Un bolero sin Olga. Por Raúl de Cárdenas

                                  OLGA GUILLOT

          9 Octubre 1922 – 12 Julio 2010

UN BOLERO SIN OLGA

por Raúl de Cárdenas

15 de julio de 2010, a tres días de su fallecimiento.

 

Es la noche, casi siempre, la que me toma de la mano y hace que en tu voz me transporte a un mundo ilusionado que se esconde de alguna forma en el lino de mi almohada. Son las notas de boleros las que escucho, canciones que no han perdido su elegancia, y que como las ramas del árbol que golpea mi ventana tal parece que me cantan. En un instante apareces y ya no tengo que llamarte porque te tengo para siempre, contigo en la distancia, atrapada en viejas grabaciones que tejen el romance nunca ido, melodioso de tus palabras calladas. Éramos libres cuando por primera vez te oí cantar en aquel radio que en mi casa tenían en la sala, fue entonces que hice entrada a ese cosmos de boleros, canciones que ha sido imposible y difícil de olvidar. En tu voz supe cómo fue posible conocer la aurora en el bello amanecer, al comienzo de mi vida, cuando todo era tierno, ilusión jamás imaginada, sin preocuparnos en la noche que llegara la mañana. Tus canciones fueron flores que brotaron de esa noche, como hacen las estrellas que le cantan a la luna, y que fuimos cultivando en los jardines de tu voz que tenía mil matices, y cantaban de amores, de mentiras y pasiones y despechos que quemaban muy profundo en el alma, como casi siempre pasa inadvertido y sin pensarlo, prisioneros de un amor. Hoy todo lo recuerdo, hasta cuando miénteme dijiste, me acostumbraste a todas esas cosas del amar y así me he resisitido a creer que ya te fuiste y dejaste incompleto un bolero sin grabar.

 

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