De la Paz y de la Fe. Por Zoé Valdés

Hace un año dije que se le debía dar el Nobel de la Paz a los bomberos de París después de haber entrado mientras la Catedral estaba envuelta en llamas, ardía; no sólo por haber arriesgado sus vidas, y por haber salvado los símbolos de la fe y los tesoros simbólicos de la cristiandad, además por haber devuelto la paz a esa joya de la cultura francesa y universal. ¿Se lo dieron? No, como habrán visto. Ni siquiera pensaron en otorgárselo. Una vergüenza. Otra.

Ahora habría que darle el Nobel de la Paz al personal médico y sanitario que tanto ha luchado por la vida. Esperemos que nos oigan a los que lo pedimos, en el nombre de la vida y de la salud. En el nombre de la Virgen María y de su hijo, Jesucristo.

Zoé Valdés.

 

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