Elegía a Cacha. Por Ramón Muñoz Yanes

Elegía a Cacha.
Hoy no das abasto. Policías, adúlteros, esbirros, chivatos, jineteras, bugarrones, informantes y exiliados nostálgicos se visten de amarillo, color venido como anillo al dedo, no porque sea tuyo, sino porque siempre identificamos ese matiz, con cierta flojera o una carencia crónica de testosterona, digamos putería o mariconería barata, desde desgañitarse por la aparición de una cucaracha, hasta poncharse en el noveno inning con las bases llenas.
La tienes dura, sobre todo hoy, Cacha, porque hasta el nombre te cambiaron y te llaman Oshún, ¿Oshún de que cojones? si tú no eres africana, ni conoces a Olordumare, ni a Obbatalá, nunca los has visto, tú eres la virgen de la Caridad del Cobre, María la madre de Jesús. Te cogieron para eso, mima y no te dejan en paz. Lo más jodido, es que el santero de verdad lo sabe, pero callan, todos callan, en esa tierra el hombre nació con lengua para chivatear y no para gritar por libertad. Sí, a veces, lo gritan, porque ahora con dos griticos de Abajo Fidel, adosado hace años a un merecido Cambolo en Santa Ifigenia, que ya es todo un solar, con Martí y Castro de vecinos, creen que les darán cierto aval en la frontera de México con la ansiada Yuma. Coño vieja, ¿quién nos puso la Yuma tan cerca? Nos jodió, nos es más fácil irnos que matar esbirros y tiranos.
Hoy todos compungidos en introspección total, amarillos de corazón y alma, girasolados todos, a la espera de la próxima recarga y nadie le dispara a Mariela, que ya te incorporó a las filas verde olivo, como a Martí. Tú, la de los mambises, vestida del MININT reprimiendo a las Damas de Blanco. Lo que hay que oír.
Hasta ese de Gente de Zona ya grita libertad desde que le tocaron el bolsillo y las locas allende el malecón ya listas para oírlos, otra vez amiguitas con turbante, preservativo anal y gritería, perdón quise decir con aro, balde y paleta, parafraseando al autor intelectual del Moncada, perdón, quise decir al de la calle Paula. Que jodido está todo, ni historia creíble tenemos.
Hoy girasoles por doquier y mañana remesas y maletas desde un exilio, que manda tres mil millones anuales a las arcas del tirano. Somos tan cerdos, tan cobardes, pero ay de quien nos lo diga.
Castígalos, Cacha, métete en la Aduana y súbele el precio a los pasaportes y visados, para que les duela aunque sea en el bolsillo, porque no les duele el hambre de nuestra propia tierra.
Si todo el dinero de los girasoles, los reuniéramos en una cuenta bancaria para el cubano, que en tu nombre y en tu respeto le diera una lección a Mariela Castro, entonces los creyera.
Mima, llevo sesenta años mirando la película y los girasoleros tienen varias cosas en común, todos son pacifistas, muy creyentes y unos fracasados, ahí está la historia, no miento. Se olvidaron del machete, mima.
En cuanto a ti, cuídate, que no hay momento fijo para que te vistan de verde olivo o te citen para una reunión en el CENESEX.
Mis respetos,
Posdata: De los tres que van en el bote, con toda probabilidad uno es del G-2. Lo mejor que hizo el mulato norteño fue acabar con el relajo, si no hay válvula la olla explota.
R.Muñoz.

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