Hay muchas formas de encubrir la verdad. Por Ernesto Díaz

HAY MUCHAS FORMAS DE ENCUBRIR LA VERDAD
Los Estados Unidos de América, al igual que otros muchos países en diversas partes del mundo, están sufriendo desde hace varios meses una crisis de contagio y de mortalidad sumamente severa. A causa de la propagación de esa terrible pandemia, conocida por el nombre de COVID-19, producida por un virus aniquilador, escapado, todo parece indicar, de los laboratorios experimentales en Wuhan, China, muchas personas, lamentablemente, han perdido la vida. Solamente en este país, hasta el día de hoy, 31 de mayo, la cifra de los que han sufrido el contagio a consecuencia del virus ascienden a 1,770,384, de los cuales sobrepasan ya de 100,000 los fallecidos. Desde el punto de vista humano, esas muertes significan la parte más lamentable y sensible de este nuevo padecimiento.  Se suma a estas angustiantes estadísticas, la devastadora crisis económica motivada por la paralización, inevitablemente generalizada, dentro del campo laboral, con excepción de los servicios médicos en las áreas afectadas, y otras ramas esenciales, como el desarrollo industrial a diversos niveles. Lamentable también, ha sido el cierre temporal de centros de entretenimiento, y las prohibiciones de interrelación personal entre amigos y personas afines, que ha afectado la estabilidad habitual de nuestras costumbres como seres humanos. Sí, triste es el confinamiento obligado, el distanciamiento social al que no estábamos acostumbrados, como única alternativa  a fin de contener, en lo posible, la acelerada expansión de tan terrible enfermedad, altamente contagiosa.
Como una parte oscura, insertada a la difícil situación que estamos sufriendo a causa de ese devastador padecimiento, a pesar de que en este país la libertad de prensa existente nos permite disfrutar de una de las más amplias y variadas fuentes de información, a menudo no podemos escapar a la elaboración de noticias enmarcadas dentro de los intereses políticos. De esa forma, no es difícil percibir dentro de la programación informativa las diferencias existentes en el enfoque con que se elabora una noticia de la actualidad nacional, y su forma de ser transmitida, de acuerdo a la filosofía partidista de una u otra emisora.  Como ejemplo de esta realidad, por sólo citar dos de las más grandes cadenas televisivas, digamos, es fácil de percibirse la intención al instante, si la información nos llegara a través de FOX NEWS o de CNN, o si proviene de uno de los gigantes de la prensa escrita, como lo son el The New York Times o, por el contrario, The Wall Street Journal.  Pero esto no significa una tendencia negativa dentro de la libertad de expresión que nos garantiza la Constitución de este país. Se trata, simplemente, de la diversidad de elección que se nos ofrece, de acuerdo a nuestra preferencia personal, o a nuestros intereses, también, ideológicos  o políticos, bien sean estos conservadores, en coincidencia con la programación de la cadena FOX NEWS o de tendencia liberal, en ocasiones extremas, donde habitualmente se insertan la casi totalidad de los reporteros, o simples colaboradores  de la CNN.
No obedecen estos “sutiles” extremismos a una realidad noticiosa objetiva, sino a una tendencia disociadora, cuando a diario se destaca, por ejemplo, la cifra de muertes en esta nación, señalándose que, a pesar de sus avances tecnológicos y su extraordinaria riqueza económica, los Estados Unidos de América es el país donde, en proporción a su número de habitantes, han fallecido más personas en el  mundo a causa de COVID-19.  Justo es reconocer, y lamentar con sinceridad  a un mismo tiempo, que en la actualidad suman más de 100 mil las víctimas mortales del coronavirus en la poderosa nación norteamericana. Se trata, hay que admitirlo con pesar, de una cifra espeluznante, dolorosa en grado sumo. Pero, para asombro de muchos, no es precisamente este país el que, lamentablemente, el liberalismo de izquierda se empeña en ubicar como el primero en el número  proporcional de personas afectadas por contagio del coronavirus y en la suma de fallecimientos en función de la cantidad de habitantes. La información es falsa.  No, no es honesto la manipulación de estadísticas con fines de adoctrinamiento, mucho menos en casos tan graves como este.  No son los Estado Unidos, bajo la administración del presidente  Donald Trump, el país que en proporción ocupa el número uno en fallecimientos a causa de esta terrible pandemia, sino que lo es Bélgica, quien ocupa el primer lugar, ya que en la actualidad contabiliza 81.64 fallecidos por cada 100.000 habitantes. A Bélgica le siguen, un poco más alejados, España  con  57.95, Reino Unido con 55.87 e Italia que contabiliza 9.4. Sin embargo, y esta es la cifra verdadera, que CNN se empeña en ocultar, en los Estados Unidos el total de fallecidos es de 0.2 por cada 100,000 habitantes.
¿Por qué se omite esa importante información? ¿Qué objetivo persigue CNN o cualquier otro medio informativo cuando centra sus críticas en la supuesta incompetencia del presidente actual de este país, incapaz, de acuerdo a lo que señalan, para  hallar una adecuada solución a la pandemia ocasionada por un virus que ninguna otra administración anterior, ni en este ni en ningún otro país, había previsto y creado las condiciones efectivas para combatirlo?
Hay muchas formas y maneras de intentar crear una percepción  negativa, una opinión adversa en el sentimiento de los pueblos, mucho más acentuado  en el caso de estos medios de comunicación anclados en el  liberalismo radical, elaborando con incontenible desenfado  difusiones informativas destinadas a descalificar, bien con críticas totalmente carentes de transparencia, bien con adornadas sutilezas de orientación política. De manera más significativa cuando estamos a escasos 5 meses del proceso electoral que definirá, de acuerdo a la preferencia mayoritaria de la población, quien ha de recibir la suma de votos necesarios para asumir el derecho a conducir los destinos de la gran nación norteamericana. Los cubanos  que sufrimos de las viles  artimañas  de desinformación, de las manipulaciones de la tiranía en su intento de imponernos una conciencia de adoctrinamiento afín a los intereses castristas, tenemos esa amarga experiencia.
Sin embargo, a pesar de las razones existentes para hundirnos en el desconcierto y la desesperanza, a causa del duro golpe que significa este ciclo de graves enfermedades y de muertes, de los abruptos y desoladores cambios en nuestros hábitos de vida, no podemos permitir que psicológicamente nos sintamos derrotados. En tiempos de adversidad sólo es posible triunfar y vencer los obstáculos que nos impone el destino, haciendo uso de la inteligencia y apoyándonos en las buenas razones que alimentan la fe y dan fuerza al espíritu.
 
Ernesto Díaz Rodríguez
Ex prisionero político cubano
Secretario General de Alpha 66

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