la isla primero que nada, con el fin necesario de sacar a todos los Castro del poder, abuelos, padres, hijos nietos, a todos, mandarlos a Galicia al exilio (pobre Galicia, no se merece esa desdicha, pero Francia no se merecía al tirano Bokassa y se tuvo que aguantar). Intervención norteamericana como en Panamá y Granada. Y cortarle la cabeza a la hidra, que está en Cuba y no en Venezuela. Una vez que los Castro dejen de existir se acabará todo este relajo sangriento en el resto de esos países y el mundo respirará aliviado.


-No sé si lo tuyo es un exilio, pero si lo es, ¿Cómo se vive?

Soy una escritora exiliada por mis libros, un exilio impuesto por escribir lo que escribo y por declarar mi anticastrismo. Lo he vivido más bien que mal, porque no hay nada mejor que saber que la razón y la verdad te asisten, incluso cuando a veces el entorno por sinrazones y oportunismos se vuelve hostil. Yo he sido atacada por ser exiliada anticastrista por cubanos de Cuba y del exilio y por europeos vividores del dolor ajeno. He perdido contratos, publicaciones, adaptaciones de mis libros al cine, y mucho dinero, debido a mi posición anticastrista y anticomunista. Hubiera podido tener más, y he preferido tener menos, pero vivir en paz conmigo misma, eso no tiene precio.

 
-¿Cuándo volverás a Cuba, Zoé?

No lo sé, no sabría decirte. Para volver a Cuba tendría que hacerlo en democracia y garantía de todas las libertades. El mundo es vasto y la vida es corta. Me interesaría vivir en una isla llamada Loyalty, me seduce más.


-Emigrante, que ahora se llama migrante… ¿Qué opinas de la migración a Europa?

Emigrantes se llama ahora a cualquiera. No es así ni debe serlo. Hay inmigrantes y hay invasores. Estoy a favor de la inmigración que se integra y construye, y en contra absolutamente de los invasores que destruyen, roban, asesinan. No quiero eso para el país donde decidí que mi hija creciera en libertad y en paz. Ni mucho menos para España, que es mi sostén idiomático, mi madre lingüística.


-¿Tienes algún tipo de fe? ¿Eres creyente? -en Cuba hay una minoría cristiana?-

En Cuba la mayoría es cristiana sincrética yoruba. Soy cristiana y creo en la Virgen María y en el niño Jesús, porque creo en la mujer, en la maternidad, en la creación, en la crianza, y en la gracia divina.


-El color de la piel, tengo entendido que importa en tu país de origen… ¿ser negro, menos negro o blanco, delimita la vida de un cubano?

“Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro”. Cito de nuevo a José Martí.


-Participas, colaboras, eres activista con ¿qué causas?

No milito en nada, pero participo como activista en la defensa de los animales, en la eliminación de las minas antipersonas, y he colaborado en la construcción de las escuelas para niñas en Pakistán, he sido solidaria con Haití en varias ocasiones que lo ha necesitado. He sido solidaria como no puede ser de otra manera con varios movimientos opositores anticastristas dentro y fuera de Cuba, notablemente con el MCL (Movimiento Cristiano Liberación) y con Presos Plantados.


-¿Cómo solucionamos el mundo?: cambio climático, migración, dictaduras…

-No es lo mismo el cambio climático, que en este tema pienso que hay que oír primero que a nadie a los científicos y dejar de añadirle superficialidad al drama si es que realmente existe, y mucho menos permitir el enriquecimiento y la charlatanería con un asunto tan serio, si es que requiriera seriedad; la inmigración, pienso que hay que delimitar si se trata verdaderamente de inmigración o de invasión, como dije antes, diferenciarlas e impedir la segunda. A las dictaduras se les combate con plomo, no hay de otra. Sin embargo, para mí el problema inminente es el terrorismo, la seguridad territorial y física de la humanidad, y nadie lo menciona. A la eliminación del terrorismo debemos dedicar el mayor esfuerzo, sobre todo el esfuerzo de los políticos, que para eso han sido elegidos.


-¿Y cómo ves España, tu segunda o tercera patria, desde París?

España es mi país de idioma y literario. Ahora mismo lo veo muy mal, y al borde de la pérdida. En camino de convertirse en Venezuela, o sea, en una provincia proveedora de Cuba, como Venezuela.


-¿Te asustan los partidos llamados de extrema derecha que proliferan en Europa?

No me asusta nada. Me preocupan más los de la extrema izquierda. Contra los de extrema derecha, que algunos de esos partidos a los que se les tilda de extremistas no lo son realmente, existen antídotos racionales. Contra los de la extrema izquierda que copan la prensa, las instituciones educativas, culturales y hasta religiosas, no hay antídoto ninguno, porque se han ido situando en una especie de purgatorio del buen pensar tolerado y asimilado por todos, y en nombre de esa intrusión extremista y bajo esa protección juzgan, acusan, revisan, eliminan, borran, prohiben… Y todo eso desde una supuesta superioridad ideológica y moral que, entre otras cosas, no condena al islamismo, ni a otros sistemas en los que se lapidan homosexuales y se asesinan mujeres por el mero hecho de serlo. No ha habido más horror que bajo esa superioridad insensata de la izquierda: más de 100 millones de víctimas.


-¿Qué hacemos con la pobreza, Zoé? ¿Qué mundo dejamos a nuestros hijos?

Lo primero que debemos hacer es poner el dedo donde va. De la pobreza no somos culpables nosotros, son culpables los políticos que se llenan los bolsillos con el dinero ajeno, y los sistemas que crean esa pobreza para enriquecer a un grupo de poder. El mundo nunca ha sido perfecto ni lo será. Porque nada es perfecto, la perfección no existe. Existe la pobreza y existe la prostitución, no debieran existir pero existen y no tengo solución personal para evitarlo. Es un mundo imperfecto y nuestros hijos deben saberlo, debemos educarlos para luchar por la verdad y por vivir lo mejor posible, es nuestra única y esencial obligación. No somos responsables más que de educarlos para que aprendan a vivir por ellos mismos, y no amamantados y subvencionados toda la vida. Los animales tienen esa única enseñanza, muy valiosa: los hijos deben separarse de los progenitores para emprender su camino en la selva. Y la selva es la selva. La jungla es la jungla.


-Prometiste un libro sobre Batista y su muerte en Marbella, justo sus últimos días… ¿Lo harás?

El libro sobre Batista está terminado y recién se ha publicado en Francia, en España saldrá en primavera. Es una novela, aclaro, no una biografía. Muchas gracias, has abarcado lo más importante, a mi juicio.

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Esta entrevista iba a salir en un medio español y nunca la publicaron.

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